“Es necesaria una estructura impositiva diferenciada para el desarrollo del Norte”

Alzando las banderas de la lucha por el federalismo económico, el diputado riojano Alberto Paredes Urquiza (FpV) impulsa un proyecto de ley que prevé beneficios impositivos para los empresarios que se radiquen en las provincias del NEA y NOA.

Por Julio El Alí

Entre los oscuros rumbos que ha tomado la actividad parlamentaria en la recta final del año, surge un proyecto de ley que atraviesa banderías políticas y supera las falsas antinomias en búsqueda de soluciones concretas para la realidad que viven, sufren, las provincias del norte argentino. Con esa misión, sin las banderas políticas ni abandonar su apoyo al kirchnerismo, el diputado de La Rioja Alberto Paredes Urquiza plasmó en un proyecto de ley los cientos de discursos de buenas intenciones pero que, sin embargo, sólo fueron dulces promesas incumplidas que provocaron la postergación de las provincias norteñas.

En el medio del bullicio de Pasos Perdidos, Semanario Parlamentario entrevistó al diputado Paredes Urquiza, quien, al momento de iniciar su explicación sobre el espíritu federal del proyecto de ley y su verdadero impacto en las regiones olvidadas, fue interrumpido por el presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja, Ricardo Buryaile (UCR-Formosa), quien no dudó y se comprometió: “Leí tu proyecto. Yo te apoyo”. Luego, un emocionado Paredes Urquiza definió con exactitud su idea: “Este proyecto sirve para generar empleos genuinos para las provincias olvidadas”.

– ¿Qué propone usted para el crecimiento y desarrollo de las diez provincias del nordeste y noroeste argentino?

– En primer lugar, antes de realizar cualquier proyecto hay que comprender la realidad del Norte argentino. En la actualidad, creo que continúa existiendo una gran desigualdad histórica en el modelo de crecimiento que ha tenido este país, inclusive antes de la Revolución de Mayo -25 de Mayo de 1810- que se ha ido acentuando con el paso del tiempo, el cual demostró una concentración del poder político, social, económica en la región central de la Argentina.

– Usted apunta a revertir una tendencia histórica en el desarrollo de las regiones…

– Sí, porque durante estos doscientos años, el crecimiento ha sido muy desigual entre las regiones del país.

– ¿Qué provocó esta desigualdad de crecimiento?

– Esa situación generó una extrema diferenciación en el desarrollo de las regiones norteñas, a pesar del mayor o menor esfuerzo que hiciera el gobierno de turno para revertir los pobres índices de la región.

– Entonces, ¿cómo se logra revertir un problema que tiene 200 años?

– Hay que tomar decisiones políticas firmes para realizar cambios estructurales y profundos para implementar políticas de mediano y largo plazo que logren patrones de desarrollo más armónicos para todo el país.

– ¿Qué tipo de decisiones políticas se deberían tomar?

– Hay tres vías de solución. Una de ellas es aumentar la Coparticipación a las provincias más pobres o los fondos de convergencia. Esa es una solución relativa porque el envío de mayores fondos no va a solucionar la situación de pobreza estructural que tienen las provincias. Otra de las vías, es la de mejorar la infraestructura, el cual me parece muy necesario y útil.

– El kirchnerismo, desde 2003, ha invertido en obras públicas para las provincias del Norte…

– La verdad es que como ningún otro gobierno, tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández de Kirchner ha desarrollado un plan de obras en el interior del país que es realmente indispensable. Pero es insuficiente porque debe existir una estructura normativa diferenciada para las diversas regiones del país, de acuerdo con el grado de desarrollo que cada uno presenten. Es necesaria una estructura impositiva diferenciada para el Norte.

– ¿A qué se refiere con una estructura impositiva diferenciada?

– Por ejemplo, no se puede cobrar el mismo Impuesto a las Ganancias al empresario que se radica en la Ciudad de Buenos Aires, en el conurbano bonaerense o en provincias centro, que aquel que se instala en provincias del norte.

– ¿Cuál es la diferencia entre las regiones?

