La oposición insistirá con el mínimo no imponible

Dos días después de que la oposición no pudiera avanzar con el tema en Diputados, el gobierno anunció la resolución sobre el impuesto a las Ganancias. Señales de fortalecimiento en la alianza con Moyano. ¿Por qué Sanz se bajó de la interna?

Por José Angel Di Mauro

Por momentos, el kirchnerismo pierde su capacidad de sorprender, una virtud que ha mantenido latente, a un mes y medio de cumplir ocho años en el poder. En otros tiempos, el aumento del piso para el mínimo no imponible hubiera causado esa sensación. Esta vez era una cosa cantada y sólo faltaba su confirmación oficial.

Se pensó que sería el miércoles, cuando se realizó una imprevista visita de Moyano a la Casa de Gobierno, aunque después se trató de otro tema no menor, como fue el anuncio del acuerdo salarial con los camioneros.

Cabe detenerse en esa escena, cargada de simbolismo con el objetivo oficial de marcar un camino para el resto de los gremios que discuten paritarias: ese es el techo deseado por el gobierno. Un aumento salarial del 24%, que en realidad es del 18, si se tiene en cuenta que la última cuota se abonará en marzo de 2012; los empresarios de otras ramas firmarían ya con los ojos cerrados ese acuerdo. Marcó también la confirmación de la alianza estratégica que a pesar de los cimbronazos se conserva entre el gobierno y el jefe de la CGT. Una sociedad de conveniencia, mantenida más allá de la poca simpatía que se profesen mutuamente: ambos sectores tienen mucho que perder si confrontan.

El aumento del piso para el impuesto a las Ganancias se concretó dos días después, cumpliendo a rajatabla la premisa K de que cada anuncio merece un acto propio, y fue del 20%. No fue por decreto -los impuestos no pueden modificarse por esa vía-, sino por resolución de la AFIP y se concretó también dos días después de que la oposición arañara la posibilidad de generar un golpe de efecto aprobándolo en la Cámara de Diputados. No pudieron: les faltaba un diputado para reunir el quórum, cuando el jefe del bloque oficialista pidió el levantamiento de la sesión; parado, porque si lo hacía desde su banca él mismo activaba el quórum, lo que generó las consabidas protestas de la oposición, donde se habló hasta de una suerte de “diputrucho al revés”.

Como siempre, el kirchnerismo se resiste a ceder la iniciativa y mucho menos a otorgarle a la oposición módicas victorias en el Parlamento. El oficialismo no estaba dispuesto a tratar el miércoles el impuesto a las Ganancias y por eso sus miembros recibieron la autorización para no venir siquiera a Buenos Aires la última semana. La consigna es clara por parte del oficialismo: sólo están dispuestos a tratar temas no conflictivos; si se rompe esa premisa, no se sesiona. Como ya anticipamos desde aquí, todo indica que el presente será el período legislativo más pobre de los últimos años.

Con el objeto de no perder esta vez la iniciativa, la oposición volverá sobre este tema dentro de dos semanas. Argumentan que lo único que ha hecho el gobierno es postergar un aumento de impuestos, ya que según la resolución, si de acá a fin de año no hay una modificación de ley, hay que volver al esquema original: 4.000 pesos por mes; no los 5.800 anunciados ahora. La oposición quiere llevar el mínimo no imponible a 6.131 pesos para 2010, y hay una diferencia con la medida del gobierno de por lo menos un 30%.

“El gobierno puso un parche; no está bajando un impuesto, sino cobrando de menos”, explicó a parlamentario.com un legislador anti K que admitió que la propuesta de la oposición implica 4.500 millones de pesos más para los bolsillos de los asalariados… y menos para el Estado. Si logran el quórum y lo aprueban, luego deberá pasar el tema por el Senado para ser ley, aunque allí los números a la oposición no le dan. Pero más allá de eso, habrán encontrado un elemento aglutinante para confrontar con el gobierno y dejarlo en evidencia.

Si bien no cedió ante la oposición, si debió hacerlo el gobierno frente a la presión de Moyano. No porque no consideraran que el mínimo no imponible no debiera modificarse, sino porque querían estirar el tema lo más posible. Una alta fuente del gobierno confió a parlamentario.com que el escenario ideal hubiera sido concederlo en los próximos meses. Como se trata de un impuesto anual, es retroactivo a enero, y cuanto más cerca de las elecciones se concediera el reintegro, más plata junta recibiría buena parte de esa clase media a la que el kirchnerismo debe cautivar para asegurarse un triunfo en octubre.

Sin internas

La anulación de la interna radical del 30 de abril fue la novedad política más saliente de la semana; toda una noticia tratándose de un partido que disfruta más de las internas que de las elecciones nacionales. La decisión de Ernesto Sanz de bajarse de esa elección, más no de su aspiración presidencial, sorprendió a propios y extraños. Sobre todo a los que pensaban que lo que había hecho el presidente del Comité Nacional en uso de licencia al lanzar su precandidatura, era un favor para Ricardo Alfonsín, dándole meses extra para consolidarse como una suerte de candidato oficial, validado por internas. Sonaron extraños los argumentos del senador mendocino, exactamente opuestos a los que había dado hasta ahora. De hecho, Sanz fue el primero en reclamar un adelantamiento de las internas para que la oposición tuviera tiempo para consolidar candidatos.

Las razones por las que Sanz estuvo dispuesto a inmolarse al menos internamente con esta decisión son diversas y ninguna confirmada. Se asegura que Federico Storani, su pilar en la decisiva provincia de Buenos Aires, le sugerió bajarse de la interna, al no poder garantizar una performance razonable en el principal distrito. “Ernesto le tomó el gusto, y se convenció de que quiere ser presidente”, dijo a parlamentario.com un correligionario suyo, que sonreía al recordar las dudas con las que Sanz inició el año, cuando especulaba con aquello de que quería ver si la pileta tenía agua para decidir si se tiraba o no.

Para esa fuente consultada, lo que Ernesto Sanz habría querido evitar es quedar fuera de carrera anticipadamente. Lo seguro es que el senador mendocino debe contar con alguna información confiable que le haga albergar expectativas mucho más auspiciosas para el mes de agosto. Porque para entonces tendrá que conseguir aliados de peso con quienes conformar la fórmula presidencial. Recordemos que las primarias del 14 de agosto son entre fórmulas cerradas e inamovibles; Ricardo Alfonsín ya tiene vía libre para negociar con el socialismo el binomio con Hermes Binner, que todos dan por hecho. ¿En quién estará pensando Sanz? ¿En una coalición que trascienda los límites naturales de las fuerzas más cercanas?

Precisamente esta semana trascendieron detalles de reuniones -por ahora informales- mucho más abarcativas en el seno de la oposición, pensando en un replanteo electoral más profundo de cara a octubre. El viernes, los precandidatos presidenciales Mauricio Macri (PRO), Elisa Carrió (CC), Eduardo Duhalde (Peronismo Federal), Felipe Solá (Peronismo Federal), Ricardo Alfonsín (UCR) y Ernesto Sanz (UCR), firmaron un documento en el cual se comprometen a “cuidar la democracia” y “la libertad de expresión, la independencia del Poder Judicial y el cumplimiento de los fallos”, y aclararon que eso está “por encima de nuestras coincidencias y disidencias”. ¿Será ese algún punto de partida?

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