El jefe de Gobierno habría modificado su intención de que el elegido fuera paralelamente quien sucediera a Diego Santilli al frente de la Legislatura. Se inclinaría por el joven diputado Fernando De Andreis y la discusión sobre quien encarnará el segundo escalón institucional de la Ciudad a partir del 10 de diciembre quedará para más adelante.
La imposibilidad de consensuar un nombre que encabece la lista de candidatos a legisladores porteños del PRO, y que por lo tanto se perfile como reemplazante de Diego Santilli al frente de la Legislatura porteña a partir del 10 de diciembre, obligó al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, a poner en el freezer esa nominación, y habría optado porque quien ocupe el primer lugar en la grilla de postulantes sea el novel diputado Fernando De Andreis, quien es presidente de la Comisión de Educación.
Cabe consignar que De Andreis es además medio hermano de la primer esposa de Mauricio Macri, Ivonne Bordeu.
De concretarse esta definición, Macri tendría seis meses por delante para definir el sustituto de Santilli, como así también para analizar sobre quien recaerá la titularidad de la bancada PRO, lugares que en estos momentos son codiciados por el delfín de Gabriela Michetti, Martín Borrelli, el legislador peronista aliado al macrismo Cristian Ritondo, y el titular de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda, Alvaro González.
El nombre del diputado nacional y ex ministro de Desarrollo Social Esteban Bullrich sonó hasta último momento como sucesor de Santilli, pero tampoco a él -al igual que Federico Pinedo- Mauricio Macri le habría asegurado ser titular del legislativo porteño. Ante ello, Bullrich habría optado por ser uno más en la lista que encabeza la ex vicejefa de Gobierno, aunque con la seguridad de ser electo.
Borrelli y Ritondo, son los dos candidatos que más dividieron las aguas; los espacios que respaldan sus candidaturas se han mostrado intransigentes, tanto de un lado como del otro, para aceptar quedar relegados. Cada sector ha sido muy elocuente a la hora de evaluar las condiciones de cada uno de los aspirantes; pero también se encargaron de remarcar las falencias que presentan los respectivos contrincantes.
Al respecto, se señala que, más allá de la lealtad y condiciones que Martín Borrelli reúne, las que según se afirma “nadie puede negar”, el legislador no se muestra muy permeable a la hora de alcanzar acuerdos y no tiene reparos “si tiene que salir a romperlos, raíz del dogmatismo que lo caracteriza”, aseguran sus detractores.
En cuanto al justicialista Cristian Ritondo, el denominado subloque“michettista”, desconfía sobremanera de su exacerbado “pragmatismo”, y sus críticos sostienen sin medias tintas que acarrea los mismos vicios que a la achacan a toda la dirigencia del PJ. Estructura con la cual aun hoy lo identifican plenamente. También lo hacen cargo del renunciamiento de Jorge Macri en la provincia de Buenos Aires, al haber tendido y reforzado el puente entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Aunque el primo del jefe de Gobierno volvió y encabezará la lista a diputados provinciales, es una cuestión no bien digerida todavía en el “michettismo”.
Por su parte, Alvaro Gonzalez, un justicialista que fuera incorporado por la candidata Gabriela Michetti a la lista de candidatos a legisladores en 2007 casi con “forceps”, y que finalmente asumió como tal debido a la renuncia de Mariano Narodowsky -quien se trasladó al Ministerio de Educación porteño para ejercer la titularidad del mismo-, se ubica en un lugar expectante en virtud de las dotes de negociador demostradas a partir de las cuales logró que el Cuerpo aprobara una serie de leyes cruciales para la gestión del macrismo en la Ciudad. Desde los dos espacios que se disputan la preeminencia en el Parlamento, sugieren que no sería descabellado que a González, finalmente, termine “cabiéndole” el sayo.
Sin embargo, cabe destacar -según trascendiera en las últimas horas- que el peronismo macrista habría amenazado con conformar un bloque justicialista -apartado del oficialista PRO- en caso de resultar marginado de los lugares de conducción.