Así lo explicó el jefe de diputados de la bancada radical Oscar Aguad, al hacer el discurso de cierre de la UCR, en el que arrancó mencionando la entrega de Premios Parlamentario del día anterior.
Parlamentario.com publica textuales del diputado radical Oscar Aguad:
“Quiero decir que hace un tiempo se viene dando una discusión en este Parlamento que es muy importante, y que en realidad esto ha jerarquizado a la Cámara de Diputados de la Nación. Pero quiero invocarlo a Ernesto Sanz en la entrega del premio Parlamentario de anoche, quien se refería a que nos estamos pasando el tiempo discutiendo, pero no debatiendo. El debate exige altitud de miras y además deponer posiciones personales. Una diputada hoy dijo que el debate se da en el Parlamento y no con el Ejecutivo. Esto es cierto en la medida en que el debate genere cambios en las leyes que se proponen, porque si acá no se puede cambiar ni una coma no existe debate, existe discusión. Es necesario que los argentinos nos escuchemos porque los presidentes de bloque y los bloques de la oposición representamos a más del 50 % de los argentinos. Y es un problema de representación.
Es cierto también que en casi todas las provincias y hasta que llegó el presidente Kirchner, la regla era que el que gobernaba fijaba la fecha de la elección, un acto arbitrario, una mala práctica. Pero el país evolucionó y Kirchner dictó una regla fundamental. Cuando hay una elección nacional lo que se discute es el poder, no estamos discutiendo pavadas. La distribución del poder es lo que se discute en una elección nacional. Y kirchner fijó una regla de juego que debió ser inalterable, salvo circunstancias excepcionales. A los cinco años, su mismo gobierno violó esa ley. Y esta ley modificatoria no tiene legitimidad política ni moral, porque para cambiar una regla de juego hace falta consenso.
Primera objeción entonces: no nos gusta que nos atropellen. Alos argentinos no les gusta que los atropellen. Y desde esta bancada estamos representando a los argentinos que no quieren ser atropellados.
También objetamos por falsas las razones que se han dado para sostener esta violación de la ley. No sabemos exactamente cuál es la razón o si hay más de una razón. Se esgrimieron razones económicas, pero hay que descartar estas razones. Es más, el adelantamiento de la elección agravará la crisis. Y nosotros pensamos que en realidad esto es un atajo por problemas electorales.
Recuerdo que en la crisis del 30, el país quiso salir adelante con el pacto Roca – Runciman. ¿Cuál es el pacto que se esconde detrás de esta ley que quieren aprobar hoy? ¿No será que el país va a celebrar un pacto con el FMI y se necesita ganar tiempo? Yo ya había dicho que hay que pagar la deuda sino que hay que renegociarla, es decir que no me quejo. Para el gobierno sería vergonzante por las cosas que había dicho del FMI, pero es muy probable que ese pacto se tenga que celebrar después de junio. ¿Será esa la razón, será la razón electoral, o serán ambas las que justifican el cambio de fecha? Sea esa o sea la otra o sean las dos juntas, no es la razón económica.
La Presidenta dijo exactamente lo siguiente cuando hizo su discurso: 'sería casi suicida embarcar a la sociedad de aquí hasta octubre en una discusión permanente de posicionamientos cuando el mundo se cae a pedazos y los pedazos de ese mundo se nos puede caer encima. Sería casi suicida'. Con esto la Presidenta está diciendo que no hay crisis y que la crisis puede llegar a venir y que hay que tomar medidas para evitarlo.
Yo les digo que la crisis está instalada en la Argentina, pero la crisis no es la global, la crisis es doméstica, y hace más de un año que lo venimos diciendo. Por eso el debate es necesario.
Desde septiembre de 2007 dejó de crecer el empleo en la Argentina, la creación de empleos nuevos. Ahí ya dijimos 'luz amarilla', un dato complicado.
En los tres primeros meses del año cayó 8,1 % la producción industrial. Cayó el 20 % de las ventas minoristas, hay un descenso del 1 % en el último trimestre y esto sigue demoliendo riqueza. Cayó el 80 % la venta de maquinarias agrícolas en el interior del país. En febrero se consumió un 25 % menos de energía industrial que el año pasado, igual cantidad de gas industrial, por eso no tuvimos que soportar apagones este año. Esta es una crisis doméstica. Según la UOM y el SMATA se perdieron en febrero 50.000 puestos de trabajo en la Argentina. Estamos frente a una crisis local que se van a agravar fuertemente cuando ingresen los aires de la crisis global que van a traer mayor recesión en el consumo y mayor recesión en el aparato productivo del país.
