PROnunciada frivolidad en el organismo de infancia porteño

Por María Elena Naddeo

El Consejo de los derechos de niñas niños y adolescentes fue creado en el año 2000 para dar cumplimiento a la Ley 114 de protección integral de la infancia, pionera en la aplicación local de la Convención de los derechos del niño.

Este Consejo es el organismo previsto por la Constitución de la Ciudad autónoma en su artículo 39 para garantizar un sistema de protección integral al conjunto de los chicos de la ciudad. Difícil tarea sin duda en el contexto de retroceso social y político que envuelve a nuestras sociedades desde las reformas tormentosas de los 90, pasando por el derrumbe del Estado en la crisis brutal de los años 2001 y del 2002.

A pesar de ello el Consejo de los derechos, con su Red de defensorías barriales y el sistema de emergencia, compuesto por la línea telefónica 102, la Guardia jurídica de abogados/as y el Centro de Atención transitoria, entre otros dispositivos eficaces, se fue convirtiendo en un instrumento adecuado para intervenir frente a situaciones de vulneración de derechos y de protección ante situaciones de violencia.

Este sistema reemplazó a lo largo de la última década al viejo Patronato de Menores, con sus intervenciones policiales directas y la consiguiente judicialización y criminalización de la pobreza.

El Consejo de los derechos tuvo entre otros aciertos destacados el haber logrado sentar jurisprudencia con un fallo judicial que reconoció la capacidad de querellante de una adolescente obligada a prostituirse por sus propios padres. También tuvo el mérito de haber realizado la primera campaña pública contra la explotación sexual infantil y el primer programa articulado con el Ministerio de Educación de la ciudad consistente en la realización de talleres de sexualidad, género, derechos y de prevención de la violencia, el que se extendió por una gran cantidad de escuelas de la ciudad.

Apenas asumido el gobierno macrista, tomó la muy grave resolución de suspender los talleres en las escuelas, particularmente los vinculados a Sexualidad y género con excusas burocráticas y de orden administrativo.

El Plan transversal que cada año diseña debate y aprueba el Plenario del Consejo de los derechos empezó a languidecer, sin la presencia ni la rendición de cuentas de los subsecretarios de cada ámbito del gobierno, y en los últimos meses con una cierta negligencia de la Presidencia del organismo para la cual el Plan transversal “es un montón de palabras y compromisos que casi nadie cumple”.-

Las importantes facultades del organismo, reconocidas por la Justicia civil y penal generan una fuerte responsabilidad para los equipos intervinientes en los expedientes de infancia, sin que se hayan tomado medidas para jerarquizarlos y respaldarlos en su carrera. Y en su desempeño institucional. En vano sus delegados han recorrido calles y despachos con un Plan de lucha por la emergencia de los servicios de infancia. denunciando una política sistemática de vaciamiento de la institución.

Desde esta perspectiva, el análisis de la publicación con recomendaciones nutricionales para niños denominado por Pagina 12, muy justamente, “Gastronomía gourmet” aparece como la gota que rebalsa un vaso lamentable de retrocesos en materia de infancia. La página Web destinada a recomendar “fresas en su cereal” y “zanahorias bebe” a un publico infantil seguramente conocido por el Pro, pero poco asistente a los servicios del Consejo de los derechos, es la expresión tragicómica de una política de relevante frivolidad, contraria a las necesidades institucionales del organismo y del mandato exhaustivo de la ley 114.

El deterioro agudo que sufre el Consejo de los derechos de la ciudad de buenos aires, la situación de colapso técnico y profesional de las defensorías de la zona sur, de la guardia jurídica de abogados, requieren una intervención altamente especializada y una voluntad política y presupuestaria que respalde el cumplimiento de la ley.

Estos meses de transición hasta el cambio de gobierno en diciembre del 2010, requieren en forma urgente un cambio institucional para evitar el derrape final del que fuera un moderno y prestigioso ámbito de defensa de derechos de los chicos. Y una experiencia pionera absolutamente legítima y confiable en la aplicación de la Convención Internacional de los derechos del niño. Es imprescindible la presencia de la Presidenta del consejo en la Legislatura porteña, tiene que escuchar el reclamo generalizado de los especialistas en la materia e implementar lo que la ley 114 claramente exige. .Todo lo demás es frivolidad y negligencia.

Naddeo es diputada porteña de Diálogo por Buenos Aires. Ex presidenta del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes

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