Es una de las modificaciones que se impulsan en la carta orgánica del partido centenario, aunque la más importante será sin dudas la elección de autoridades por el voto de los afiliados.
El radicalismo intenta salir del laberinto en el que se introdujo hace ya largos años, tras la debacle institucional de 2001. De ese bajón amagaba salir en 2009, pero volvió a trastabillar en las últimas elecciones y ahora, casi sin provincias que gobernar y casi reconvertido a un partido municipal, busca resurgir.
Nada mejor que comenzar a hacerlo a partir de la próxima elección de autoridades, y para ello ya hay consenso para introducir una modificación más que novedosa en la carta orgánica partidaria. Según ese cambio, la elección de autoridades se haría por el voto de sus afiliados, en lugar de la manera actual, donde los delegados al Comité Nacional se ocupan de ello.
La definición de ese tema se hará esta misma semana, durante la convención nacional prevista para este jueves y viernes, donde se discutirán otros cambios.
Uno llamativo es establecer por norma partidaria que las bancas legislativas quedarán bajo potestad de la Unión Cívica Radical y no de los candidatos que sean elegidos para esos puestos. Esta medida apunta a la eventual borocotización de los legisladores elegidos, aunque es más simbólica que efectiva, pues la discusión en el terreno judicial podría tener final abierto.
Por otra parte se podría imponer un cupo en los cargos partidarios para jóvenes y mujeres.
Respecto del voto directo de los afiliados, hay dudas para su implementación. Mientras algunos sugieren que sean directamente los afiliados quienes voten, otros dicen que los afiliados deben elegir a los delegados que conformarían un Colegio Electoral que designe al presidente del Comité Nacional: con este nuevo sistema los delegados serían elegidos en boletas que llevarían el nombre de sus candidatos al Comité y así los afiliados votarían a sus delegados sabiendo a quien apoyarían.