Por Martín Ocampo
La inseguridad la sufrimos todos. ¿Pero el desarrollo de las políticas de seguridad es una obligación de todos? La respuesta está al alcance del lector. El mismo lector que eligió y designó con su voto a los 60 Diputados que integramos la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Ese mismo lector, que es vecino de nuestra Ciudad, padece, igual que todos nosotros, las consecuencias de la inseguridad. Y frente a la realidad insoslayable que exhiben los noticieros, frente a la desazón de las familias de las víctimas a las que los delincuentes motorizados, comúnmente llamados “motochorros”, les arrebataron algo más que sus pertenencias, los Diputados tenemos la obligación de legislar.
Y legislar se traduce en proponer medidas y someterlas a la discusión y a la votación del pleno, es decir de todos los Diputados. Hasta aquí una descripción concisa de nuestra tarea. Pero sin embargo, parece que no todos entendemos lo mismo.
En el mes de abril, frente al crecimiento desmedido e imparable de los delitos cometidos por los “motochorros”, junto al Diputado Gerardo Ingaramo, presentamos un proyecto que incluye tres medidas básicas para desalentar los delitos cometidos a bordo de moticletas:
1- Cuando circulen dos personas en moto por la Ciudad, el acompañante deberá vestir un chaleco reflectante que en la espalda tenga el número de patente del vehículo.
2- Las motos con acompañantes no podrán circular por el Microcentro en el horario de 9 a 18.
3- Prohibición de expendio de combustible a los motociclistas que no tengan, casco, patente y chaleco para el acompañante.
Estas normas apuntan a desalentar este tipo de accionar delictivo y, como toda medida de seguridad, forman parte de un paquete de otras iniciativas conformando lo que habitualmente se llama “Política de Seguridad”. La creación de la Policía Metropolitana, la instalación de Cámaras, las nuevas luminarias, la poda del arbolado, la prohibición del accionar de los denominados “trapitos” y “limpiavidrios”, que utilizan la coerción para obtener dinero a cambio de sus “servicios”, todo va en el mismo sentido. Se trata de tener más seguridad.
Lamentablemente algunos miembros de la oposición consideran que no es momento de discutir. Que no se trata de una necesidad urgente. Nos responden que hay otras cosas de que ocuparse. Le hablamos de la cantidad de delitos y nos responden con la precarización laboral de los “deliverys”, tema sobre el que ya se legisló. Son la misma oposición que cuando se discute a nivel nacional el uso de los DNU para pagar deuda con reservas, responden con la necesidad de la explotación petrolera, las minas a cielo abierto o las políticas sobre los Glaciares. Siempre el mismo mecanismo de respuesta: la evasión. La dilación en la discusión. La ausencia de propuestas propias alternativas, el descrédito de las propuestas ajenas.
Y mientras tanto, sólo en el Microcentro porteño, los delitos cometidos con motos han aumentado un 78 por ciento entre 2008 y 2009. Si consideramos a toda la Ciudad de Buenos Aires, en igual período la cifra trepa a 117 por ciento. Una realidad insostenible.
Desde el espacio del PRO, invitamos a la oposición a presentar sus propuestas, a discutir las nuestras, a crear propuestas conjuntas, a mejorar las existentes. Y nos ofrecemos a seguir trabajando, pero advertimos: no llegamos a la política para mirar para otro lado mientras la gente la pasa mal y tiene miedo. Lo único que no estamos dispuestos a hacer mientras las víctimas aumentan, es nada.
Ocampo es legislador porteño del PRO