Cristina ganó todas las elecciones en que compitió. Once en total, en las que encabezó listas para diputada provincial o nacional, senadora y presidenta. Con su esposo, en cambio, fue diferente.
Por José Angel Di Mauro
Sin lugar a dudas que las presidenciales en las que acaba de ser reelecta por otros cuatro años constituyeron la victoria más resonante de Cristina Fernández de Kirchner en su historia política. Fueron, además, sus primeras elecciones sin contar a su lado con su esposo, junto a quien inició su proyecto político en el ocaso de la dictadura, cuando en 1981 dieron sus primeros pasos en la política santacruceña creando con una decena de amigos el Ateneo Teniente General Juan Domingo Perón.
Ariete de ese proyecto político que conformó el matrimonio Kirchner desde entonces fue sin dudas Néstor, quien ya desde antes de ser intendente tenía como meta convertirse en presidente de la Nación. Para entonces faltaban casi dos décadas.
Inicialmente Cristina no participaba demasiado en esas actividades. Recuerdan allegados de la época que miraba a los amigos de su esposo con cierta desconfianza. “Nos trataba como los amigos de él, poniendo un poco de distancia”, recuerda alguien que compartió esos inicios en la política. Pero cuando Néstor Kirchner comenzó a hacer política definitivamente, ella también comenzó a meterse más.
Fue él entonces el primero en ser candidato a algo, aunque los primeros pasos los dieron en las internas locales. La primera competencia de Néstor Kirchner fue contra Arturo Puricelli y Dante Dovena, y él salió tercero. Recién en 1985 lograron hacer pie dentro el partido, al obtener la minoría: de 70 congresales, consiguieron ocho.
Dos años después Kirchner ganó su primera elección, convirtiéndose en intendente de Río Gallegos. NK se impuso por apenas 111 votos, al punto tal que al concluir la elección creía que había perdido y recién corroboró lo contrario cuando llegó a su casa su rival, para felicitarlo, generándose una situación graciosa, pues ambos le atribuían al otro la victoria.
Desde entonces, él o ella participaron inexorablemente cada dos años de elecciones.
La carrera electoral de CFK se inició precisamente dos años más tarde, cuando en 1989 fue elegida diputada provincial, comenzando su experiencia legislativa que se extendería 18 años.
En el turno siguiente, con la alternancia que citamos, él fue candidato, y en 1991 Kirchner resultó electo gobernador de Santa Cruz. Ya con él en ese cargo, Cristina comenzó a jugar un papel central en la estrategia del matrimonio, al punto tal que en 1993, ella volvió a ser candidata, pero ahora por partida doble. En elecciones desdobladas, primero fue candidata a diputada provincial, y más tarde compitió para diputada nacional. En ambos casos, su lista se impuso, pero el cargo para el Congreso terminó siendo “testimonial”, pues no asumió y permaneció en la Legislatura provincial, donde su esposo la necesitaba.
Allí Cristina no era un cuadro menor, sino que presidía la estratégica Comisión de Asuntos Constitucionales y aun antes de que su esposo fuera gobernador, ella había llegado a la vicepresidencia del Cuerpo. Desde Asuntos Constitucionales, Cristina timoneó el juicio político al gobernador Ricardo Del Val, quien terminó siendo destituido.
En el 94, el matrimonio participó por primera vez juntos de una elección -en este caso para convencionales constituyentes- que obviamente ganaron. Ambos fueron entonces convencionales constituyentes y participaron de la reforma constitucional promovida en tiempos de Menem, aunque el rol de ella allí fue más activo, en cambio su esposo, como tantos otros gobernadores, sólo concurrió excepcionalmente.
En 1995, NK obtuvo su primera reelección como gobernador, y en el turno siguiente su esposa, que ya era senadora -designada por la Legislatura provincial-, fue electa diputada nacional. En 1998, ella fue elegida convencional constituyente para reformar la Carta Magna santacruceña, mediante lo cual al año siguiente su esposo conseguía la re-reelección.
