Gestos de diferenciación de Daniel Scioli

Toda la atención de este domingo estará puesta en la diferencia entre el ganador y el perdedor del balotaje. La proyección del fenómeno Del Sel y la sucesión de gestos “incorrectos” del gobernador Daniel Scioli.

Por José Angel Di Mauro

Sin solución de continuidad, el cronograma electoral tiene este domingo un nuevo escalón, esta vez en la Ciudad de Buenos Aires, donde se vivirá una segunda vuelta en la que la mayor expectativa está puesta en los porcentajes que cada uno de los contendores pueda lograr. La diferencia holgada que obtuvo el ganador de la primera elección deberá ser estirada para que aquel lo perciba como la consolidación de un éxito. Del otro lado, la apuesta está ya no en la epopeya de ganar -a la que su protagonista convocó en la semana-, sino en mantener la diferencia de la primera vuelta, con lo cual se reeditaría el resultado de 2007. Cualquier diferencia inferior a los veinte puntos transformará en un velorio la fiesta que espera quien se presume ganador.

Los encuestadores cercanos al oficialismo se llamaron a silencio para este balotaje, como una suerte de reacción de autocrítica ante el papelón de la primera vuelta. Quienes más cerca estuvieron del resultado real del 10 de julio sí realizaron sondeos que confirmaron el optimismo del favorito, aunque sin preanunciar diferencias abismales. En el resultado final de este domingo sin dudas tendrá mucho que ver la concurrencia a las urnas, que podrá quedar menguada por incidencia de lo cantado del resultado y las vacaciones de invierno que concluyen.

PAE

Mauricio Macri festejó también el domingo pasado, cuando sintió en gran parte propia la espectacular elección de Miguel Torres del Sel. No es para menos, si se tiene en cuenta que así como Carlos Reutemann y Daniel Scioli fueron alentados en su momento por Carlos Menem para volcarse a la política, al integrante de Midachi lo convenció el ex presidente de Boca. Pero habrá que tener en cuenta los contextos en los que se desarrolló la campaña del humorista devenido a político. Dio el sí sabiendo que sería parte de un proyecto nacional del líder del Pro, un partido joven que justamente adolece de falta de presencia territorial. Torres del Sel fue una apuesta más firme, pero similar a la de Macri en Salta donde el indescifrable Alfredo Olmedo fue barrido en la elección por Juan Manuel Urtubey.

Pero en plena campaña Del Sel se desayunó con que su mentor se bajaba de la presidencial, para refugiarse en la Ciudad de Buenos Aires. Por esos días se lo vio más cercano a Eduardo Duhalde, a quien su compañero de fórmula reportaba. Ya sin el paraguas de su “jefe político”, el humorista sintió que debía arreglárselas solo y así fue que dejó de apoyarse en él para hacer campaña. “En mi provincia yo soy más conocido y más querido que Macri; con Osvaldo Salomón hemos armado una dupla importante por nosotros mismos. Así que en nuestros afiches no nos apoyamos en la imagen de Mauricio, sino en mi cara, en la de Osvaldo y los intendentes”, dijo.

Los reproches quedaron atrás cuando el jefe de Gobierno obtuvo un rotundo triunfo en la Ciudad, que a la postre logró su proyección en la campaña de Del Sel, sobre quien el tiempo dirá si lo suyo fue un fenómeno excepcional y puntual, o bien se transforma en algo tangible, como a punto estuvo de suceder hace una semana, ante la perplejidad de propios y extraños.

Fiel a su estilo, el gobierno nacional trató de minimizar el resultado santafesino, aunque queda claro que tomó debida nota del mismo. De cara al balotaje porteño, la Presidenta no hizo referencia alguna a la elección, ni apareció siquiera cerca de su candidato, cuyos nuevos afiches tampoco la incluyeron. El abecé kirchnerista incluye en sus primeras líneas el concepto de que la Presidenta no debe quedar nunca cercana a las derrotas. Por eso se difundieron el miércoles imágenes de Cristina recibiendo en Olivos a María Eugenia Bielsa, ganadora en Santa Fe de la elección legislativa, mientras que el paso de Agustín Rossi por el despacho presidencial un día antes apenas si trascendió de manera no oficial, y por supuesto no hubo fotos del encuentro.

