Fuentes kirchneristas dejaron entrever que el ex presidente no piensa asumir en su banca el 10 de diciembre. Las razones de una decisión que se cae de madura.
Si bien José María Díaz Bancalari dio por descartado que Néstor Kirchner, en caso de confirmarse su segura candidatura, asumirá en su banca como diputado nacional, esa posibilidad está lejos de cumplirse.
Más que una presunción, se trata de una certeza que deslizaron fuentes kirchneristas, basándose en lógica pura. Es que en caso de asumir en su escaño en el Congreso, cualquiera sea el resultado del 28 de junio, el ex presidente sería centro de todas las críticas de la oposición.
Su presencia se convertiría en eje de todos los debates y ni qué decir de sus eventuales ausencias. La cantidad de proyectos que presentara y la calidad de los mismos sería permanentemente auscultada, y ni qué decir del ranking que permanentemente elabora Parlamentario respecto a la cantidad de palabras que se emiten en el recinto.
Sin experiencia alguna legislativa, no hay porqué imaginar que Néstor Kirchner se sienta tentado por la actividad parlamentaria, que encontrará además a partir del 10 de diciembre un panorama seguramente diferente del actual, con un oficialismo que difícilmente pueda retener la mayoría actual. Y la necesidad de negociar con la oposición de un modo como no lo ha necesitado hacer hasta ahora. Así las cosas, la presencia de NK difícilmente ayudara a esa situación.
Por esos motivos, no se encuentra razón alguna para imaginar que la candidatura de Kirchner pueda ser diferente de las otras testimoniales que se propondrán. Habría que tomar en cambio esta candidatura de Kirchner como una apuesta a todo o nada, de las que tanto le gustan al santacruceño. Y por qué no también un sondeo de su propia imagen pensando en 2011, escalón electoral para el que los Kirchner se resisten a abstenerse.