– En Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, por ejemplo, el Puerto está cerca; hay tecnología calificada; existe un gran mercado de consumidores; tienen la mano calificada a su disposición y la energía es más barata. Entonces, no se puede cobrar lo mismo al empresario que se radica en el resto de las provincias, porque los costos estructurales que tienen son muy diferentes.

– ¿Qué provoca esta diferenciación que usted señala?

– Los diferentes costos generan que el 70% de las inversiones de capital privado se concentren en la región centro. Un 20% en las provincias periféricas como Mendoza y Entre Ríos y sólo el 10% se invierten en las demás provincias.

– ¿Qué ocurre en las provincias en que la inversión privada es baja?

– En términos financieros, estas regiones no tienen crédito. Es decir, el 82% del crédito nacional se concentra en las provincias del Centro. En cambio, en La Rioja se invierte menos del 1% del capital privado y el crédito que se otorga es 0.34%. Por lo tanto, las desventajas para los empresarios que se radican en las provincias del Norte son muy grandes y debemos revertir la tendencia histórica del crecimiento concentrado.

Modelo K

– En términos políticos, usted apoya al kirchnerismo pero está afirmando que este modelo de país es económicamente altamente concentrado…

– El problema estructural en el país proviene desde 1800 y no creo que sea culpa del actual gobierno que todavía vivamos en un país fuertemente concentrado, desde el punto vista político. El declamado federalismo por nuestra Constitución no lo es tal a la hora de tomar decisiones y no sólo por parte del Ejecutivo, sino también por el Congreso de la Nación. Por los índices de crecimiento en todos los aspectos, no podemos hablar de un país federal con igualdad de oportunidades para el desarrollo social y económico.

– ¿Cree qué la Presidenta va por el buen camino?

– Sí, con la visión de país de Cristina Fernández estamos en condiciones de tomar las decisiones políticas necesarias. Lo que hace falta es una fuerte decisión política que determine que a las regiones más postergadas del país se le deben otorgar ventajas competitivas a través de normas claras sancionadas por el Parlamento nacional.

– Usted apunta a la instalación de nuevas empresas en el NEA y NOA…

– Sí, porque así -con la ley- vamos a propiciar el arraigo de empresas que generen puestos de trabajo genuinos para la población de esas localidades y permiten tanto un desarrollo económico como social, ya que este país exhibe una concentración habitacional muy fuerte en el conurbano bonaerense y en el Gran Rosario, con gente proveniente del Norte argentino que no encuentra en su lugar de origen la posibilidad de un futuro de trabajo.

– ¿Es indispensable la inversión privada o sólo alcanza con las políticas del Estado para generar empleos?

– Se necesitan ambas cosas. Hoy, el Estado nacional y provincial están poniendo su parte. Para mí, el plan de obras públicas del Gobierno nacional es el más importante de los últimos cincuenta años. Pero no es suficiente, porque construir más escuelas, más hospitales, más caminos, llevar las redes de energía, entre otras cosas, son importantes para la gente que vive en el lugar porque mejora notablemente la calidad de vida, pero para el empresario no, porque no tiene las mismas condiciones que aquel que se radica en la pampa central. Entonces, si pensamos que solamente el Estado puede hacer este esfuerzo estamos profundamente equivocados. No hay región del mundo que se haya desarrollado únicamente con el esfuerzo del Estado. Hasta China, que es comunista, se ha dado cuenta que debe atraer la inversión de capitales para tener un desarrollo sostenido y genuino.

– ¿El proyecto de ley tiene el apoyo de los gobernadores?

– El gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, está sumamente consustanciado con el proyecto de ley e inició una ronda de consultas con los demás mandatarios del NEA y del NOA. También, varios legisladores son firmantes de la iniciativa. Para nosotros, esto es una cuestión de Estado porque estamos pensando una reestructuración del país, para que la Argentina no de igualdad de oportunidades de desarrollo a todos.

– ¿La Presidenta conoce este proyecto de ley?

– Primero, pretendemos lograr un fuerte consenso y pulir aun más la iniciativa y luego llevársela al Poder Ejecutivo Nacional para que lo trabajemos juntos. Yo parto desde la misma premisa de Cristina Kirchner, quien dijo: “Debemos asumir que vivimos en un país con realidades distintas”.

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