“Queremos defender a los pequeños productores o no”, se preguntó el diputado del PS Lisandro Viale, quien votó en contra de las resolución 125 y es un pequeño productor de la provincia de Entre Ríos.
Ante la presentación de distintos proyectos, que dicen priorizar a los pequeños y medianos productores y sólo benefician a los grandes pooles de siembra –por ejemplo el del senador Carlos Reutemann-, el diputado socialista Lisandro Viale sostuvo “la importancia de definir, ante la coyuntura y a un tiempo prudencial del inicio de la cosecha, una clara segmentación de los derechos de exportación. La diferencia está a la vista en el cuadro que adjuntamos: el proyecto del senador Reutemann tiene una alícuota mayor y no parece encontrar diferencias entre pequeños, medianos y grandes productores”.
Vale recordar que sobre 74.715 productores sojeros que hay en el país, 2.817 productores producen el 60 por ciento de las 47 millones de toneladas que se cosecha de esta oleaginosa (según datos de la ONCCA). En números: 71.898 productores son responsables de la producción de 18,8 millones de toneladas de soja. El promedio raso implica 260 toneladas por productor: Aproximadamente lo que en la Pampa Húmeda produce el dueño de 80 hectáreas, o algo más de 140 hectáreas en zonas marginales. En el otro extremo, 2.817 firmas comercializan las 28,2 millones de toneladas, de surge, también como promedio raso, una cantidad de 10.000 toneladas por productor.
Viale afirmó que “debemos preguntarnos no sólo cuánto queremos producir sino qué tipo de país queremos. Dicho de otra manera: no sólo fijar objetivos de cuánto producir sino con quiénes queremos producir”, y agregó que “de aprobarse una nueva Ley de derechos a la exportación de granos, inexorablemente se estará dando un paso firme en la definición de la estructura agraria y demográfica de la Argentina. Pero pueden ser dramáticos la dirección y el sentido que ese paso tenga, y eso dependerá de la forma en que la carga tributaria de los derechos de exportación recaiga sobre cada actor social del sector, porque puede determinar pautas de producción que permitan sustentarse a los eslabones más débiles del sistema, manteniéndolos dentro del campo, o que los induzcan a abandonar la producción y transformarse en rentistas, como una cantidad importante lo ha hecho ya”.
Para el legislador entrerriano “hacen falta planes agropecuarios a cinco años de horizonte, que contenga una nueva ley de arrendamientos, créditos blandos para recomponer el capital de producción, el control del comercio exterior a través de un organismo que mejore la vieja Junta Nacional de Granos con participación de los interesados, para que con ese conjunto de medidas se pueda promover un desarrollo armónico del interior profundo, y defender no sólo cuánto queremos producir, sino con quiénes”.