Quienes estos días hablan con el diputado nacional Felipe Solá cuentan que está que trina contra las autoridades de la Cámara baja, no sólo porque se niegan a abrir las puertas del recinto, sino porque no le dieron todavía un espacio propio para las reuniones del bloque Peronismo Federal que él preside y que está […]
Quienes estos días hablan con el diputado nacional Felipe Solá cuentan que está que trina contra las autoridades de la Cámara baja, no sólo porque se niegan a abrir las puertas del recinto, sino porque no le dieron todavía un espacio propio para las reuniones del bloque Peronismo Federal que él preside y que está compuesto por 29 legisladores.
Pese a las promesas de Eduardo Fellner, lo cierto es que Solá y su tropa deben recurrir a otros lugares fuera del Congreso para llevar adelante sus reuniones, lo que ha comenzado ha generar un gran malestar en el bloque. El ex gobernador bonaerense recuerda que desde los primeros días de diciembre se vienen reuniendo en un hotel sobre la avenida Callao, a la espera de que a partir de marzo cuenten con un espacio propio en el Anexo de la Cámara de Diputados, como les corresponde por ser la tercera fuerza detrás del FpV y la UCR.