Los personajes de 2010

No fue este el año más destacado en materia de resultados legislativos. Pero como suele suceder, estuvo plagado de cruces polémicas, declaraciones y actitudes salientes -buenas y no tanto- que valieron para destacar a 42 protagonistas de lo que fue la actividad legislativa.

Martín Redrado. El entonces presidente del Banco Central se constituyó en una de las figuras del verano, por su resistencia a dar su aval a la creación del Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central, y por supuesto su negativa a entregar la presidencia de ese organismo. Se alineó en esa tesitura con los legisladores de la oposición.

Federico Pinedo. Durante buena parte del año la pelea política se trasladó al ámbito de la Justicia, y en ese marco el líder del bloque PRO tuvo buena actividad, ya que una acción judicial suya trabó el pago de la deuda con reservas. Fue tal la situación que desde el oficialismo dijeron que la jueza María José Sarmiento actuaba “según lo que le dice el diputado Federico Pinedo”. El legislador del PRO también presentó un pedido de juicio político contra Norberto Oyarbide por haber procesado a Mauricio Macri.

Graciela Camaño. La presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales tuvo un año especialmente activo, al punto tal de lograr como reconocimiento el principal Premio Parlamentario en la Cámara baja. Su actividad arrancó durante el verano, cuando presentó uno de los amparos contra el DNU para el uso de reservas, y culminó a fin de año con el golpe que le pegó a su colega Carlos Kunkel, que causó sensación y aún puede verse en la web, donde es un verdadero hit.

María José Sarmiento. A instancias de amparos presentados por diversos legisladores, la jueza intervino en la causa sobre el DNU para el uso de reservas, ganándose el mote de la propia presidenta de la Nación como “jueza delivery”, y siendo amenazada por el oficialismo con el juicio político.

Carlos Verna. El senador pampeano se convirtió en una pieza fundamental de los cursos de acción en la Cámara alta, tanto para el oficialismo, como para la oposición, que lo sumó de entrada, aunque hacia fines de año -tras la muerte de Néstor Kirchner- apareció jugando más cerca del Gobierno.

Julio Cobos. En los primeros meses del año, el kirchnerismo dejó trascender a través de muchos voceros la intención de promover el juicio político contra el vicepresidente de la Nación que, desafiante, respondió: “Anímense a pedirlo. Los que me critican son funcionarios públicos que están obligados a denunciarme si es que tienen elementos para hacerlo”. Por segunda vez durante su gestión, participó en un desempate en el Senado, a favor de la ley del 82% móvil, aunque a principios de año había votado a favor del Gobierno al sugerir la destitución de Martín Redrado. Tras la muerte de Néstor Kirchner, pareció sufrir esa ausencia y comenzó a desdibujarse en las encuestas.

Gustavo Marconato. El presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda fue la voz cantante de los Kirchner y del bloque de diputados nacionales respecto de la destitución de Martín Redrado, al integrar junto a Alfonso Prat Gay y Julio Cobos la Comisión Bicameral de Acuerdos que analizó la situación del funcionario atrincherado en el BCRA.

Alfonso Prat Gay. Fue uno de los tres componentes de la Comisión Bicameral de Acuerdos que analizó la situación de Martín Redrado en el Central. Como titular de la Comisión de Finanzas tuvo especial protagonismo en el marco de la discusión de la nueva ley de Entidades Financieras.

Juan Carlos Morán. El diputado de la CC tuvo mucha actividad en Tribunales, donde se ensañó con el kirchnerismo, particularmente con la pareja presidencial. Sobre ellos dijo: “Los Kirchner son un patrimonio buitre con sus acciones especulativas: compran tierras en El Calafate a precio vil para venderlas más caras; compran dólares baratos…”.

Carlos Reutemann. El senador santafesino arrancó con todo durante el verano embistiendo contra el kirchnerismo, al punto tal de lanzar la frase “con tal que cuando se vayan en el 2011 no se hayan afanado la Casa Rosada y la Plaza de Mayo, vamos a estar contentos los argentinos”. Pero con el correr del tiempo fue morigerando sus declaraciones y volvió a sacarle el cuerpo a una candidatura presidencial, aunque sus allegados insisten en que no hay que descartarla. Tras el deceso del ex presidente Kirchner, Lole pareció formalizar una tregua y hubo quienes sugirieron un eventual acercamiento al oficialismo.

