La ministra de Defensa de la Nación rechazó el proyecto aprobado por la Cámara alta y destacó que la iniciativa tiene “una impronta represiva”.
“La finalidad con jóvenes que puedan tener problemas es educarlos, formarlos, hacer que terminen el secundario, o que lo hagan. Actualmente, más del 50 por ciento de los soldados voluntarios no tienen su secundario terminado, y las Fuerzas Armadas no fueron capaces de darles la finalización de la secundaria, a pesar de que pasan 10 años por el Estado y el secundario es obligatorio”, manifestó la ministra de la Nación, Nilda Garré, que criticó férreamente el proyecto de Servicio Cívico Voluntario aprobado este miércoles por la Cámara alta.
Garré sostuvo en declaraciones periodísticas que el proyecto en cuestión “no explica lo que se entiende por situación de riesgo, si es que los jóvenes cometieron algún delito o son drogadictos”, y agregó que en la norma votada “subyace la idea, la vieja idea de que el orden, la jerarquía, las autoridades y los mecanismos duros pseudorepresivos van a mejorar” la situación de las personas.
La funcionaria resaltó que el Servicio Cívico Voluntario tiene “una impronta represiva” y que “es literalmente un disparate, ya que está totalmente descriteriado en cuanto a la solución que puede dar a jóvenes en situación de riesgo”.
Por otra parte, la ministra puntualizó que con el proyecto se “desoyeron los informes de las tres Fuerzas Armadas, que indicaban no tenían prácticamente” lugares ociosos para llevar a cabo dichas actividades, y aseveró: “Me enoja, porque se quieren dar señales de que se encuentran soluciones, y están tan mal legisladas y tan improvisadas que no van a ser una solución”.
Finalmente, la ministra consignó “pretender” que las Fuerzas Armadas “atiendan a jóvenes en situación de riesgo es desnaturalizar su función”.