Y no somos apocalípticos ni tremendistas. Simplemente es una lectura de la realidad que venimos haciendo desde hace más de un año.
Este Gobierno alentó la producción y la industrialización del país. El tipo de cambio alto mejoró los saldos exportables. Y con esa medida más los precios internacionales el país creció, bajaron los índices de pobreza, bajó la desocupación y la pobreza. Mejoraron muchísimos índices en la Argentina. Mientras eso sucedía, nosotros advertíamos que eso era simulado, que era un espejismo si no se convertía en desarrollo. ¿Y qué haría que el crecimiento se convirtiera en desarrollo? Lo veríamos cuando las causas que alentaron el crecimiento pararan.
Las causas que alentaron el crecimiento pararon y estamos frente a ese gran escenario. Paró el viento a favor, ya no hay más precios internacionales altos.
¿Cómo verificamos si todo eso se convirtió en desarrollo? El barco debería seguir avanzando. La mala noticia es que el barco se detuvo. Es decir que el crecimiento no logró convertirse en desarrollo. Es decir que la presidenta cambió su discurso productivista por un discurso fiscalista. En los hechos este es un gobierno que empleó políticas fiscalistas y no políticas productivistas. Si hubiera hecho lo que decía, el barco no se hubiera detenido, pero se cayeron los precios internacionales y el tipo de cambio se derrumbó por la inflación.
Frente a estas circunstancias, muy complicadas, porque además viene la crisis externa, el adelantamiento de las elecciones va a perjudicar al país porque la Presienta nos pone a discutir el tema electoral desde mañana, no desde julio, agosto o septiembre, sino que desde mañana nosotros vamos a perder la oportunidad para dictar medidas preventivas, para ponernos de acuerdo para paliar la crisis. Desde mañana empezamos la campaña electoral. Esto va a agravar la crisis y esto lo van a saber, el 29 de junio, cuando pasen las elecciones. Ni pensar lo que va a ser el panorama si pierden las elecciones.
¿Por qué se asumen estos riesgos? ¿No sería más fácil convocar al país a debatir cómo se sale de la crisis entre todos? El país tiene enorme cantidad de intereses superpuestos, distintos, enfrentados. La unidad nacional supone un programa, un proyecto que trate de instalar todos esos intereses en beneficio de la Nación. Los sectores existen y subyacen en el seno de la sociedad, el que no debe ser corporativo es el Gobierno, que debe tener en la mira el interés superior de la Nación, y para eso hace falta emplazar todos los intereses en pugna. Ese es el arte de la política. Por eso erramos con el campo. El error de la resolución 125 tiene que ver con la incapacidad de articular los intereses en pugna.
El país se quedó sin actividad económica. Todos estos indicadores que he dado y muchos más hablan de una baja en la actividad económica. Esto tiene que ver con decisiones equivocadas y fiscalistas. Los recursos en manos del Estado no sirven si no son aplicados para apuntalar al sector productivo, que da salario, trabajo. El trabajo lo da el sector privado y no el sector público. No sirven los cordones cuneta, ni las alcantarillas, ni los asfaltos; que lo hagan los intendentes. Lo que sirve es apuntalar el crédito, la inversión, dar certezas al que quiere invertir. El poderoso es el privado. El Gobierno no tiene los recursos económicos para enfrentar la crisis. Estos son los problemas que tenemos que resolver en el país.
Desgraciadamente estoy convencido que vamos a tener un mal escenario luego de las elecciones en junio. Ya empezamos a discutir los problemas electorales y nos vamos a olvidar del problema del país, y estamos discutiendo poder.
El fracaso de las políticas que hasta ahora se aplicaron se pueden resumir diciendo que el Gobierno no ha logrado generar la confianza y la certidumbre que la toma de decisiones y las inversiones necesitan. Este es el punto más flojo del Gobierno. Napoleón decía que en política generar confianza es más difícil y más importante que el éxito".