La demora en la reglamentación de las leyes electorales que por primera vez se pondrán en práctica este año, tanto del Poder Ejecutivo nacional como provincial, alentaron las especulaciones al máximo y varios conflictos se dispersaron en el escenario político legislativo.
Las leyes electorales en general, según los entendidos, tiene la virtud de ser muy maleables. La voluntad política es en definitiva la que finalmente se impone y la ley se adapta o no a determinadas circunstancias.
En la provincia de Buenos Aires la discusión sobre cómo será el proceso electoral es un tema que fue levantando presión con el paso de los días, en tanto la ley de primarias obligatorias sigue sin reglamentarse.
La política fue metiendo, lentamente, la cola aunque cada vez con mayor firmeza. Así fue que luego de varios dimes y diretes; sobre la hipotética posibilidad de que Daniel Scioli no sea el único candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires que acompañe la sábana de una hipotética –también- candidatura a presidenta de la actual mandataria nacional, Cristina Fernández de Kirchner; se llegó a costas algo más concretas. La oposición participa del conflicto, pero sabe que es un tema del oficialismo.
El Gobierno provincial, a través de su ministro político, largó una convocatoria a la oposición para discutir la reglamentación de la flamante Ley 14.086, la ley de primarias provinciales. Algunos espacios opositores reclamaron la lista única y otros pidieron desdoblar la compulsa provincial de la nacional. Todos, al mismo tiempo, se fueron expresando sobre la posibilidad de que existan las colectoras o no. También sobre la posibilidad de las denominadas “listas adherentes”, de las formaciones políticas de alcance distrital, los comúnmente denominado partidos vecinales.
Y fue precisamente esta terminología, la de lista adherente, la que eligió el Gobierno provincial para disimular su vulnerabilidad y comenzar a admitir, esta semana, la imposición de candidaturas por fuera de las que imaginan allí.
No menos cierto es que el gobernador Daniel Scioli nunca puso reparos en los buenos oficios que desde el Gobierno nacional siempre se realizaron para mantener una buena relación con un puñadito de intendentes, vecinalistas de origen o devenidos en tal. Todos ellos revistieron como “adherentes” en los pasados comicios.
La condición de adherente la ostentaron jefes de distritos que aportan y mucho, no sólo por el peso específico del territorio, sino además por su condición dentro del contexto distrital en que están anclados. Hablamos, por caso, de los municipios de Vicente López y San Martín en la Primera Sección Electoral; de Tres Arroyos y Coronel Suárez en la Sexta y de Mar del Plata en la Quinta.
Párrafo aparte merece este último caso. No en vano, en medio del palabrerío, se lo escuchó al intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, expresar “no tener objeción” al sistema de listas colectoras y al mismo tiempo esforzó su voz para destacar un “apoyamos a Daniel Scioli”. Minuciosos observadores destacan que de no haber mediado la testimonial de Pulti, difícilmente el FpV/PJ hubiera hecho piso en la Quinta Sección en las pasadas elecciones, donde fue electo el actual titular de la bancada de senadores, Osvaldo Goicoechea, que tras las renuncia del propio Pulti accedió a su banca.
No es nueva la resistencia de Scioli a las colectoras que lo perjudican, es decir la que posibilitan la postulación de más de un gobernador bajo el paraguas de una sola fórmula presidencial. Su decisión estuvo a la vista, aunque siempre se mantuvo en la retaguardia, mientras que la ofensiva la llevó su vicegobernador Alberto Balestrini, hoy alejado de sus funciones, en ocasión del tratamiento legislativo de la ley de internas abiertas, obligatorias y simultáneas.
Como se sabe, ese proyecto de ley ingresó por el Senado que lo aprobó con modificaciones, luego de un fuerte y subrepticio enfrentamiento político entre los referentes provinciales y Néstor Kirchner. Luego el proyecto fue considerado en Diputados donde hubo divergencias con la propuesta iniciada por los senadores, aunque el conflicto quedó en bambalinas. El Senado finalmente aceptó las modificaciones impuestas en Diputados y el proyecto quedó sancionado tal como lo requería el Gobierno nacional.
De lo poco que se dijo en esa ocasión, fue el comentario que Balestrini actuaba guiado por el espíritu que reinaba en los foros de intendentes del conurbano, algo que el matancero al parecer hacia permanentemente y no solamente respecto de temas electorales.
