El oficialismo no concurrió y la oposición solo reunió 10 legisladores. Además, diputados lamentaron no haber avanzado en otros temas. “Me voy con la sensación de que tenemos una deuda con el sector agropecuario”, dijo Eduardo Kenny.
A tono con las reuniones fracasadas esta semana, la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara baja cerró el período legislativo sin quórum y con el balance negativo de algunos de sus miembros.
El titular de Agricultura, Juan Casañas (UCR), había convocado al cuerpo para tratar nada menos que los proyectos para limitar la extranjerización de tierras rurales, entre otros temas. Pero el oficialismo no concurrió y la oposición tampoco logró reunir el número suficiente de legisladores para poder sesionar. Solo asistieron 10 miembros.
El malestar se sintió en algunos legisladores quienes aprovecharon la última reunión de la comisión para hacer públicas sus reflexiones. “Me voy con las manos vacías”, señaló la diputada Susana García (CC) tras sostener que 2011 fue uno de los años “menos productivos”. La legisladora santafesina agradeció su equipo de asesores pero se sinceró y manifestó: “Después de ocho años a los cuales le dedique mucho de mi tiempo me voy con mucho dolor”.
Al igual que García, el pampeño Eduardo Kenny (UCR) dejará su banca en diciembre y aprovechó la situación para lamentarse: “Me voy con la sensación de que tenemos una deuda con el sector agropecuario”. En este sentido, el diputado sostuvo que “las propuestas electorales se desvanecieron en actitudes internas” y reconoció que no pudieron “conyugar distintas acciones y proyectos en beneficio del sector”.
“Me voy insatisfecho”, dijo el diputado, aunque negó que la culpa haya sido de quienes dirigieron Agricultura.
Por su parte, Ulises Forte (UCR) lamentó “que la escusa electora clausurara el Congreso”, que sólo “sirvió para la lógica del partido único”. “Espero que la mayoría ponga al Congreso en el lugar que merece”, sostuvo.
Además, pidió avanzar con “una ley de tierras en serio”, producto del consenso, sin imposiciones y de manera profunda. “Hay que democratizar la tierra y no argentinizar el latifundio”, advirtió.