El rotundo triunfo de Cristina Fernández de Kirchner golpeó fuerte al Peronismo Federal. Algunos sectores del espacio emprendieron la retirada. Los dirigentes que quedan plantean una nueva conducción para evitar más sangría. Enrique Thomas sería el nuevo jefe de bloque de Diputados y Adolfo Rodríguez Saá continuaría en el Senado
Hace dos años -por esta misma época- los principales referentes del peronismo disidente estaban eufóricos. No era para menos, ya que acababan de derrotar en las elecciones legislativas en el distrito electoral más importante del país a Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa.
Una victoria que puso al kirchnerismo contra las cuerdas, muy maltrecho, esperando solamente la campana salvadora para zafar del nocaut. Eufóricos, los líderes del peronismo anti K se autoconvocaron para conformar un espacio con el propósito de disputarle el poder al Frente para la Victoria en el ámbito del Parlamento nacional.
La convocatoria prendió, en primera instancia, en caudillos distritales como Jorge Busti, Jorge Obeid, Carlos Reutemann, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá, entre otros, quienes decidieron armar en ambas cámaras del Congreso de la Nación un bloque único donde confluyeran todos los legisladores peronistas que rechazaban la conducción de NK. Tras una serie de reuniones decidieron nombrar a Felipe Solá como presidente de bloque en la Cámara baja y a Adolfo Rodríguez Saá en el Senado. Al espacio lo denominaron Peronismo Federal.
Precisamente, el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires dijo ni bien asumió la presidencia del bloque: “Tenemos que demostrar en los hechos que los diputados peronistas estamos juntos. No es tiempo de dispersión, ya que eso juega en contra nuestro”. Rápidamente se alinearon 35 diputados y 10 senadores.
Sangría en puerta
El tejido de unidad del PF urdido pacientemente, comenzó a tener fugas antes de lo previsto. Sus líderes no pudieron o no supieron resolver quien los iba a representar en las elecciones presidenciales de 2011. Las ambiciones personales prevalecieron sobre la capacidad de dar a luz una alternativa de gobierno y un programa viable que enfrentara las flaquezas de la administración K.
En menos de un año, el Peronismo Federal -por desaciertos de sus dirigentes- logró más estampida que adhesión. Varios diputados y senadores decidieron acercarse nuevamente al redil oficialista. En consecuencia, el PF iniciaba así su declinación. El propio jefe del bloque, Felipe Solá, comenzó a distanciarse, al anunciar primero que no participaría de una interna previa a las primarias para definir al candidato presidencial, y bajar directamente su candidatura más tarde.
Pero una buena jugada de los operadores de Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá pareció dirigida a enmendar las cosas: diseñaron una interna abierta regional al estilo de las primarias de Estados Unidos, para elegir el candidato presidencial del espacio. Con esta movida el Peronismo Federal recobró fuerzas e incluso protagonismo político, pero increíblemente el desafío y el compromiso trazado por ambos candidatos quedaron socavados en treinta días. Las conclusiones hoy están a la vista: Duhalde y Rodríguez Saá fueron separados y ambos resultaron pulverizados en las urnas por Cristina Fernández de Kirchner.
Convengamos que en este grueso error ayudó a que se produjera tamaña derrota, más allá de que el gobernador puntano diga que a él no le fue tan mal. En rigor, sumó cinco diputados para su espacio Compromiso Federal, mientras que Duhalde apenas logró dos escaños en todo el territorio nacional.
Después del huracán C
Sin dudas golpeó muy fuerte en las huestes del peronismo anti K el gran triunfo del Frente para la Victoria. A horas de conocerse los resultados de las elecciones, varios dirigentes de peso del PF decidieron armar sus bártulos para abandonar el barco, sin esperar siquiera ver el horizonte.
Cabe recordar que en el Peronismo Federal cohabitan duhaldistas, denarvaístas, reutemistas, romeristas, puntanos e independientes. En total en la Cámara baja suman 27 legisladores, sin contar a Solá, Roberto Mouillerón y Raúl Rivara, los primeros en emprender la retirada para formar un nuevo bloque: Unión Peronista, desde donde jugarán más con el oficialismo que con sus otrora socios políticos.
Pero la sangría en el PF continúa con la partida de los diputados santafesinos, quienes también armarían su propio espacio. En total son cuatro y todos ellos responden al senador Carlos Reutemann, aunque uno, Daniel Germano, aclaró que “no seremos arriados así nomás” por el kirchnerismo. Con estas fugas, el PF se quedaría con 23 diputados, siempre y cuando no se produzcan más alejamientos.
Barajar y dar de nuevo
Ante esta perspectiva de drenaje persistente habría que ver como replantean esta situación los hermanos Rodríguez Saá, Francisco de Narváez, Graciela Camaño y Ramón Puerta, entre otros. En principio, el senador Adolfo Rodríguez Saá hizo un llamado a sus socios políticos para realizar un congreso del sector para reagrupar a la tropa y evitar de esa manera más sangrías.
La idea del senador es armar una mesa de conducción con todos los referentes que cohabitan en el PF, y a partir de allí generar acciones para “resistir el embate del kirchnerismo”, según comentó a Parlamentario un diputado puntano.
Una de las primeras medidas que deberá tomar la conducción es designar al nuevo jefe de bloque de la Cámara de Diputados. Si fuera por representación, la jefatura debería recaer en un hombre de Compromiso Federal, que contará a partir del 10 de diciembre con ocho legisladores, mientras que los denarvaístas sumarán cinco, los duhaldistas cuatro y los independientes tendrán siete. Varios diputados ya se anotaron para el cargo, como el duhaldista Eduardo Amadeo, que desde hace tiempo viene bregando por lograr el preciado lugar.
En tanto, en el Senado no habría problemas para que Adolfo Rodríguez Saá prosiga como jefe de bloque. En esta Cámara el Peronismo Federal tendría diez senadores, contando a Carlos Reutemann, que contrariamente a sus diputados no se apartará del bloque del PF, según manifestó luego de las elecciones.
La gran duda radica en los senadores pampeanos. Hasta ahora dieron señales ambiguas. Desde el oficialismo sostienen que más temprano que tarde ingresarán al bloque del FpV, mientras que sus compañeros de bancada señalan que seguirán con ellos. Lo cierto es que Carlos Verna y María de los Angeles Higonet jugarán de líberos, una estrategia que más de uno va a implementar después del 10 diciembre.
Obstáculos a resolver
Sin dudas que el cuadro de situación para el Peronismo Federal está lleno de nubarrones. ¿Cómo resolverán la diáspora? ¿Qué mecanismo implementarán para blindar el bloque? Estos interrogantes carecen todavía de respuestas, por lo tanto de aquí al 10 de diciembre sus máximos referentes deberán esforzarse para superar estas dificultades.
Los legisladores del PF más optimistas pronostican que la batalla con el kirchnerismo será de apenas un año y que luego comenzará la disputa por la sucesión de CFK, donde se abriría las puertas del FpV que provocará nuevos realineamientos en el peronismo. “El gran desafío de nuestro espacio es capitalizar el desmadre que se producirá ni bien asome la pelea por la sucesión. Habrá que encarar entonces una propuesta superadora para forjar una alternativa viable y distinta a la ejercida por el kirchnerismo”, esbozó ante Parlamentario uno de los principales referentes del denarvaísmo.
Lo cierto es que el Peronismo Federal, si es que sobrevive en el tiempo, deberá elegir nuevos actores que sean capaces de proyectar en la escena nacional una verdadera alternativa de poder. Depende solamente de sus dirigentes.