Menem es el senador N° 37

Por José Di Mauro

En la entrega de Premios Parlamentario a los legisladores más destacados de 2009 celebrada el martes por la noche en el Senado, uno de los que debía recibir una distinción era el chubutense oficialista Marcelo Guinle, quien por una indisposición sufrida por la mañana, no pudo asistir al acto. En su nombre subió a recibir el premio su asesor de prensa, quien en lugar de agradecer dijo, mirando a los senadores ubicados en primera fila: “El senador mañana viene”.

Un coro de risas acompañó el comentario, que graficaba claramente la dramática paridad de fuerzas que hoy presenta el Cuerpo, donde oficialistas y opositores están pendientes ya no sólo de la “permeabilidad” de cada legislador propio o ajeno, sino incluso de la salud de cada uno de los 72 miembros del Senado.

Pruebas al tanto, ese mismo martes trascendió que el radical Alfredo “Fredy” Martínez había quedado internado luego de un chequeo de rutina en un nosocomio de esta capital. El dato encendió las luces de alarma en el seno opositor, que había prometido no volver a escamotear el quórum, pero se veía ante una seria disyuntiva: en la sesión, estaban resignados a perder con el pliego de Marcó del Pont, pero a la hora de emparejar el tanteador con la coparticipación del impuesto al cheque, andaban muy justos y se arriesgaban a sufrir una doble derrota. Con una sola ausencia, debía desempatar Cobos.

Bien temprano se supo que Alfredo Martínez estaba repuesto, pero por aquello de que “el que se quema con leche”, empezaron a monitorear qué pasaba con Carlos Menem, y ya se sabe que el riojano terminó faltando.

Precisamente el ex presidente pasa a jugar un rol clave en este ajedrez en el que se ha convertido el Senado, ya no necesariamente por su afán de protagonismo, sino por su delicada salud. Es que por más que el riojano insista con que quiere volver a ser candidato presidencial, en realidad ni siquiera puede asegurar su presencia en las sesiones. Recordemos que en la histórica madrugada del 17 de junio de 2008, cuando la Resolución 125, se especulaba con que podría no estar a la hora de la votación. Se habló de un “arreglo” con el kirchnerismo, pero la verdad es que una neumonía tenía a maltraer al ex mandatario.

Al final, estuvo a la hora de votar, pero ya no se lo vio seguido por el Senado. Y el año pasado, estuvo casi todo el tiempo de licencia, también por razones de salud. Así las cosas, resulta difícil imaginar que en adelante mantenga una asistencia perfecta, mal que le pese a la oposición.

A principios de año se especulaba con la trascendencia que tendría en adelante el vicepresidente Julio Cobos, posiblemente llamado a desempatar cada vez más seguido y convertido así en una suerte de senador número 37. Pero en realidad, la casaca con ese número parece asignada ahora al ex presidente Menem, por cuya salud impensadamente parecen hoy obsesionados oficialistas y opositores.

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