Las principales espadas parlamentarias de la oposición quieren dilatar el tratamiento hasta el recambio legislativo, como así también modificar los puntos que les parecen más controvertidos de la iniciativa.
Los jefes de los principales bloques de la oposición piensan acelerar los contactos esta semana entre sí para acordar una postura común frente al nuevo objetivo de la oposición: la reforma electoral.
Según diversos sondeos, los principales puntos que los legisladores de la oposición quieren modificar, de cara al rápido tratamiento que el Gobierno pretende darle al proyecto, es tratar de incluir en la iniciativa la utilización de una boleta única, como así también que el encargado del control de los comicios deje de ser el Ministerio del Interior.
En este último punto quieren lograr que se constituya una autoridad de administración de los comicios y de control de los fondos de los partidos que no dependa del Ejecutivo.
Otro tema que le hace ruido a la oposición, amén de que sea del agrado de los radicales, son las exigencias que se le hacen a los partidos para obtener la personería jurídica. Se teme que desaparezcan fuerzas en crecimiento, y es por ello que pretenden incluir en el estudio el desempeño electoral además del número de afiliados, entre otras variantes.
También buscará la oposición ponerse de acuerdo respecto de la intervención del Ministerio del Interior en la regulación y distribución de espacios de publicidad en medios audiovisuales, lo que inquieta al macrismo.
Conscientes de que lograr incluir las modificaciones en el texto es cosa difícil, se trabajará al menos en un dictamen de minoría, a fin de hacer modificaciones aunque sea en el debate en particular.
Además, intentarán incluir en ese dictamen un artículo primero "el ingreso universal a la niñez y la eliminación del clientelismo y el 'punterismo', a través de la entrega de planes sociales".