“Argentina es un país atractivo para los narcotraficantes”

Especialista en temas de seguridad y justicia, la diputada nacional Natalia Gambaro cuestionó los datos aportados por el ministro de Justicia y Seguridad en su paso por la Cámara baja. Aclara que no estamos como México o Colombia en materia de narcotráfico, pero sugiere tomar medidas para evitarlo.

Con 33 años recién cumplidos, Natalia Gambaro es una de las diputadas más jóvenes de la Cámara baja. Bonita y muy alta, esta abogada recibida en la UBA integra los equipos técnicos de Francisco de Narváez, especializándose en las áreas seguridad y justicia, de ahí que sea interesante escuchar su pensamiento respecto de la situación imperante en la provincia de Buenos Aires a la que su referente pretende gobernar a partir del próximo período.

En su diálogo con Parlamentario, la diputada bonaerense rescató los puntos positivos del plan Arslanian, pero aclara que esa reforma fue incompleta y quedó trunca. En materia de narcotráfico, sugiere no ser alarmista, pero alerta sobre la presencia inquietante de colombianos, mexicanos y peruanos.

– En su paso por la Cámara de Diputados, el ministro Julio Alak sostuvo que en todo el país se frenó la cantidad de delitos. ¿Eso es real, coincide con los datos que manejan ustedes?

– No, realmente no coincide lo que planteó el ministro; son números que maneja él, van hasta el 2008. Nosotros tenemos números que tienen que ver con 2009 y el primer semestre de 2010, y que indican justamente que se revirtió esta tendencia que manifiesta el ministro. De todas maneras la comparación estadística que hizo es contra el peor año de inseguridad que fue el 2002, y parte de las estadísticas del 2008. Entendemos que si extendemos hacia el 2009 y el primer semestre del 2010, esto no es así.

– ¿Por qué razón el Gobierno sigue sosteniendo estos datos que distan de lo que pasa en el país?

– Yo creo que ahora están utilizando las cifras que nosotros pedimos por tanto tiempo para seguir negando el problema. Nosotros venimos de varios años de insistir con que el tema de la seguridad es fundamental. Yo soy diputada por la provincia de Buenos Aires, que registra los peores indicadores del país y tiene el grado de violencia más alto del país junto con el Gran Rosario. Entonces, esta realidad que viven los bonaerenses y muchos argentinos no se condice con estas cifras. Lo que nosotros estamos planteando es que la aparición de las cifras era para tomar medidas urgentes por el agravamiento del problema y no para seguir negándolo, contando solamente una parte de esas cifras que no son lo que cualquier argentino entiende que es la realidad.

– El ministro Alak dijo que la solución pasaba por cuestiones estructurales. ¿Coincide con esa visión?

– Cuando él plantea que es una solución estructural, plantea solamente una arista del problema. Ya hay coincidencia, nadie discute que la situación social afecta directamente al delito. Lo que no podemos dejar de mencionar es que no solamente con mejorar la situación social se soluciona este problema. El crimen organizado funciona como una empresa del delito; los que forman parte de estas bandas no son ni pobres, ni marginados, ni mucho menos. Es un negocio en base al retroceso del Estado. Crimen organizado es el tráfico de drogas, el tráfico de armas, desarmaderos, hay muchísimos ejemplos de esto; hacer una reducción del problema, que todo se soluciona con mejorar la situación social, es realmente bastante irresponsable. Lo que nosotros venimos planteando hace mucho tiempo es que una solución integral necesita de educación, salud, de asistencia social, de reducir la desigualdad entre los que más tienen y los que menos tienen, pero también un plan integral en materia de Justicia, fuerzas policiales y sistema carcelario. Respecto de las fuerzas policiales, el caso más dramático es el de la provincia de Buenos Aires, que tiene 56 mil hombres, de los cuales realmente prestan función activa la mitad, que ganan 1.800 pesos y que trabajan el doble de horas que tendrían que trabajar para llegar a fin de mes. Están absolutamente en desventaja con el armamento y el equipamiento que tiene hoy el crimen organizado y el narcotráfico en la provincia de Buenos Aires. La Justicia que demora y demora y demora en la resolución de los casos no lo hace porque quiere, sino porque no tiene los recursos…