Carlos Menem. El ex presidente volvió a ocupar el centro de la escena al convertirse en el senador número 37 de la oposición. Se hizo notar cuando en la sesión preparatoria faltó sin aviso, generando un sinnúmero de versiones y especulaciones; luego reapareció negando negociaciones y pasando facturas al resto de la oposición, que terminó aviniéndose a sus reclamos. Al cabo, con su presencia la oposición logró asumir el control político de la Cámara alta en todas las comisiones. Aunque luego de ese protagonismo inicial terminó pidiendo licencia durante buena parte del año y siendo funcional al kirchnerismo.

Cristina Fernández de Kirchner. Inauguró las sesiones ordinarias con un discurso que pronunció sin leer, destacando los logros de su gestión y la de su esposo, pero sobre el final del mismo anunció la firma de un DNU que dio espacio a la polémica y con el cual promovía el uso de reservas para pagar deuda.

Mercedes Marcó del Pont. Como correlato de la discusión por las reservas, la designada presidenta del BCRA quedó en el ojo de la tormenta, con las fuertes resistencias de la oposición a aprobar su pliego. Al cabo, el año terminó como empezó: su pliego para otros seis años al frente de la entidad, quedó en comisión, porque no pudo ser aprobado antes que termine el 2010.

Ricardo Gil Lavedra. En su primer año como legislador nacional, el jurista tuvo una destacada actuación, y terminó el año siendo consagrado como titular de la bancada radical, en el marco de la interna que viven alfonsinistas y cobistas.

Néstor Kirchner. Recuperado de la derrota en las legislativas del año anterior, el ex mandatario volvió a los actos de campaña prácticamente diarios. Un singular protagonismo en las tribunas, que no tuvo correlato alguno en el recinto de Diputados, donde brilló por su ausencia, salvo para votar a favor del casamiento gay. Fue finalmente designado presidente de la Unasur, nombramiento que hizo pensar en su dimisión como diputado, pero eso no sucedió. Pero así como durante el verano sufrió un problema de carótida, volvió a experimentar problemas coronarios el 11 de septiembre. El 27 de octubre sorprendió a todos la súbita muerte del diputado nacional y ex mandatario.

Vilma Ibarra. La diputada de Nuevo Encuentro Popular y Social tuvo especial protagonismo durante el debate de la ley de Matrimonio Igualitario, que tuvo una histórica aprobación en ambas cámaras.

Cynthia Hotton. La diputada de Valores para mi País tuvo gran protagonismo en contra del matrimonio homosexual, como también lo mantuvo en cuanto al tema del aborto, que probablemente sea una cuestión que cobre fuerza el próximo año. Pero sorpresivamente tuvo gran repercusión por un tema inesperado, como fue su denuncia de supuestas presiones de su colega Patricia Fadel durante el tratamiento del Presupuesto 2011.

Liliana Negre. En su rol de titular de la Comisión de Legislación General, organizó una serie de audiencias públicas sobre el Matrimonio Igualitario, no sólo en el Senado de la Nación, sino también en todo el país. Independientemente de su postura contraria a la ley finalmente aprobada, su trabajo en el tema fue muy loable por haber permitido una interesante discusión sobre el tema. En la sesión en la que se debatió esa norma, lloró en pleno recinto ante las fuertes críticas que se lanzaron en su contra.

Eduardo Fellner. El presidente de la Cámara baja tuvo un fuerte contrapunto contra su par del Senado, Julio Cobos, por haber devuelto al Senado la reforma a la Ley de Cheque y no ingresarla al Cuerpo por considerarla “ilegal”. Algunas actitudes motivaron que desde la oposición se amenazara varias veces no renovarle el mandato al frente del Cuerpo, pero finalmente eso no sucedió.

Alfredo Olmedo. El controvertido diputado salteño insistió a lo largo del año con su propuesta de volver a instalar el servicio militar. En la discusión del matrimonio homosexual, se declaró totalmente en contra, y durante un reportaje concedido a Jorge Lanata dejó clara su postura, señalando: “No soy gay, para nada. Le voy a aclarar algo, yo tengo la mente cerrada y la cola también, para que no le quepa ninguna duda”. Una de las frases del año, seguro.

Samuel Cabanchik. En el conteo hecho a principios de año por la oposición, lo ubicaron entre los 37 que les aseguraba mayoría en el Cuerpo. Así votó en general a lo largo del año, pero el 5 de mayo encendió las luces de alerta en el seno opositor al votar junto al oficialismo el proyecto que permitía el pago de deuda con reservas. También mantuvo una actitud cercana al oficialismo en la discusión de la ley de Acceso a la Información, y durante la última sesión del año permitió al oficialismo obtener el quórum necesario para tratar los pliegos militares.

