Por Mariel Calchaquí
Me consultan en twt sobre mi postura ante la vida, claro que se refieren al último tema sobre legalización del aborto, que por los tiempos parlamentarios no me tocará a mí votar.
Sin embargo, las consultas que recibo de sectores religiosos y conservadores, son mas bien cuestionamientos directos y de tonos agresivos o autoritarios, y sin ninguna necesidad ya que no conocen mi postura, pero el hecho de haber votado por la igualdad de derecho para el casamiento entre personas del mismo sexo, señalo que fue votado por una aplastante mayoría en la H C D N, al parecer les da permiso de suponer cualquier cosa, juzgarte y por poco amedrentarte.
Como si hubiera que manejarse por una cosmovisión religiosa de tipo absolutista donde no se permite una idea disidente o contraria, cuasi Medio Evo.
No entiendo a quienes tienen que practicar la mirada piadosa de Dios, la bondad y la generosidad y se convierten en jueces inquisidores sin permitir que cada uno se aferre a sus creencias y sea Dios quien nos juzgue como lo promete el Evangelio o la Biblia.
Tampoco comprendo a quienes practican la palabra de Dios y se vuelven furiosos contra sus iguales por pensar diferente, y se aferran a un fanatismo inconducente que no hace mas que secarles el corazón.
La fe no debe taparnos los ojos, anular la piedad, bloquear el corazón y mucho menos dejarnos sin el juicio de la Razón que es la mayor bendición Humana.
El derecho a la vida es el derecho de todos, el derecho a elegir es un derecho que debiera ser de todos, y esos dos derechos son base fundamental de la libertad del individuo.
Sin lugar a dudas, la legalización del aborto es un tema sumamente complicado, pero no imposible de llevar adelante en una sociedad madura y cada vez más comprensiva y solidaria. La discusión tendrá que darse y con seguridad, debe servir para salvar vidas y evitar el negocio clandestino que lleva también a la muerte de miles y miles de mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes.
Otro tema, es al respecto de la presentación del tratamiento de los proyectos a favor y en contra, a finales de año legislativo; pareciera poco serio y casi fuera de las necesidades del contexto para este fin de año, cuando en puerta se encuentra el debate por el presupuesto nacional como herramienta de la gestión de gobierno, que permita conducir la economía del país, en momentos de crisis mundial y polémicas cruzadas con respecto a las mejores medidas.
Es casi mezclar escenarios y temas innecesariamente e irresponsablemente.
Esto lo digo seriamente, pensando en que para que el tema sea tratado con celeridad y mayor participación ciudadana y para que no se mezclen otros intereses, debieran los responsables de proyectos como las autoridades de comisión plantearlo en un marco de tiempo que permita mayor debate y posible tratamiento con la nueva composición de la Cámara.
Sin embargo en nuestro país se avecina una nueva discusión, como la que se dio ya en España, cuna de nuestra tradición religiosa y que saldó el tema de la legalización del aborto.
Nosotros debiéramos poner todo en juego, sin temores, democráticamente como lo hemos venido haciendo durante estos casi 8 años, donde las Argentinas, los Argentinos puedan poner en un tema de connotaciones, morales, filosóficas, éticas y de profunda raíz humanitaria, bajo el ejercicio del amor a la vida, la comprensión, la solidaridad, el amor al prójimo y por sobre todo bajo la luz de la Razón y del conocimiento, en un debate democrático que como sociedad nos siga haciendo crecer en función de las necesidades de todos y de todas sin antagonismos que nos dividan por fanatismo de algún tipo y de algún sector.
Abrazo a todos.
Mariel Calchaquí