Se lo rinden desde el Congreso a quienes participaron de esos episodios.
La diputada nacional del GEN en la Coalición Cívica Virginia Linares presentó un proyecto de resolución para rendir homenaje a los trabajadores y estudiantes que participaron en el Cordobazo, con motivo de cumplirse el 40 aniversario de la gesta popular que marcara un hito en la historia argentina y latinoamericana.
“Hace 40 años los procesos de cambio en Argentina se sumaban a las enormes transformaciones sociales y políticas en América Latina y el mundo, con la resonancia vívida de la Revolución Cubana y la presencia de Ernesto Guevara en Bolivia, el giro social de la Iglesia a través de la Teología de la Liberación, los procesos independentistas en África, el movimiento contracultural, feminista y negro en Estados Unidos, el mayo Parisino y la movilización estudiantil en México en 1968, la revolución cultural en China, entre otros hechos de relevancia mundial”, argumentó Linares a modo de presentación del proyecto.
La legisladora que responde al sector liderado por Margarita Stolbizer se manifestó asimismo sobre el papel que tuvo la educación universitaria pública en tal proceso y el rol de la violencia militar para contrarrestar los intentos de cambio: “La actividad universitaria, principalmente en Córdoba, como había sucedido en 1918, se ubicaba como protagonista de las discusiones por el cambio educativo y social. Las luchas estudiantiles que comenzaron en 1966 persistieron por tres años, fuertemente influidas por las movilizaciones de la CGT de los Argentinos. El responsable de la represión en Córdoba, general Luciano Benjamín Menéndez, ya recomendaba por aquel entonces a los directivos de establecimientos escolares ‘señalar a las personas culpables de subversión’. En Rosario, días antes al estallido en Córdoba, la movilización gremial y estudiantil era detonada, primero, por el asesinato del estudiante Adolfo Bello, y luego, en las marchas consecuentes, por las muertes de los estudiantes Juan José Cabral y Luis Norberto Blanco, también en manos de la policía”.
La diputada oriunda de Bahía Blanca también hizo referencia a las causas específicas que detonaron las movilizaciones del 69: “La derogación de los regímenes especiales sobre el descanso del sábado inglés en Mendoza, San Juan, Tucumán y Córdoba (que ya era por aquel entonces la capital industrial del interior del país debido a la fuerte presencia de la industria automotriz), el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios, el ofrecimiento irracional de los mercados a los monopolios internacionales y la muerte de los estudiantes en Rosario, entre muchas otras medidas y acciones autoritarias, confluyeron en la movilización del 29 de mayo de 1969, donde obreros y estudiantes salieron unidos a las calles de Córdoba”.
“Ante la magnitud de la movilización, Onganía ordenó que las Fuerzas Armadas se hicieran cargo de la represión. La protesta fue un hecho localizado en la ciudad de Córdoba y como resultado de los enfrentamientos hubo presos, decenas de heridos y 16 muertos, algunos ajenos a la manifestación. El 30 de junio de 1969, el gobierno declaró el estado de sitio en todo el país. Un año después, tras las fuertes movilizaciones sociales y el secuestro de Aramburu por los Montoneros, Onganía presentaba su renuncia”, repasó Linares.
Sobre la trascendencia de este acontecimiento histórico, señaló: “El Cordobazo fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas décadas, significando el resurgimiento de la corriente clasista en las fábricas, desarrollando un nuevo gremialismo combativo, democrático y antiburocrático que enfrentaba la traición en el propio seno de la clase obrera encarnada en el vandorismo y la burocracia sindical conciliadora, la cual había apoyado el advenimiento de la dictadura de Onganía. Esta histórica gesta significó también la posibilidad concreta de transformación social en sentido amplio, y como tal ha pasado a formar parte de los acontecimientos más significativos de la lucha de nuestro pueblo”.
“Hoy más que nunca debe ser nuestro objetivo recuperar el sentido histórico de la lucha democrática, sin violencia, para combatir la desigualdad y la pobreza crecientes, para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y permitir el acceso a aquellos que el mercado expulsa día a día, para nutrir nuestra sociedad con profesionales e intelectuales capacitados y comprometidos con el desarrollo del país. Sin duda esto sólo será posible a través de la reducción de las diferencias sectoriales en pos de la unidad organizativa y política, y de la maximización de la soberanía ciudadana, como objetivo ineludible hacia la conformación de una sociedad libre, justa y soberana”, concluyó la diputada de la CC.