¿Era ajeno a los movimientos de Balestrini el gobernador Daniel Scioli? Los especialistas responden, como siempre, con mitades de bibliotecas. Pero lo cierto es que en las bancadas de la oposición admiten que durante todo el 2010 fueron consultados por operadores sciolistas sobre la posibilidad de modificar las leyes electorales al son de que “Scioli no se va a bancar que le pongan colectora”.
El agua que ha pasado bajo del puente ha servido también para refrescar la cara de varios operadores, que ahora no dan por perdida aquella batalla en la cual sí fueron derrotados en un par de combates.
Palabras técnicas
El diputado nacional y apoderado del PJ, nacional y bonaerense, Jorge Landau, aseguró que las leyes electorales de la Nación y provincia de Buenos Aires no contemplan “la prohibición para que existan las listas colectoras”, aunque las normas crean “un mecanismo que dificulta su existencia”.
“Ni la ley de la Nación y la Provincia contemplan la prohibición para que existan las listas colectoras, en consecuencia si no está prohibido expresamente, tal como determina la Constitución, todo lo que no está prohibido está permitido”, explicó Landau.
Pero desde la Provincia la respuesta no se hizo esperar. Histórico armador de estrategias electorales bonaerenses del PJ, Ulises Giménez salió a rechazar, enfático y con papeles, cualquier posibilidad de que Martín Sabbatella pueda ver concretado su sueño de ‘colectar’ para Cristina Kirchner en octubre próximo.
“La Ley 14.086, que establece las internas abiertas, obligatorias y simultáneas para la provincia de Buenos Aires, también incorporó una modificación al artículo 16 de la Ley de partidos políticos provincial que expresa, en referencia a las ‘alianzas’, que no se puede autorizar a ninguno de los partidos integrantes de las alianzas a que, en determinado distrito, se presenten de manera separada o con lista diferente a la lista de candidatos de la Alianza”, explicó Giménez.
El apoderado del PJ bonaerense aclaró a través de un comunicado, que con esa norma “queda claro que, para que exista lista colectora, debe existir más de un partido, en consecuencia debe remitirse a la Ley de Partidos Políticos mencionada, específicamente al capítulo de ‘alianzas’”. “No cabe ninguna duda que la legislación provincial veda absolutamente la posibilidad de las listas colectoras”, concluyó Giménez.
El encontronazo de interpretaciones de la legislación específica no hace otra cosa que potenciar aun más la situación para que la resolución del conflicto sea de naturaleza política, tal como marca el manual de la ingeniería electoral.
La proximidad de los opuestos
“Sabbatella es como Julio Cobos: va a traicionar al Gobierno nacional” dijo el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, que salió a la cruz de la postulación del intendente de Morón, a quien acusó de pretender “aprovechar” el voto peronista para “armarse de una estructura”. Lacónico y sin tecnicismo el histórico peronista describió la situación que le toca de cerca.
Memos obvio resultaron las declaraciones del diputado Gabriel Bruera, cofundador del Frente Renovador Peronista junto con su hermano Pablo Bruera, un partido de formato vecinalista con intención de crecer a lo largo de la Provincia, como escisión del PJ. No obstante, el platense estampó la idea de esta ley “para recuperar el espíritu de partidos políticos fuertes” y agregó que “el espíritu de la ley se opone al funcionamiento de las colectoras”.
Pero si las reacciones de las colectoras en contra trajeron algunas sorpresas, también fueron para los que estaban a favor. Enfrentados en una batalla histórica por la personería jurídica, las colectoras logró filtrarse entre la CGT que conduce el camionero Hugo Moyano y la Central de Trabajadores Argentinos, que en su versión bonaerense, salió a respaldar públicamente el reclamo del moronense para que se le habilite una colectora en octubre próximo.
Para darle forma a este anárquico debate desde el denarvaísmo se presentó un proyecto de ley en el Senado para despegar las elecciones nacionales de las provinciales y el gobernador Scioli presentó su proyecto para modificar el artículo 14 de la Ley de Internas Obligatorias que determina elevar los pisos de participación de las minorías. Los jefes de bloques del oficialismo se comprometieron a apoyar la modificación.