– Usted trabaja en los equipos de Francisco de Narváez y ya que menciona a la provincia de Buenos Aires, donde hubo dos caminos que se siguieron allí. El de Arslanian, y otros como el actual, o los anteriores al de Arslanian. ¿De qué lado están más cercanos ustedes? ¿Del camino que emprendió Arslanian o de lo que se reanudó después?

– En realidad lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires en la mayoría de los casos cada vez que se plantean soluciones mágicas para la seguridad, son estas cuestiones: un movimiento pendular de ir a un sistema de excesiva mano dura, y cuando esto fracasa rotundamente, ir hacia la otra punta. Nosotros estamos parados justamente en el centro. Las virtudes que tuvo el plan de Arslanian era un concepto de policía de proximidad, tenía que ver con policía cercana al ciudadano, que tuviera relación con los municipios, y entonces se creó la Policía Comunal para algunos distritos. Este concepto está muy bien, la policía de proximidad funciona en muchas partes del mundo, el problema que tenemos nosotros es una diferencia muy grande de lo que es el interior de la provincia y el conurbano.

– Son dos realidades muy distintas…

Exacto, entonces la solución de Arslanian quedó trunca. Se implementó la mitad: se descentralizó la policía, pero no se la controló, no se la equipó, entonces quedó dispersa. No hay una única línea conductora, por ejemplo, si decide el gobernador que quiere atacar dos frentes, como podría ser el narcotráfico y el tráfico de armas, o los desarmaderos, no hay una línea conductora que pueda bajar esa línea a toda la provincia. Entonces lo que hay que tener es una política clara de cuales van a ser las dos o tres líneas que se van a seguir por lo menos en el mediano y largo plazo para ver los resultados y tener la posibilidad de aplicarlos en toda la provincia. Entonces hay que tomar lo mejor de los dos sistemas. Nosotros creemos que podemos apuntar a una policía de proximidad, pero necesitamos también, en lo que es el conurbano bonaerense, apuntar a lo que es la saturación por lo concentrado y lo grave de las situaciones de delitos que se registran allí.

– Como en otras cosas donde el Gobierno pareciera no tener una receta adecuada, ¿usted cree qué se opta por ignorar el problema de la inseguridad?

– Creo que sí, que se ignora un poco porque necesita decisión política el tema de ir a fondo contra el crimen organizado y con delitos que están muy enquistados, inclusive no solamente en la Policía, sino también en el Servicio Penitenciario y en la política. Lo que nosotros entendemos es que la visión de ellos es incompleta, no entendemos bien si es por una cuestión ideológica, pero es una visión incompleta. En ningún país del mundo, ni siquiera los más desarrollados, los que tienen mejores indicadores sociales, ni siquiera en Dinamarca, en Suecia, deja de existir la Policía, el sistema penal y el sistema carcelario. Porque no necesariamente todo se soluciona con la mejora de los indicadores sociales. Entonces lo que nosotros planteamos es que se necesitan ambas cosas. La discusión que se está dando y que vemos con liviandad es el enfrentamiento “o políticas sociales o políticas de seguridad”; no es una o la otra, es una y la otra. Entonces, si yo no doy respuesta al reclamo de la ciudadanía, atacando a las bandas criminales, a la corrupción, la sensación de indefensión es muy grande y se producen fenómenos no queridos, como la “justicia por mano propia”, que la población empieza a armarse, entonces todas estas soluciones no queridas son porque el Estado retrocede y avanza el crimen organizado. Entonces, cuando nosotros hablamos de que hay territorios en la provincia de Buenos Aires a los que el Estado no controla, los puede llegar a controlar porque la Asignación Universal por Hijo llega. La Asignación Universal por Hijo son 220 pesos por cada uno, y a un hijo de una familia con 17 años, le ofrecen mil por semana por ir a vender “paco” en la esquina… Esto es lo que de ninguna manera vamos a poder solucionar automáticamente, porque entonces quiere decir que tendríamos que elevar en cortísimo plazo el nivel socioeconómico de grandes bolsones de pobreza que tenemos hoy en el conurbano bonaerense, y que se repiten en el Gran Rosario, frente a alguien que está en condiciones de ofrecer algo mucho mejor. Entonces si yo no ataco al narcotraficante que le ofrece el cuádruple de lo que hoy le está ofreciendo el Estado, la elección es muy fácil, y el camino para entrar al delito es muy fácil.

