Resurgen los trascendidos de modificaciones en el Ejecutivo para negociar con los acreedores externos y darle aire nuevo a ciertas áreas.
Dicen que se vienen tiempos de cambio. Otra vez, como ocurrió en algunos momentos del último verano, fueron resurgiendo los rumores sobre eventuales cambios en el Ministerio de Economía, y se menciona como posible el alejamiento de su actual titular, Carlos Fernández, conjuntamente con determinados integrantes del gabinete de esa cartera.
Según comentaron fuentes gubernamentales, la idea de movimientos concretos en Economía se enmarcan dentro de eventuales modificaciones en el Gabinete nacional tras las elecciones parlamentarias del próximo 28 de junio. “Se están evaluando algunos cambios pero, por ahora, no hay nada definido. Es evidente que en algunos ministerios se debería dar aire nuevo”, señaló una fuente de Casa de Gobierno.
En el caso puntual del Ministerio de Economía, el comentario más insistente, que se viene arrastrando desde el verano, es que Amado Boudou, titular de la ANSeS, pasaría a desempeñarse como titular de esa cartera, en reemplazo de Carlos Fernández.
El argumento que se utiliza para explicar este cambio es que para la segunda parte del año se va a necesitar encarar arduas negociaciones con acreedores externos y con organismos internacionales. En ese sentido, las fuentes comentan que el objetivo de la cúpula presidencial es tener en Economía a una persona que pueda lograr una mayor llegada con los operadores externos.
“En la segunda parte del año, después de las elecciones, habrá que negociar definitivamente los temas pendientes de la deuda y todo indica que no va a ser sencillo”, señaló otra fuente gubernamental.
Justamente, el funcionario se refería a la normalización de la deuda con el denominado Club de París, al cual la Argentina le debe alrededor de 7.000 millones de dólares, y también a darle una solución a los holdout, bonistas que no ingresaron al canje de 2005, por un monto adeudado de 24.000 millones de dólares.
Pero, además, el objetivo de los cambios sería la contracara de lo obtenido en el reciente viaje que realizó Fernández a Washington, en el cual se anunció que el país accederá a créditos por 4.000 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
En el propio Gobierno se admite que en realidad esos créditos ya estaban acordados y que el ministro no pudo conseguir nuevas líneas de financiación, como tampoco la “ansiada” señal de flexibilización por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Es más, paralelamente a las amargas críticas que formuló Fernández en la reciente asamblea del FMI, fuentes del organismo admitieron que no había mayores avances con el Gobierno argentino para otorgar líneas de crédito en condiciones más flexibles.