Como Cristina Fernández, los mandatarios argentinos que buscaron un segundo mandato, lo lograron. Y siempre con más votos que en su primera elección.
No sin acierto se dice que el poder desgasta. Y eso se verifica, tarde o temprano, en las urnas. Pero en lo que a los presidentes argentinos respecta, les alcanza para ser reelectos.
No nos referimos solamente al caso de Cristina Fernández de Kirchner, que acaba de conseguir su reelección. Es que todos los antecedentes establecen que aquellos presidentes que buscaron ser reelectos, lo lograron, incluso consiguiendo más votos que en su primera elección.
En rigor, no ha habido tantos casos, pues en la mayor parte de la vida institucional argentina rigió el principio de mandatos de seis años, sin posibilidad de reelección inmediata. Pero en los casos que se pudo, aquellos que la buscaron la consiguieron.
El primer caso es el de Juan Domingo Perón, quien reforma constitucional mediante buscó la reelección seis años después de su primera elección en 1946. En esa ocasión, la fórmula Perón-Quijano había obtenido 54,4 por ciento de los votos, y en 1951 los mismos candidatos fueron reelectos por el 62,49 por ciento.
Pasaron los años, volvió a regir la Constitución originaria, que se reformó en 1994, y Carlos Menem, que había ganado por el 47, 49 por ciento de los votos en 1989, resultó reelecto por dos puntos más seis años más tarde, en 1995, cuando se impuso por el 49,94 por ciento.
Ahora fue el turno de Cristina Fernández de Kirchner, que en 2007 había ganado por 45,29 por ciento y ahora se impuso por más del 50.
A los presidentes que buscaron volver a ser elegidos ya no consecutivamente no les fue mal. Hipólito Yrigoyen, ganador de las presidenciales de 1916 por el 45,60 por ciento, volvió a imponerse en 1928, por el 57,4 por ciento.
Juan Domingo Perón llegó por tercera vez a la presidencia en 1973, al imponerse por el 61,85 por ciento.
La excepción que confirma la regla es Carlos Menem, quien al buscar su tercera presidencia en 2003, apenas cosechó el 24,45 por ciento de los votos que no le dieron plafond para presentarse en el balotaje, aunque había ganado la primera vuelta, eso sí.
Allá lejos en la historia, Bartolomé Mitre fue elegido presidente en 1862, pero fracasó en su intento de volver a la presidencia en 1874, cuando se impuso en Buenos Aires, pero con los resultados del interior, la presidencia quedó en manos de Nicolás Avellaneda, Colegio Electoral mediante.
Sí en cambio Julio A. Roca llegó a la presidencia en 1880 y volvió al poder en 1898.