Para Sandra Rioboó, resulta impostergable redefinir el horizonte político de su partido. La legisladora fue candidata por el FAP en las últimas elecciones, razón por la cual en el partido impugnan su postulación.
Sandra Rioboó fue candidata en las elecciones de octubre a senadora nacional, en la lista del FAP. Acompañó a Jaime Linares, quien a la postre resultó segundo detrás de la lista del Frente para la Victoria. Ahora, tras la mala performance del radicalismo en las elecciones, la legisladora retorna de lleno a su partido y anuncia a los cuatro vientos que su intención es encabezar la renovación partidaria.
Autopropuesta para suceder a Ernesto Sanz al frente del partido, Rioboó considera que el primer paso para solucionar la situación partidaria es poner al partido en “un debate profundo en el marco de una socialdemocracia”.
Rioboó considera “impostergable redefinir el horizonte político e ideológico” de la fuerza, y fustigó “el obsoleto el dispositivo de las camarillas y los contubernios partidarios”.
Desde el Comité Provincia de Buenos Aires salieron al cruce de las aspiraciones de Rioboó recordando que fue candidata a senadora nacional por el Frente Amplio Progresista, y que Guillermo Illia fue candidato a intendente de la ciudad de Pergamino por la Coalición Cívica. Ambos enfrentaron a los candidatos de la Unión Cívica Radical en las elecciones del 23 de Octubre del corriente año.
A través de un comunicado suscripto por Miguel Bazze, presidente de la UCR bonaerense, y Carlos Pérez Gresia, secretario general, los radicales recordaron que “el artículo 10 de nuestra Carta Orgánica, dispone en su inciso b) que será automática la extinción de la afiliación y baja de los padrones partidarios para aquellos afiliados que participen como precandidatos o candidatos por otros partidos políticos, federaciones y/o agrupaciones municipales”.
Recordaron los radicales que ambos perdieron su condición de afiliados a la Unión Cívica Radical y por lo tanto de delegados al Comité nacional partidario.
En su réplica, Rioboó aclaró que posee su “mandato vigente” como delegada al Comité Nacional porque fue elegida en la interna partidaria de 2010 y señaló que “no se ha convocado a ningún proceso de conducta ética” para evaluar su eventual incumplimiento.
A juicio de la legisladora, el primero que ha incumplido las normas partidarias es Ricaro Alfonsín, por haber sido candidato presidencial sin haber sido habilitado por la Convención, integrando una fórmula con un extrapartidario, sin haber discutido la política de alianzas.