Héctor Recalde. El presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara baja fue impulsor de numerosas modificaciones laborales, pero la frutilla del postre fue su proyecto para repartir ganancias de las empresas entre los trabajadores. El tema mereció el rechazo inicial de los empresarios, y su discusión quedó para el próximo año. También elaboró junto al senador Nito Artaza un proyecto para eliminar los pagos no remunerativos.

Felipe Solá. Mucha actividad tuvo el presidente del bloque Peronismo Federal de la Cámara baja, que forjó una inédita cercanía con la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que hizo pensar a muchos en una eventual alianza electoral. Es que, paralelamente a su tarea legislativa, Felipe avanzó con su candidatura presidencial por el PF, aunque tras la muerte de Néstor Kirchner moderó su postura anti-K, haciendo pensar a más de uno en un probable intento de retorno al oficialismo, que al menos para fin de año no se había registrado. Igual, parece lejana su “predicción” hecha medio en broma, medio en serio, a su colega Ricardo Alfonsín, cuando a fines de julio le anticipó que ambos definirían el año que viene la presidencia en segunda vuelta.

Ricardo Alfonsín. Dio el batacazo al ganar la interna radical en la provincia de Buenos Aires, derrotando nada menos que al ascendente cobismo, catapultándose a partir de entonces en candidato presidencial. Alineó a buena parte del partido tras de sí y figura entre los opositores más destacados en las encuestas, de cara al próximo año. Su sector le ganó otra pulseada al cobismo en cuanto a la sucesión de la titularidad del bloque radical de Diputados.

Miguel Bonasso. Fue un éxito personal la aprobación de la Ley de Glaciares, oportunamente vetada por el oficialismo, marcando uno de los pocos triunfos que la oposición pudo disfrutar a lo largo del año.

Miguel Angel Pichetto. El titular de la bancada del oficialismo en la Cámara alta fue una de las grandes figuras del Senado. A principios de 2010, las predicciones de los opositores hacían temblar al kirchnerismo. El rionegrino logró con perfil bajo, temple y táctica parlamentaria -salvo en la votación por el 82 por ciento móvil- defender los intereses del Ejecutivo, y terminó ganando por goleada la última sesión ordinaria del año -se rechazó la reforma de los DNU y del Consejo de la Magistratura-. Además consiguió -en extraordinarias- el aval de los pliegos de ascensos militares enviados por la Presidenta de la Nación.

Margarita Stolbizer. Líder de un bloque diminuto -sólo cinco integrantes-, se las arregló porque el mismo lograra mantener un rol central en la Cámara baja. Fuera del Parlamento, reforzó su posicionamiento político estableciendo acuerdos y encabezando negociaciones con las principales figuras del resto de la oposición. Si bien insiste en que no quiere ser candidata, se la imagina al frente de alguna lista el próximo año.

Eduardo Sadous. El ex embajador argentino en Venezuela denunció supuestos hechos de corrupción en las relaciones comerciales de nuestro país con el caribeño, razón por la cual fue requerido por la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, donde se realizó una reunión secreta, cuya versión textual terminó siendo publicada en un medio oficialista.

Fernando “Pino” Solanas. Fiel a su estilo, el líder de Proyecto Sur se trenzó a lo largo del año con las mineras, y abogó por la aprobación de la Ley de Protección de los Glaciares. Su sector ocupó un rol central en la balanza de la pelea entre el oficialismo y la oposición en la Cámara baja y fue consagrado en los primeros días de diciembre como candidato presidencial para el próximo año.

Gerardo Milman. El diputado del GEN es autor de uno de los proyectos que se discutieron para regular el funcionamiento de las entidades financieras. Además, impulsó el proyecto aprobado para dotar de mayores medidas de seguridad a las entidades bancarias.

Adriana Bortolozzi. La senadora formoseña renunció al bloque del oficialismo que conduce Miguel Pichetto. El anuncio lo hizo para Parlamentario.com, argumentando que no se llevaba bien con las autoridades de la bancada kirchnerista y justificó su decisión en su “mal carácter”.

Elisa Carrió. La líder de la Coalición Cívica provocó una ruptura del Acuerdo Cívico y Social y hacia fin de año confirmó su propia candidatura presidencial y el lanzamiento individual de dirigentes de su partido para diversos cargos. Fue clave su participación en la sesión de la ley de Presupuesto, en la que advirtió que los radicales se disponían a hacer “la gran Jaroslavsky”, cosa que terminó de malquistarla con sus ex correligionarios. También denunció la existencia de presiones y sobornos en esa polémica sesión.

