No hay voluntad para aprobar el Presupuesto

Ya nadie tiene expectativas porque el status quo alcanzado en torno a la ley de leyes vaya a variar. El camino pasa entonces por el Presupuesto 2010 “reconducido”, por más que se insista con pedir extraordinarias.

Por José Angel Di Mauro

Conspicuo hincha xeneize, Daniel Scioli al menos pudo despegar su mente del maltrago del superclásico. Es que ni siquiera tuvo tiempo para sentarse a verlo, ya que sus colaboradores le advirtieron poco antes del comienzo del encuentro que una criatura había caído en un pozo profundo en Florencio Varela. Cuando el gol de Maidana terminó de desnudar las carencias de un Boca inexpresivo, el mandatario bonaerense ya estaba instalado en el lugar de los hechos y los equipos de televisión de la gobernación listos para emitir una transmisión que se llevó toda la atención post partido.

El ex motonauta no dudó un instante y se mostró todo el tiempo preocupado por la situación, poniéndole el cuerpo a la misma. Una apuesta de riesgo, por cierto, ya que no faltaría quien se quejara por ese afán de protagonismo y, sobre todo, el peligro aún mayor de un final trágico que bien pudo haberse dado. La diferencia con el caso de Piñera y los mineros chilenos era notoria: el presidente chileno fue al lugar cuando todo estaba calculado y la posibilidad de fracaso de la operación rescate era casi nula; la apuesta era a puro beneficio. En Florencio Varela, la escena mostraba desorganización, nervios y una dramática carrera contrarreloj.

El final fue feliz, y amén de que no se trató de una puesta en escena, habrá contribuido a una imagen que Daniel Scioli mantiene consolidada y que parece a prueba de balas -y valga la expresión para un distrito donde la inseguridad figura al tope de las preocupaciones-. El gobernador tiene un perfil que le permite soñar incluso con la primera magistratura, aunque esa alternativa ya no figure en su agenda. Pocos minutos antes de que se desatara la dramática situación que acabamos de relatar, confió a un legislador provincial cercano que no hay plan B, que irá por la reelección al frente de la gobernación. Según pudo saberse, el gobernador se permitió esbozar planes para su segundo período instalado en La Plata, que incluyen una reforma administrativa.

La confirmación de Scioli en la gobernación implica la de Cristina Fernández de Kirchner como segura candidata presidencial en 2011. Un anuncio que quedará para bien entrado el próximo año, se intuye que en los diálogos a solas que ha mantenido con el gobernador, éste ha percibido claramente esa determinación.

Probablemente esa haya sido también la sensación con la que se haya ido de Olivos Hugo Moyano luego del encuentro que mantuvo con Cristina el jueves, con Julio De Vido como tercer actor presente. El líder cegetista tiene planes propios y sueños de convertirse en “el Lula argentino”, aunque de la estatura del mandatario brasileño saliente lo separa un abismo tan grande como la baja imagen del camionero ante la sociedad. Como cuando Kirchner estaba vivo, Moyano piensa en 2015, pero luego de haber vivido su peor semana de los últimos tiempos, el líder camionero tomó nota de que más le conviene pensar en el presente.

Viene advirtiendo que la dirigencia bonaerense no lo acepta como jefe del PJ distrital, y de eso habló con la Presidenta. Entre otras cosas, porque también habrá habido alguna referencia a la investigación de las mafias de los medicamentos que cada vez se aproxima más a su gremio. En ese caso, no se habrá llevado ninguna garantía de parte de Cristina. Pero también ha percibido Moyano que la frialdad de la viuda de Kirchner en el saludo de los funerales de su esposo va más allá de un hecho circunstancial. Su primera comprobación la tuvo en el Congreso, donde el proyecto de Héctor Recalde sufrió más sinsabores que avances en la Comisión de Legislación del Trabajo que justamente preside el abogado de la CGT.

Se sabía que la iniciativa iba a avanzar recién en los primeros meses de 2011, pero en el moyanismo comprobaron que “alguna señal debe haber habido hacia los empresarios”, para el faltazo masivo registrado a la última convocatoria para discutir el tema en comisión. Y lo que es peor: faltaron varios diputados influyentes del Frente para la Victoria. “Cuando el kirchnerismo quiere que un proyecto avance, van todos, hasta Agustín Rossi”, admitió alguien cercano a Héctor Recalde. Cuando Kirchner estaba vivo, había alentado el proyecto y salieron todos a apoyarlo; ahora sólo Recalde y los sindicalistas hablan bien del proyecto.

Pero si de proyectos empantanados hablamos, el primero al que hay que hacer referencia es el de Presupuesto 2011. Ya nadie piensa en una aprobación, que necesita de una mínima cuota de buena voluntad que ninguna de las partes está dispuesta a aportar. La última señal la dieron el miércoles diputados radicales que le dijeron a sus pares kirchneristas estar dispuestos a “aprobar el proyecto oficial en general”, si aceptaban la imposición en particular de un control parlamentario sobre los excedentes.

Los interlocutores del FpV quedaron en consultarlo, aunque al concluir la charla unos y otros sabían cual sería la respuesta de Cristina Fernández. “A matar o morir”, fue la consigna emitida por la mandataria hace dos semanas, y no hay señales de que haya cambiado de parecer. Por el contrario, se trata de una consigna falsa, pues no implica muerte alguna para el oficialismo: el Presupuesto 2010, reconducido como será para usarlo el año que viene, permite prerrogativas altamente beneficiosas para la administración K. Además, le otorga a su gobierno un elemento de victimización que le será enrostrado a la oposición durante todo el año electoral.

Autor de uno de los dos dictámenes que ofrece el Grupo A como alternativa, el diputado Alfonso Prat Gay recuerda que sólo cuatro veces en 26 años la negociación presupuestaria no se extendió más allá del límite de noviembre. En tiempos de Alfonsín, evoca el ex titular del BCRA, el año que más temprano le aprobaron el Presupuesto al líder radical fue en junio del año siguiente. Y cuando Carlos Menem perdió la mayoría parlamentaria, el radicalismo le aprobó el proyecto, pero modificándole 46 de los 90 artículos.

Con el improbable objetivo de evitar la victimización K, la oposición intentará forzar el nuevo tratamiento del proyecto en la Comisión de Presupuesto, como paso previo a la reedición del debate en el recinto. Pero esa exigencia innegociable genera un nuevo escollo insalvable. El artículo 106 del Reglamento de la Cámara baja fija como fecha límite el 20 de noviembre pasado como último día para emitir dictamen para un proyecto de ley. Un nuevo dictamen hoy es técnicamente imposible.

Mientras tanto, el escándalo por las denuncias de supuestas coimas pasó a un segundo plano por la sonora piña de Graciela Camaño, que poco aportó a la imagen ya no de la esposa de Barrionuevo, sino del Parlamento en general.

Lo cierto es que si bien la oposición no está dispuesta a pedirle la renuncia a Camaño, quien es reconocida por su laboriosidad, en adelante deberá cargar con esa mochila que significa semejante falta de compostura. Aunque su “víctima” haya sido Carlos Kunkel, un diputado reconocido por propios y extraños como “un provocador”, que en el recinto habla muy poco y cuando lo hace es para atacar a opositores, sin pedir la palabra siquiera. Una muestra: en todo el año pasado sólo dijo ocho palabras, dirigidas a un diputado de la oposición: “¡Estás mintiendo! Respondé la pregunta que te hicieron”. Y en 2008, 37. La última frase de ese año, dirigida a Patricia Bullrich: “¡Devolvele el 13 por ciento a los jubilados, chorra!”…

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