Los diputados del sector proponen crear el Fondo Nacional para el Desarrollo. Este martes presentará lo que definen como una posición diferente frente a ese debate.
Once diputados de centroizquierda presentarán este martes una propuesta para crear el “Fondo Nacional para el Desarrollo” con los 6.500 millones de dólares de reservas del Banco Central que el Gobierno pretende usar para cumplir con los compromisos de la deuda.
El proyecto modifica la Carta Orgánica del Banco Central para autorizarlo a destinar las reservas de libre disponibilidad a la financiación de pequeñas empresas, a la creación de una petrolera estatal, la reconstrucción del sistema ferroviario y la fabricación de buques y material portuario.
La iniciativa es promovida por los diputados Claudio Lozano; Pino Solanas, Alcira Argumedo, Liliana Parada y Jorge Cardelli, de Proyecto Sur; Cecilia Merchan y Victoria Donda, de Libres del Sur; Verónica Benas, Graciela Iturraspe y Eduardo Macaluse, de SI por la Unidad Popular y Miguel Bonasso, de Dialogo por Buenos Aires.
Estos diputados sostienen que el debate que se está dando actualmente por las reservas del Banco Central ha sido limitado por los medios de comunicación, parte de la oposición y el oficialismo a si se pueden o no usar los excedentes de esa entidad. Ante ello ese bloque “pretende ir más allá y discutir el para qué. Nos oponemos a usar dichos fondos y otros para pagar intereses de una deuda que no ha sido analizada, que es en su mayor parte ilegítima”, sostuvo la diputada Verónica Benas.
“Con el mismo monto de reservas que el previsto en la propuesta del Poder Ejecutivo proponemos financiar un proceso de desarrollo nacional”, agregó la legisladora del SI.
A su vez, Eduardo Macaluse comentó que “no coincidimos con la oposición conservadora, que propone el ajuste para pagar la deuda, y tampoco con el Gobierno, que pretende cumplir con los acreedores con los recursos de las reservas”.
“La decisión de usar reservas para pagar compromisos de deuda aparece frente a la dificultad de acceder a tasas razonables al endeudamiento externo. Estas dificultades no se han modificado a pesar de la política de desendeudamiento practicada desde 2003 en adelante por la gestión de Néstor Kichner, y que tampoco han sido permeables a los gestos de “buena voluntad” que la presente gestión ha realizado con objeto de “seducir” al denominado “mercado financiero internacional”, expresó por su parte Claudio Lozano.