La mayoría de los legisladores del PRO descreen del diálogo abierto propuesto por el Gobierno nacional. Consideran que es meramente electoral. Sin embargo, notables dirigentes del macrismo están tendiendo puentes de acercamiento.
Varios años de discrepancias, desacuerdos, falta de diálogo y descalificaciones no serán fáciles de borrar para embarcarse en un proceso de concertación con el que el macrismo sueña convivir con la administración de CFK durante los próximos cuatro años. Más allá de las buenas intenciones que animan a conspicuos dirigentes del PRO a mostrarse optimistas respecto a establecer una relación armónica con el Gobierno nacional, sectores del núcleo duro del kirchnerismo ya hicieron saber que “sentarse a debatir y dialogar no significa diluir la propia identidad ni renunciar a sus convicciones”.
“Hay prejuicios del lado del Gobierno nacional y falta de capacidad de diálogo. Es una lástima”, consideró Mauricio Macri en la ceremonia de inauguración de la 125° edición de la exposición Rural. Sin embargo luego de su contundente triunfo ante el candidato K, Daniel Filmus, el apoderado del PRO, José Torello, aseguró que en el Gobierno de la Ciudad hay “indicios” de que la relación con la Casa Rosada mejorará durante la próxima gestión y reveló que ya hubo “conversaciones en el segundo y tercer nivel” de ambas administraciones.
Esta última afirmación ha despertado un profundo desconcierto en las filas macristas y, especialmente en el ámbito de la Legislatura, donde los diputados del PRO deberán redoblar esfuerzos para lograr la sanción de proyectos que den sustento a la gestión del jefe de Gobierno. Allí es donde deberán lidiar sus legisladores para avanzar sobre las propuestas prometidas durante la campaña por la reelección.
Al respecto cabe tener presente que, aún pese a la rotunda derrota sufrida el último 31 de julio, el sector kirchnerista más duro no cesa en sus acusaciones de tildar de “pobre administración” a la ejercida en su primer período por MM, además de expresar ácidas críticas sobre el estado en que se encontrarían tanto los edificios escolares como los hospitales de la Ciudad.
¿Es posible un diálogo entonces entre dos sectores dónde la desconfianza y las críticas ha sido moneda corriente? Difícil de predecir, máxime si se tiene en cuenta que tanto desde la esfera nacional como desde la administración PRO los intentos que se hicieron por hacer posible un acercamiento han resultado infructuosos.
Reproches
El macrismo no ahorró críticas hacia el Gobierno nacional a la hora de reclamar un “mejor trato”, como por ejemplo, el del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien ha planteado duros reproches a la administración K, haciéndolo responsable de haber trabado un préstamo de $ 215 millones que la Corporación Andina de Fomento (CAF-Banco de Desarrollo de América Latina) había otorgado a la Ciudad para ser aplicados a obras en subterráneos.
También Rodríguez Larreta recordó que la Ciudad sigue siendo relegada en la distribución de recursos que realiza la Nación. En esa línea manifestó que “sólo recibimos el 1,4% de la masa coparticipable, más allá de que contribuimos con más del 25% del PBI del país, coeficiente que carece de cualquier criterio objetivo de distribución de recursos”.
Pero sin duda lo que sigue siendo un obstáculo difícil de salvar es el tema de la Policía Federal. En ese sentido el jefe de Gabinete recordó que “pese a todo al esfuerzo y el largo camino de crear una Policía propia en la Ciudad, la realidad es que mientras no se traspase la Policía Federal con sus recursos, la seguridad seguirá siendo responsabilidad del Gobierno nacional. Nosotros queremos hacernos cargo íntegramente de la seguridad, que es lo que corresponde para que sea real y no ficticia la autonomía, tal como lo prescribe el artículo 129 de la Constitución nacional”.
“Les pido a los señores legisladores, que asuman el compromiso público para que el Gobierno nacional traspase la Policía Federal a la Ciudad de Buenos Aires con sus respectivos recursos tal como lo indica el artículo 75 inciso 2 de la Constitución. La nuestra es clara y contundente: queremos el traspaso de la Federal ya.”, había solicitado Rodríguez Larreta al pleno de la Legislatura en oportunidad de brindar su informe en relación a la marcha de la administración.
