Por José Angel Di Mauro
Poco previsible en muchos aspectos, para anticipar las movidas del kirchnerismo conviene a veces tener en cuenta sus antecedentes. Aunque con la ausencia de Néstor Kirchner, ello puede ser relativo, ya que Cristina le está dando a la gestión su impronta personal, que en algunas cuestiones difiere sustancialmente de cuando el poder era compartido por el matrimonio.
Si es por antecedentes, sería de esperar que esta semana se anuncie el nuevo gabinete que acompañará a la Presidenta. Es que hace cuatro años, cuando resultó electa por primera vez, se definió quienes serían sus ministros un 14 de noviembre. De repetirse esa experiencia, el anuncio debería tener lugar este mismo lunes.
Sería razonable que con un mes de anticipación se conocieran los nombres de quienes la acompañarán en el inicio de su segundo mandato, aunque también podría tenerse en cuenta que otro rasgo de esta gestión ha sido estirar los tiempos al máximo. Empero, muchas voces se escuchaban al cerrar la semana reclamando ese tipo de anuncios con el fin de clarificar un poco una situación que en los últimos 15 días se ha complicado en función de los controles cambiarios que súbitamente pusieron al gobierno en una situación inédita en ocho años.
“Hacen falta señales, y una buena sería conocer por ejemplo el nombre del futuro ministro de Economía”, deslizaba el viernes a última hora un analista económico al cabo de una semana en la que no paró de recibir consultas. Claro está que no sólo el nombre del ministro de Economía importa; el anuncio del futuro Gabinete incluirá la confirmación o no de Julio De Vido en Planificación Federal, e incluso saber si Mercedes Marcó del Pont será reconfirmada al frente del Banco Central. El pliego de su nombramiento está habilitado en el Senado desde el pasado 8 de junio, pero desde entonces el kirchnerismo no ha hecho nada para llevarlo al recinto, a la espera de una orden puntual de la Presidenta.
Otra de las grandes incógnitas es saber si Héctor Timerman seguirá al frente de la Cancillería, mas ese dato no hace a la situación que se vive en los mercados, que conforme pasan los días lejos está de clarificarse.
En efecto, las medidas de control cambiario si bien ralentizaron la pérdida de reservas, no la paralizaron. Por el contrario, terminaron oficializando una devaluación de hecho, elevando el dólar marginal por sobre la barrera de los 5 pesos. Siempre atentos a esas variaciones, ya en muchos rubros están remarcando precios. Igual, en el gobierno no verían con tan malos ojos esa situación que ya se vivió en 2002, cuando también el dólar paralelo superó los 5 pesos, para bajar meses después a un valor apenas por encima de los 3. Los que apostaron al dólar, perdieron.
No sería una mala lección para esta coyuntura, piensan en el gobierno, y podría servir para reacomodar la divisa norteamericana a un valor más razonable, aunque el costo es su correlato inflacionario.
Un daño colateral que preocupa más ha sido la salida de depósitos en dólares, algo novedoso ya que ese no era un problema hasta ahora. Y esa salida hace bajar las reservas: el miércoles cayeron 150 millones, el jueves otros 150 y el viernes 77. De ahí que al terminar la semana se anunciaran medidas para garantizar la provisión de dólares en los bancos y tranquilizar a los ahorristas.
Por primera vez en la gestión kirchnerista se advierten ciertas señales de desorientación, con relación al comportamiento del mercado. “Son muchos los que opinan y no menos las opiniones encontradas”, advirtió a parlamentario.com una fuente del oficialismo. Alguien señaló que con motivo de la campaña, que lo tuvo como protagonista estelar en el oficialismo, el ministro Amado Boudou debió desatender el día a día de su cartera, y con toda lógica hoy está más pendiente de su futuro como vicepresidente de la Nación, que de su actualidad en el Palacio de Hacienda.
Convengamos que el Ministerio de Economía no tiene el poder que tenía en épocas anteriores. En la era K, esas funciones quedaron distribuidas en muchas áreas, todas las cuales -desde la salida de Roberto Lavagna- coordinaba el ministro en las sombras que en rigor era Néstor Kirchner. El ex mandatario había implementado en el ámbito económico un sistema radial que lo tenía a él en el centro, y en él convergían todos los rayos. Sin él cumpliendo ese rol, hay hoy una suerte de superposición de medidas que complican.
Entre esas marchas y contramarchas, se habría levantado el pie del acelerador en la cuestión subsidios. Si bien los primeros anuncios apuntaron a implementar la quita para grandes consumidores, habría prevalecido la advertencia sobre un traslado a los precios de las subas de costos de sus servicios, que obviamente repercutiría en la inflación. Ante lo cual se habría decidido someter a estudios más minuciosos su implementación, más allá de que la decisión de avanzar en el tema sea firme.
Sí va más rápido de lo pensado el traslado de los subtes a la órbita porteña. Sin ánimo de malquistarse con el gobierno nacional, en la administración macrista lo toman como un “presente griego” al que saben que no pueden rechazar. Una fuente legislativa del Pro definió ante este medio los términos de la sesión de un modo gráfico: “Nos dan una flota de taxis compuesta sólo por Ford T”.
El equipo de Scioli
Seguramente después de que se anuncie el Gabinete nacional, se conocerá el que acompañe a Daniel Scioli en la Provincia. El gobernador mantuvo una prolongada reunión con la Presidenta el jueves en Olivos, y si bien trascendieron muchas cosas de ese encuentro, son más las presunciones que las certezas. Se dijo que el gobernador le dio a Cristina el visto bueno para elegir los ministros de buena parte de su gabinete, pero de ninguna de las partes hubo precisiones. Lo cierto es que los únicos ya confirmados del futuro equipo sciolista son Alberto Pérez, como jefe de Gabinete, y Silvina Gvirtz en Educación.
Es seguro que seguirán junto a Scioli Cristina Alvarez Rodríguez, Ricardo Casal, Oscar Cuartango, Alejandro Arlía y Eduardo Camaño. Alvarez Rodríguez no asumiría así como diputada nacional y seguiría en La Plata, tal vez ya no al frente de la cartera de Infraestructura. Se menciona a la sobrina nieta de Evita como probable ministra de Gobierno, en cuyo caso Eduardo Camaño no se alejaría de la órbita sciolista, sino que pasaría a tener un rol más político, independientemente del rótulo del cargo que ocupe, según confiaron a parlamentario.com fuentes consultadas.
El kirchnerismo está interesado también por la Legislatura bonaerense. Tendrá con Gabriel Mariotto la conducción del Senado, pero también piden para el camporista José Ottavis un rol protagónico. Algunos llegaron a sugerirlo para la presidencia, pero sería demasiado para Scioli ceder ambas cámaras. No es habitual que un diputado nuevo acceda directamente al cargo principal, y el gobernador quiere mantener allí a Horacio González. Con la vicepresidencia para el líder de la JP bonaerense ya estaría bien, aseguraron las fuentes.