Patricia Bullrich. Lugarteniente de Elisa Carrió, la líder de Unión por Todos participó en todas las pulseadas entre el oficialismo y la oposición, y todos los debates entre las partes la tuvieron siempre presta a participar. Embistió con todo y contra todos: desde Mercedes Marcó del Pont, a Nilda Garré; denunció el caso Apablaza y mantuvo contrapuntos fuertes con los sindicalistas.

Gerardo Morales. El jefe del bloque radical en el Senado comenzó el año siendo el líder de la oposición en la Cámara alta. Su alta exposición mediática y sus predicciones en relación con las intenciones de los legisladores antikirchneristas a nivel parlamentario se fueron cayendo con el paso de los meses. Al término del año no sólo tuvo que afrontar la fractura de su bancada -alfonsinistas versus cobistas-, sino la derrota por goleada en la última sesión ordinaria, en la que se rechazaron las reformas del Consejo de la Magistratura y la reglamentación de los DNU.

Ernesto Sanz. El presidente del radicalismo recorrió todo el país para cumplir su rol de jefe partidario. Despertó críticas del cobismo cuando participó del lanzamiento de la corriente de Ricardo Alfonsín, en agosto, pero después se ganó también el enojo del alfonsinismo por coquetear con su propia candidatura presidencial. La cual no está resuelta, pero podría anunciarla a lo largo del próximo año.

Rubén Giustiniani. El senador y titular del Partido Socialista enfocó la mayoría de su energía en la aprobación del 82 por ciento móvil. El legislador santafesino logró su objetivo, aunque la ley aprobada fue vetada por la Presidenta de la Nación. Su tarea en la Cámara alta se revalidó a fin de año, ya que fue distinguido por sus colegas por ser el senador más laborioso de 2010, según la encuesta que realizó Semanario Parlamentario.

Juliana Di Tullio. Como presidenta de la Comisión de Comercio, la diputada kirchnerista encabezó las audiencias públicas para tratar el proyecto sobre distribución de papel para diarios.

Patricia Fadel. Llamada por sus propios compañeros de bancada “la contadora”, por su rol clave en las batallas legislativas del oficialismo, por ocuparse de la tarea más ardua: reunir a la tropa, la diputada mendocina quedó en el ojo de la tormenta dos veces en el año. Una, cuando como vicepresidenta segunda del Cuerpo desató una áspera polémica con la oposición al considerar “caída” una sesión por ausencia de quórum. Pero peor fue cuando tiempo después, en el fallido debate del Presupuesto 2011, fue involucrada por Cynthia Hotton en supuestas presiones para sumar su voto o su ausencia al proyecto. Todo repercutió cuando en la última sesión del año en Diputados, al votarse las autoridades, su ratificación contó sólo con el voto de oficialistas y aliados.

Elsa Alvarez. La diputada radical santacruceña denunció en plena sesión sobre el Presupuesto que un funcionario de la gobernación de su provincia la llamó para que se fuera del recinto. Luego reiteró que recibió en su banca un llamado de una persona que conoce hace mucho tiempo y no es de su amistad. Aseguró que “el funcionario del gobierno de Cristina Fernández la amenazó y le pidió que se ausentara del recinto”.

Agustín Rossi. Por primera vez desde que es presidente del bloque oficialista, debió lidiar contra una oposición mayoritaria, y no le fue mal. Es que si bien perdió muchas votaciones, el resultado final no fue malo para el kirchnerismo, ya que la mayoría de las iniciativas promovidas por la oposición no llegaron a buen puerto, ya fuera por “mérito” del kirchnerismo en Diputados, o bien por obra de los oficialistas del Senado.

Oscar Aguad. El diputado radical cordobés perdió el cargo de presidente del bloque radical de la Cámara baja, pero no de la forma como había acordado un año antes con Ricardo Alfonsín: con un enroque en los cargos que ambos ostentaban. Como el ahora precandidato presidencial no quería ya ser titular de la bancada, Aguad había resuelto desatender el acuerdo, pero finalmente debió resignarse tras perder la votación en el bloque. Igual, fue ratificado en su puesto en el Consejo de la Magistratura y fue consagrado vicepresidente primero de la Cámara baja.

Carlos Kunkel. Siempre provocador, esta vez el diputado ultrakirchnerista recibió una cachetada de su colega Graciela Camaño en plena reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Fue en reacción a las críticas que el legislador estaba deslizando en su contra, fundamentalmente con alusiones a su esposo. Enseguida hasta le dedicaron a Kunkel un jueguito en Internet consistente en “pegarle un tortazo” al legislador K.

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