– De acuerdo con lo que plantea, Argentina tiende a lo que es hoy Colombia o México, porque el narcotráfico hoy por hoy está enquistado…

– Yo no quisiera ser tan alarmista, porque en realidad las soluciones de México y Colombia tienen que ver con otros factores. El de Colombia es que es el principal productor y tiene un problema de que la mitad de su territorio es selvático y no lo controla por las condiciones geográficas y porque existe una guerrilla muy organizada hace 45 años, que mutó a lo largo de ese tiempo para ser el brazo armado del narcotráfico. Con el avance del Plan Colombia, esto se desplaza, se reduce sensiblemente la actuación de los narcotraficantes en Colombia. Lo que se necesita es buscar un nuevo lugar donde funcione, y México aparece como el mejor, por la cercanía a uno de los principales mercados. Entonces la crisis que tiene hoy México la tiene a nivel fronterizo, porque se están peleando el territorio. Entonces el fenómeno delictivo se corre. Lo que nosotros estamos planteando es que si la Argentina no empieza a tomar medidas, como por ejemplo la radarización…

– Esa es una seria deuda que tenemos.

– Cuando estuvo el ministro Julio Alak en la Cámara yo discutí con él respecto de si era viable, y él dijo que eso no soluciona todo. Pero es una medida que se tiene que hacer.

– Al contrario, soluciona gran parte…

– El problema de Argentina es el ingreso de droga. Si Argentina no produce, no tiene hojas de coca, no produce. Lo que está ingresando al país, que no ingresaba hace muchos años, producto de que Colombia tiene un plan mucho más avanzado, que no ha solucionado ni por asomo definitivamente el problema, pero sí ha mejorado mucho, es que se traslada a la Argentina la segunda parte de la producción. Llega la cocaína a mitad del proceso para hacer clorhidrato y se termina la producción en la Argentina. Entonces el principal problema que tiene la Argentina es el ingreso.

– Y volvemos a la radarización.

– Radarización, custodia de las fronteras, inteligencia criminal, son muchas las medidas. El ministro Alak me decía: “No es la solución”. Ministro, es un paso detrás del otro, es una cosa encima de la otra que va sumando.

– Ustedes decían que gran parte de los carteles de México están viniendo a operar en la Argentina, porque hay vía libre en determinadas zonas.

– No es porque solamente hay vía libre. La Argentina es un país atractivo para que el narcotraficante se de el nivel de vida que le gusta. No por nada los dos casos de sicarios registrados aquí ocurrieron en San Isidro y en Martínez. Es atractivo por la devaluación; es atractivo por la presencia de precursores químicos; y es atractivo también porque hay controles que son mucho más débiles. El problema de la Argentina es que es atractiva para terminar de producir la droga y encaminarla hacia Europa, en la mayoría de los casos. Por eso es que se trasladan aquí, obviamente no tenemos el problema de México, donde esos carteles están absolutamente instalados, pero hay señales que son alarmantes, donde se está empezando a ver a colombianos, mexicanos y peruanos. Mejor cortarlo cuando no estén tan esparcidos, porque después es muy, muy complicado.

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