Más allá de los reclamos de los popes sindicales no habrá modificaciones al impuesto a las Ganancias. En el Ministerio de Economía aseguran que no hay margen para subir el piso de tributación
Hay muchas presiones, pero por el momento, el Gobierno se mantiene firme. Los popes de la CGT están dispuesto a redoblar el lobby sobre el Gobierno para que se aumente el piso de base imponible en el impuesto a las Ganancias, pero desde el Ministerio de Economía la respuesta sigue siendo negativa.
Una importante fuente del Palacio de Hacienda lo dijo con absoluta claridad. “Este año es más complicado, por el momento, nosotros no vemos que haya margen para subir el piso de tributación de los asalariados que pagan el impuesto a las Ganancias”, puntualizó el funcionario.
A pesar que entiende la situación de algunos sectores y del concepto que “salario no es ganancia”, el mismo funcionario resaltó que no se puede establecer un esquema de cambios constantes en este impuesto.
“Esto hace la estabilidad tributaria y a la previsibilidad también”, subrayó un importante colaborador del ministro de Economía, Amado Boudou.
Hay que considerar que desde hace cuatro años vienen con cambios constantes en el piso de base imponible en el impuesto a las Ganancias.
“En la medida que se realizan cambios constantes, eso genera más presión de otros sectores por los propios impuestos que deben enfrentar y además, quiebra lo que debe ser una indudable estabilidad tributaria”, subrayó un funcionario de Casa de Gobierno.
No obstante, algunos funcionarios no ocultan su preocupación de que sean los legisladores de la oposición los que busquen forzar un tratamiento para modificar el mínimo no imponible en Ganancias, como una forma de obtener “algún rédito político”.
Paralelamente a esta situación, en un reciente trabajo que elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) concluyó que la inflación incrementa los salarios nominales y esto, junto con la no actualización de los mínimos no imponibles, hace que cada vez más trabajadores paguen el impuesto a las Ganancias.
“Se trata de un incremento espurio de la presión impositiva ya que no se origina en una mayor capacidad adquisitiva. Ante los legítimos reclamos para que se actualicen los mínimos no imponibles, cabe reflexionar que sería mucho más progresivo priorizar la reducción de las cargas sociales, cuya incidencia es muy alta en los salarios más bajos”, comienza el documento.
Admite IDESA que el impuesto a las ganancias es progresivo en el sentido de que su incidencia es creciente con la capacidad de pago del contribuyente.
“Los asalariados son afectados cuando su remuneración supera los 4.820 pesos aproximadamente, y pagan porcentajes crecientes sobre el excedente de este monto (que se denomina mínimo no imponible). Por ejemplo, un trabajador cuyo salario es de 6.000 pesos tributa porque supera el mínimo no imponible (los 4.820 pesos) pero paga sólo sobre 1.180 pesos, monto que resulta de restar al salario (6.000 pesos) el mínimo no imponible (4.820 pesos). El impuesto, además, distingue la situación de las familias según cantidad de miembros y permite deducir algunos tipos de gastos (por ejemplo, gastos en salud).
Las cargas sociales integradas por los aportes y contribuciones a la seguridad social son regresivas porque no distinguen el nivel de salario de los trabajadores. El mismo porcentaje paga un trabajador que gana el salario mínimo y otro que se ubica entre las remuneraciones más altas. Además no distingue las situaciones de las familias. Por ejemplo, paga lo mismo un soltero sin hijos que un casado con hijos y gastos de manutención familiar”, subraya el trabajo de la entidad.
De esta manera, queda en claro que la inflación empieza a generar mayores problemas de difícil solución. Trabajadores que mejoran sus ingresos pero que a su vez se quejan de una mayor presión tributaria, algo que el Ejecutivo no le ha dado trascendencia.