Es que se trata nada menos que de Hipólito Yrigoyen. Así lo promueve el Concejo Deliberante de esa localidad del Gran Buenos Aires.
El bloque de diputados nacionales de la Unión Cívica Radical manifestó su “profunda preocupación” por la sustitución del nombre de la Avenida Hipólito Yrigoyen por el de Néstor Kirchner dispuesta por una ordenanza del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora.
“Varias razones justifican esa preocupación. En primer lugar, no se trata de un acto aislado, sino de una tendencia, dirigida a imponer el nombre de quien ejerciera la primera magistratura nacional entre 2003 y 2007 a una enorme cantidad de calles, avenidas, plazas y otros lugares públicos, y aún al torneo de primera división de la Asociación del Fútbol Argentino”, expresaron a través de un comunicado.
Los diputados radicales señalaron que “teniendo en cuenta que el fallecimiento del doctor Néstor Kirchner se produjo hace tan sólo un año y que su viuda ejerce la presidencia de la Nación, estos actos revelan una peligrosa inclinación al culto a la personalidad, práctica que los argentinos ya vivimos y que creíamos superada, porque constituye una de las manifestaciones clásicas del personalismo, que es la antítesis de los principios republicanos, cuya esencia radica en el gobierno de las leyes y no de los hombres, que son necesariamente circunstanciales y pasajeros”.
“La imposición de nombres a lugares públicos exige el paso de un tiempo razonable, para que las pasiones -a favor y en contra- que rodearon la existencia de aquellos a los que se pretende homenajear se hayan ido apagando y un juicio histórico más sereno pueda situarlos en una perspectiva más amplia”, agregan los legisladores, para quienes, por otro lado, “asombra que para que el oficialismo le tribute su recuerdo a una figura de su partido deba desplazar nada menos que a la de Hipólito Yrigoyen, el estadista que con su larga lucha contra el fraude y el privilegio logró que la Argentina alcanzara una democracia plena en 1916, merced a la ley de voto universal, secreto y obligatorio, que luego gobernó de manera ejemplar y que, habiendo obtenido en la actividad privada, antes de asumir la presidencia, un importante patrimonio, murió en la pobreza. Despojar, entonces, a Hipólito Yrigoyen de los sitios públicos, no es un signo alentador en estos tiempos”.