Deseoso de acotar los daños, no quiere llegar a las elecciones primarias con el antecedente de otra derrota, ahora en Córdoba, por lo que esta semana hizo saber a través de diversos voceros que José Manuel de la Sota es el candidato del gobierno nacional. Mal que le pese al peronismo cordobés, que en la práctica sostiene lo contrario, al punto tal que la lista de diputados nacionales del PJ mediterráneo para octubre no podrá llevar a Cristina como candidata presidencial. Habrá que ver si tras un eventual triunfo de De la Sota el 7 de agosto, el ministro Randazzo termina viajando para estar al lado del ganador y llevarle el saludo de Cristina. De momento, no hay nada previsto, se responde ante la consulta puntual.

Tomó nota el gobierno de que, contrariamente a lo que presumía, el campo le sigue pasando facturas por la 125. Así volvió a suceder en Santa Fe, de ahí que rápidamente el lunes el gobernador Daniel Scioli saliera a reclamar una apertura de las exportaciones de trigo por 300.000 toneladas. Al día siguiente el gobierno nacional la amplió a 450.000 toneladas, mientras sus voceros seguían denostando a Hugo Biolcati por su discurso del sábado en la Rural, llegando al punto de compararlo incluso con el dictador Videla.

Está dicho que la gran responsabilidad de la eventual victoria kirchnerista recae en el distrito bonaerense, cuyo gobernador emitió la última semana una serie de señales que no pasaron para nada desapercibidas. Llamaron la atención sus elogios a Miguel Del Sel; su pedido de apertura de la exportación de trigo; su presencia en el living de Susana Giménez, y su pronunciamiento a favor de la candidatura de De la Sota… Para completarla, el gobernador cerró la semana compartiendo un acto con el obispo de San Isidro, un hombre muy crítico como monseñor Casaretto.

Desde el entorno del mandatario provincial negaron a parlamentario.com que esos hechos que caracterizaron a Scioli los últimos días correspondiesen a un intento del mismo por diferenciarse del kirchnerismo. Si bien admiten que todos esos gestos se suponen “incorrectos” bajo el prisma K, aclaran que deben ser tomados en realidad con la convicción de que “Scioli sigue siendo el mismo”.

Recordaron que el gobernador bonaerense es, como titular del Consejo Nacional Justicialista, el jefe formal del peronismo. Por lo tanto, frente a las elecciones cordobesas tiene naturalmente que inclinarse en favor del titular del peronismo de esa provincia, que es De la Sota, con quien además tiene una relación de vieja data. Del Sel es amigo suyo desde hace 25 años, y lo mismo sucede con la diva de Telefé, a cuyo programa siempre ha sido asiduo concurrente.

“Es más Scioli que nunca”, concluyeron desde el entorno del gobernador, como para dejar claro que deberían quedar de lado los reparos que surgieron a partir del cierre de listas que incluyeron la designación de Gabriel Mariotto como su compañero de fórmula y la poca autonomía que tuvo para el armado de las nóminas legislativas.

Respecto del candidato a vicegobernador, con aire divertido recuerdan desde el entorno sciolista que ya algún medio ha hablado de la “danielización” de Mariotto, con quien aseguran que no ha habido ni el más mínimo chiporroteo. Y respecto de una futura Legislatura que no le sería favorable en un nuevo mandato de Scioli, recuerdan que tampoco lo es ahora, y eso no fue obstáculo para tener presupuesto. Aun con mayoría de la oposición, cosa que no pudo hacer ni siquiera el gobierno nacional.

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