La Comisión Investigadora lejos de lo prometido y cerca de su ocaso

El organismo presidido por Martín Hourest no ha logrado cumplir hasta ahora con los objetivos planteados en su creación.

“Nunca impulsé el juicio político y quienes lo hayan hecho que se hagan cargo”, sostenía el viernes último uno de los más activos integrantes de la Comisión que investiga las responsabilidades políticas del jefe de Gobierno, Mauricio Macri en la causa de las escuchas ilegales.

Pero no es así, ya que Parlamentario.com pudo corroborar que este legislador votó a favor del juicio político contra Macri el 20 de julio, cuando la Legislatura trató los distintos proyectos presentados por los diversos espacios que conforman el Parlamento porteño. Fue él y 16 voluntades más las que proponían entonces enjuiciar al titular del Ejecutivo.

También el mencionado diputado agregó el último viernes -en ocasión de realizarse la última reunión de la CIE- que descreía de que del seno de la misma pudiera nacer alguna iniciativa que recomendara el juicio político al ex presidente de Boca Juniors. “Sí, sufrirá un daño grave que repercutirá sin dudas en el ejercicio de sus funciones”, aseveraba el legislador que se caracteriza por ser uno de los más conspicuos opositores al gobierno PRO.

Evidentemente, el hecho de que ese mismo viernes se haya podido comprobar que un número importante de integrantes de la Comisión estaban ausentes y que fue justamente el macrismo el que haya colaborado para alcanzar el quórum, habla a las claras del desinterés que paulatinamente cunde dentro del arco opositor y deja a la vista las grietas que en el mismo se van abriendo.

Sin duda, el hecho de que la Justicia haya apartado de la causa al juez Roberto Gallardo y tras ello Martín Hourest haya presentado su apelación para que se mantuviera el expediente en jurisdicción del magistrado, revela el rol que en el andamiaje de la Comisión jugaba el titular del juzgado en lo Contencioso Administrativo.

Este lunes y martes, la CIE no se reunió debido a que los testigos que debían declarar apelaron la citación y que ella fuera cursada por Gallardo; ahora la Sala I en lo Contencioso Administrativo y Tributario llevó a sorteo la causa, lo que derivó que la misma recaiga en el Juzgado Nº 5, Secretaría 9, cuya titular es la doctora Fabiana Schafrik.

Ello y la incertidumbre que reina en el seno de la Comisión provoca cierto agotamiento en sus protagonistas, que ven desvanecer lo que en un inicio fue un objetivo que parecía cierto y accesible: someter a Mauricio Macri a un proceso de juicio político que lo afectaría en su carrera a convertirse en candidato presidencial. El resultado fue el contrario, ya que hasta ahora el jefe de Gobierno mantiene una buena imagen y sigue en carrera para el máximo sitial en disputa en 2011.

Sin embargo, la Comisión Investigadora Especial mucho no pudo avanzar a pesar de los esfuerzos inagotables invertidos por su presidente Martín Hourest. Desde su primera reunión, el 27 de agosto pasado sólo logró hacer comparecer a menos 20 testigos en una ronda de 16 reuniones de la CIE. Desde la presidencia de la misma se informó que esperaban recibir testimonio de un número cercano de 50 testigos hasta el 30 de noviembre. Lejos del número con el que se especulaba al conformarse el órgano legislativo investigador.

Si se comparan esos números con los que se anunciaron en oportunidad de haberse constituido la CEI y que anunciaban que por ella transitarían alrededor de 170 testigos, que se reuniría tres veces a la semana y que se habilitarían otros de ser necesario, se podrá apreciar qué lejos se está de que Macri pueda ser juzgado mediante juicio político por estar comprometido en la causa de las escuchas ilegales.

Con lo comentado hasta aquí, se puede entrever que inexorablemente la Comisión Investigadora Especial que nació como símbolo para reestablecer la calidad y transparencia institucional, está lejos de cumplir lo comprometido y muy cerca de perderse en el ocaso.

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