A partir de 2001 los senadores nacionales comenzaron a ser elegidos por el voto popular, y Cristina Kirchner volvió a la Cámara alta, esta vez a través de las urnas. Con mandato hasta 2007 como representante de Santa Cruz, en 2005 Néstor la necesitó para encabezar la que el kirchnerismo definió entonces como “la madre de todas las batallas”, enfrentando por primera vez al duhaldismo en la provincia de Buenos Aires. Cristina fue electa entonces senadora nacional por la provincia de Buenos Aires por el 45,77 por ciento de los votos, mientras que Chiche Duhalde apenas cosechó un 20,43.
En 2007, siempre en función de las necesidades de la estrategia K, fue elegida presidente para suceder a su esposo.
En 2009, Néstor Kirchner volvió a ser candidato, esta vez para disputar la decisiva batalla en la provincia de Buenos Aires, donde perdió encabezando la lista legislativa. Como en 2003, cuando fue candidato presidencial, salió segundo, aunque esta vez ese resultado fue inapelable.
Fallecido su esposo, Cristina Fernández de Kirchner encabezó la fórmula presidencial que se impuso con amplitud en las primarias del 14 de agosto, triunfo que repitió ampliado el 23 de octubre, consagrándose presidenta por segundo período consecutivo. Prolongando así su invicto electoral a nada menos que once elecciones.
Once victorias al hilo
1989
Cristina diputada provincial
1993
Cristina candidata a diputada provincial y a diputada nacional
1994
Convencional constituyente
1997
Cristina diputada nacional
1998
Convencional provincial constituyente
2001
Cristina senadora
2005
Cristina senadora bonaerense
2007
Cristina presidenta de la Nación
2011
Cristina gana ampliamente las primarias y más tarde es reelecta como presidente de la Nación.
A él siempre le costó más
Cristina Fernández se impuso el 23 de octubre por nada menos que 37 puntos. Una diferencia que conmueve, teniendo en cuenta que estamos hablando de una elección presidencial. Ya en las primarias había ganado por 35 puntos de ventaja.
Ya de por sí había ganado su primera presidencia con amplitud, por 22 puntos sobre la hoy devaluada Elisa Carrió. Y como dijimos, en 2005 le sacó 25 puntos a Hilda González de Duhalde.
Apuntando a la provincia de Santa Cruz, allí siempre Cristina ganó con amplias diferencias, en función del poder que ejercía su esposo gobernador. Su última elección como representante de esa provincia fue por la senaduría nacional, en 2001, cuando le ganó al candidato radical por 61,92 por ciento contra 20,56.
Mientras que en 1997, cuando fue por primera vez candidata a diputada nacional por Santa Cruz, ganó por treinta puntos.
El resultado más ajustado en su provincia fue en 1991, cuando en elecciones desdobladas fue candidata a diputada nacional y provincial, y para el primero de esos casos apenas tuvo una diferencia de diez puntos. Igual, como dijimos, no asumió en ese cargo.
A su esposo siempre le costó más, comenzando desde esa elección en 1987 cuando ganó la intendencia de Río Gallegos por apenas 111 votos. Ya para gobernador, la vigencia de la Ley de Lemas repartía más los votos. Pero recordemos que si bien tuvo reelecciones holgadas para gobernador, en las únicas presidenciales de las que participó obtuvo un 22,24 por ciento contra 24,45 de Carlos Menem. Sin dudas si el riojano hubiera ido al balotaje, Néstor Kirchner hubiera conseguido el respaldo del que adoleció en los primeros tiempos de su mandato.
La última elección de la que participó el ex presidente santacruceño fue en 2009, y terminó en derrota. La lista que encabezó Néstor Kirchner, con Daniel Scioli en segundo lugar, apenas cosechó un 32,18 por ciento contra un 34,68 de la lista que lideraron Francisco de Narváez y Felipe Solá.
De tal manera, a diferencia de su esposa, Néstor Kirchner no sólo no está invicto, sino que la última elección de la que participó y ganó fue en 1999 en Santa Cruz. Fuera de su distrito, nunca pudo saborear la victoria con él figurando en las listas.