Una legisladora nacional promueve esos tratamientos por sus aspectos clínicos, psicológicos, pedagógicos, sociales, educacionales y de rehabilitación.
La diputada nacional Olga Elizabeth Guzmán presentó un proyecto de ley para crear el Programa Federal de Equinoterapia, teniendo como fin último el desarrollo de esta práctica terapéutica, su difusión y su regulación.
En dicho proyecto se pone de manifiesto que para la legisladora neuquina es importante dar a conocer el tratamiento de la Equinoterapia en sus aspectos clínico, psicológico, pedagógico, social, educacional y de Rehabilitación Ecuestre. En esta actividad se utilizan uno o varios caballos, la técnica de la equitación y las prácticas ecuestres dentro de un abordaje interdisciplinario en las áreas de la equitación, salud y educación, buscando la rehabilitación, el desarrollo de capacidades y habilidades en forma activa y entretenida, la integración y desarrollo físico, psíquico y social de personas con alguna discapacidad, con diferentes problemáticas emocionales, trastornos de personalidad, patologías genéticas y déficit de desarrollo.
La Equinoterapia, al igual que todas las terapias basadas en el contacto con otro ser vivo, como las realizadas con perros, delfines u otros animales, es un excelente y probado tratamiento para las personas con capacidades diferentes, un vehículo socializador y de confianza mutua; de integración de dichas personas dentro de la comunidad a la que pertenecen.
El caballo le genera al paciente el aprovechamiento de los movimientos tridimensionales, que a cada paso reproducen en su espalda o cintura pélvica, una biomecánica comparable a los movimientos que realiza la cadera del ser humano al caminar. Estos ajustes musculares producidos por el caballo se transforman en vibraciones que se reciben en la cintura pélvica de quien lo monta y que, a su vez, son transmitidas hacia el cerebro a través de la médula ósea. Estas señales neurológicas activan el sistema nervioso central, permitiendo que éste envíe señales hacia distintas terminales nerviosas, principalmente hacia el sistema nervioso simpático, estimulándolo y despertando áreas musculares que se encontraban inactivas, activando el proceso neuromuscular, se produce la liberación de neurotransmisores como la serótina, la dopamina y la endorfina que generan una gran sensación de bienestar.
El aprendizaje del andar a caballo terapéutico permite a cada persona desarrollar habilidades y capacidades, integrándose a la comunidad a la cual pertenece, no ya desde un lugar de enfermedad e incapacidad, sino desde la posibilidad de que con la ayuda de “otro”, en este caso de un caballo, poder superar las propias limitaciones.
Destaca la diputada que el caballo nos sirve a nosotros históricamente desde hace mucho tiempo. El caballo fue primero alimento, luego transporte y máquina de guerra para el hombre. A mediados del siglo XX empezó a ser tenido en cuenta, después de las guerras, como un animal de placer, deportivo. Para nosotros en este caso el caballo es tomado como un amigo, como muestra de fuente de placer y en este caso como perfecta “máquina de rehabilitación” que también cura.
El primer trabajo científico sobre Equinoterapia fue presentado por la Dra. Collette Picart Trintelin (Francia, 1972). Asimismo la defensa de la primera Tesis de doctorado en Medicina sobre Reeducación Ecuestre en la Universidad de París.
El trabajo interdisciplinario en el tratamiento de Equinoterapia es de suma importancia ya que cada profesional, desde su perspectiva, se complementa con los otros integrantes del equipo en un modelo integrador, contando con la intervención del equino como facilitador de dicha terapéutica. Tendiendo al logro del objetivo general donde cada participante desarrolle las habilidades y capacidades que le permitan mejorar su calidad de vida e integrarse a la comunidad a la que pertenecen en la búsqueda de nuevos proyectos de vida.
El tratamiento de Equinoterapia como complementario favorece positivamente la integración, comunicación, participación, independencia, autoestima de cada persona, quienes se sienten con mayor confianza en sí mismos, con los pares y terapeutas. Superando los obstáculos que se les presenta, en este caso con la ayuda del caballo con quien establecen un vínculo único y singular que se construye en cada encuentro y se actualiza al cabo de los siete días siguientes cuando se produce la siguiente sesión.
En lo que respecta a la atención de los pacientes se requiere de un equipo interdisciplinario, como se ha expresado anteriormente, para lograr mejorar la calidad de vida de las personas con capacidades especiales, y que con la ayuda de un caballo puedan demostrar sus capacidades y habilidades.
Se trabaja en forma grupal, así como también individual, propiciando la integración entre quienes participan de la actividad. En la etapa inicial del tratamiento la persona se acerca al caballo para acariciarlo y darle de comer. En ese momento se produce el primer contacto entre el caballo y los pacientes quienes están acompañados por la instructora o el instructor en forma permanente.
La base del tratamiento suele estar compuesto por un Protocolo Básico de Trabajo, en donde según cada problemática, se diseñan una serie de ejercicios de respiración, relajación y equilibrio, con el objetivo de incentivar el manejo independiente de las diferentes partes del cuerpo para favorecer el trabajo sobre el cuerpo y, propiciar la rehabilitación y el desarrollo de nuevas capacidades.
En este período se realizan ejercicios de coordinación, se refuerza y se desarrolla el equilibrio, lo que permite que el paciente pueda ir en forma paulatina adquiriendo confianza y dominio del animal y de sí mismo.
No cabe duda que el tratamiento de Equinoterapia debe ser aceptado entro del PMO, por ser sumamente beneficioso para aquellas personas que lo necesiten. Es fundamental una organización del sistema de servicios de salud y de hípica, y una adecuada preparación de sus recursos humanos respecto de la prevención, la referencia de pacientes y los posteriores tratamientos, contribuirían a la rehabilitación integral de los pacientes afectados.
Por último, afirma que la Equinoterapia utilizada como complemento de los tratamientos clínicos- psicológicos- pedagógicos y sociales ha demostrado ser de excelente utilidad médica y educacional mejorando la calidad de vida de las personas que la realizan.