A medida que se acerca el 10 de diciembre la Legislatura porteña se envuelve en una trama de negociaciones y alianzas entre los diferentes espacios que la conforman con el objeto de de posicionarse como segunda minoría y así conseguir los beneficios que ese estatus otorga.
El viernes último fue el último día para anotar a los candidatos que aspiran a formar parte del plantel de la Auditoría General de la Ciudad, que actualmente conduce la kirchnerista Sandra Bergenfeld.
Este martes se llevó a cabo una reunión conjunta entre la Junta de Etica y Reglamento y la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Parlamento porteño en la que resolvió rechazar una solicitud del legislador del bloque MST, Marcelo Parrili, quien pretendía se ampliara los plazos para acompañar la documentación que se requiere para el cargo.
Asimismo se ratificó por amplia mayoría la realización de la Audiencia Pública para el próximo 8 de noviembre, oportunidad en la que se podrá realizar las impugnaciones que correspondieran o rechazarlas, según el caso.
Con la separación de Parrilli aún continúan las negociaciones sobre el organismo que cuenta con seis auditores y el presidente, los cuales son designados por la Legislatura de acuerdo con la proporcionalidad de representaciones y lo debe conducir la oposición. El kirchnerismo presentó postulantes en nombre de las cuatro bancadas en que está dividido, ello suma 13 bancas, que superan las 7 u 8 que puede recolectar Proyecto Sur.
La otra puja es sobre cuántos auditores se lleva cada alianza. El PRO tiene previsto quedarse con las tres sillas que actualmente ocupa y con los mismos auditores: Santiago de Estrada, Alejandro Fernández y Juan Carlos Toso aunque éste desertaría y su lugar sería ocupado por Enrique Risau.
Otros dos para el kirchnerismo (que ahora tiene tres), que serían el actual legislador Eduardo Epszteyn y Cecilia Segura y uno para la Coalición Cívica que pretende que repita Paula Oliveto Lago.