¿Es posible el diálogo?
Encarar un proceso de diálogo, consenso franco y constructivo no será fácil. Aún con la predisposición y buena voluntad que el Gobierno macrista pueda poner sobre la mesa. “Vemos con muy buenos ojos la posibilidad de una mejor relación con el Gobierno nacional”, señaló Torello en declaraciones al periodismo, al tiempo que aseguraba de que ya hubo “indicios de esa mejora”. Luego abundó en detalles e informó que “ya hubo conversaciones en el segundo y tercer nivel” de la Nación y la Ciudad.
Pero el funcionario macrista fue aún más allá al afirmar que la colaboración de ambas gestiones “se lograría en todas las áreas”.
Otra avanzada en la misma dirección, tal vez fue la reunión ¿secreta? que mantuvieron la diputada Gabriela Michetti y el senador Daniel Filmus, donde ambos habrían trazado una línea de trabajo en conjunto, como por ejemplo el traspaso al Gobierno de la Ciudad de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal, de la que dependen las 53 comisarías con injerencia en el distrito capitalino.
Más allá de estos puentes tendidos, la tarea de acercamiento no es sencilla. Se percibe en ambos espacios políticos, mutua desconfianza. Desde el Pro, la mayoría de los legisladores consultados por Parlamentario ven esta apertura kirchnerista como “netamente electoral”; mientras desde las filas K, aducen que el llamado al diálogo “es serio y concreto”
Más que una llamada
Sin duda la comunicación telefónica de la presidenta a Mauricio Macri el día del balotaje, fue el punto de partida de las múltiples teorías que ahora se potenciaron. Es cierto, no fue una llamada más, pero tampoco para transformarse rápidamente en un pacto de coexistencia. Sin embargo, a los pocos días, en forma paralela, la electa vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y otros conspicuos macristas declararon -de manera coordinada- sobre tres cuestiones. La primera, que se estaba iniciando una etapa de cooperación entre Balcarce 50 y Bolívar 1. En segundo lugar, que el PRO -como partido- se mantendría prescindente para las primarias de agosto. Tercero, que el macrismo sólo rompería para el 23 de octubre su neutralidad “si algún candidato lo convence”.
En vísperas de las PASO, la prescindencia de Macri fue para Cristina un tanque de oxígeno invalorable. Basta con imaginar qué hubiera pasado si Macri -en lugar de posicionarse como prescindente- hubiera convocado a la oposición a expulsar al kirchnerismo de la Casa Rosada el 23 de octubre. Pero el jefe de Gobierno no dijo nada al respecto, se fue de vacaciones y se olvidó de las primarias.
En rigor, el plan Macri 2015 que gerencia Jaime Durán Barba es plenamente compatible con Cristina 2011. Un turno más de CFK en el poder la deja fuera de combate para las próximas elecciones, abriéndole las puertas del poder al único opositor que controlaría un distrito importante, con excepción del socialismo en Santa Fe.
Ante esta perspectiva, los estrategas macristas alientan esta jugada de acuerdo con el Gobierno nacional, aunque son conscientes que la movida no será fácil. Los desencuentros han dejado varias huellas que difícilmente se borren.
De esto y mucho más habrían estado hablando en los últimos tiempos el operador empresario de Macri, Nicolás Caputo, con Julio de Vido y Horacio Rodríguez Larreta con Aníbal Fernández. Dicen que las conversaciones ocurría mientras Daniel Filmus y el jefe del PRO cumplían con el ritual electoral de acusarse por espionaje, campañas sucias y promesas electorales. La trama secreta de estas negociaciones se habría acelerado en la primera noche de festejos, el 10 de julio, cuando Durán Barba prodigó elogios por doquier a Amado Boudou y a La Cámpora, comentando, junto con Vidal, que votar a CFK era una opción para ser estudiada.