Con planilla en mano y con el libro de pases abierto, comenzaron en la Legislatura las negociaciones por los principales cargos. La disputa es por la nominación de las autoridades de las Cámaras y de las bancadas que las integrarán.
Por Eleodoro Dof
La Legislatura bonaerense se viste de gala, nuevamente será escenario y caja de resonancia, se medirá aquí ostensiblemente los verdaderos liderazgos políticos. Es decir la capacidad de agrupar fuerzas -legisladores- para ocupar los cargos con poder real.
Las conversaciones de los diputados y senadores están al rojo vivo, aunque todos tratan de disimularlas. En el oficialismo argumentan que no es mucho lo que se puede avanzar y esperan una llamada. El argumento tiene, como puede resultar obvio, algo de verdad; no obstante, todos saben que no hay que relajarse.
El llamado que el oficialismo espera es para después de la reunión que el gobernador Daniel Scioli y la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner tendrían en estos días. Y no se trata de un llamado del mandamás bonaerense.
“La lógica de autonomía de la Legislatura era cuando las lista de legisladores se forjaban en los territorios con algún visto bueno de algún importante dirigente, con listas diseñadas a gusto y paladar de la Casa Rosada esa lógica no existe más” grafica un operador que tiene varias tenidas en el peronismo bonaerense.
Así las cosas, lo que se esboza en la arena bonaerense es sólo el plan B, el plan que se podría desplegar si finalmente esa llamada no se realiza. Lo único seguro por el momento es que Gabriel Mariotto va a ser el presidente del Senado. Faltaría definir la presidencia de la bancada que hoy ejerce Osvaldo Goicoechea y la vicepresidencia I del Cuerpo.
En Diputados, en cambio, el oficialismo se debate por todo. Al actual titular, Horacio González, nadie lo discute pero tendrá que ser ratificado en la sesión preparatoria de diciembre por la mitad más uno de los miembros del Cuerpo, votación en la que intervienen los no oficialistas. Habrá que ver que metodología utiliza el FpV.
En la Cámara joven el oficialismo no forzará constituir la primera minoría con la mitad más uno de los integrantes del Cuerpo. Al parecer ya es decisión tomada de que el bloque del FpV se quedará clavado en 42, y no se estiran. La segunda minoría formal y en el arranque es la UCR, pero como decíamos en un principio, “el libro de pases” está abierto.
Las bancadas de Unión Celeste y Blanco y la del Pro Peronismo, el peronismo disidente y el macrismo, negocian con el objetivo de constituirse en la segunda minoría y desplazar al tercer lugar a la UCR. De forma tal que, los peronistas no K, podrían ir por la vicepresidencia II en el Senado y la vicepresidencia I de la Cámara baja.
Pero por el lado de lo que denominaremos el “Pro Peronismo Disidente”, que engloba las futuras bancadas de Unión Celeste y Blanco, el denarvaismo, y la del Pro Peronismo, donde revisten felipistas, macristas y duhaldistas, en Diputados, hay movidas de fondo. En total suman 21, 11 teóricos denarvaistas y 10 PP (se informa por separado el pase de Jorge Srodek).
El destino de los 21 no aparece tan claro como resulta la cifra. El desgajamiento del total nos proporciona algo así como cinco sectores en dos cajas y las combinaciones parecen ser varias cuando empezamos a poner nombres propios. No obstante, algunas incógnitas empiezan a despejarse, los muchachos tienen en mira la vicepresidencia I que hoy ostenta el Pro Peronismo, para lo cual es necesario que algún bloque comience a sumar dos o tres diputados.
En el Senado la situación es similar, hay nueve senadores desparramados del espacio, hoy concentrados seis en el bloque de Unión Pro Peronista y tres sueltos. En tanto los radicales son siete y el Gen con tres senadores. El FpV cuanta con 26 legisladores.
La UCR discute en paralelo el ordenamiento legislativo con el partidario. Saben que una vicepresidencia les corresponden en ambos Cuerpos, no saben cuál. Buscan definir las presidencias de bancadas y los nombres de los vice. Los ricardistas dicen que son “tres más uno” en el Senado, y en Diputados Ricardo Jano no parece tener resistencia a la vista.
No obstante, en la Cámara alta la discusión parece fuerte y los radicales no quieren ceder la pelea por la vicepresidencia, un cortocircuito en la negociación puede volver a fojas cero las tratativas del otro lado del Palacio.
En el FAP y la CC parecen estar muy entretenidos con su propia discusión interna y semejan estar ajenos a esta situación que es evidente en la Legislatura y aparecen como compartimentos estancos.