Por Julio César Cobos
La Unión Cívica Radical, por su historia, sus principios, sus reivindicaciones sociales y sus integrantes; ha sido un actor fundamental en la vida institucional de nuestro país y más allá de los vaivenes que atraviese y de las personas que lo conduzcan, seguirá ocupando ese rol preponderante, por mucho tiempo más.
Pero la realidad se impone. Hoy, más que nunca, urge la necesidad de un cambio profundo en nuestro centenario partido.
Para que la sociedad vuelva a confiar en nosotros como alternativa de gobierno, debemos ser profundamente autocríticos, rever lo hecho, reconocer los errores y actuar en consecuencia.
Todos somos responsables de la situación actual. Todos somos responsables de encontrar las soluciones.
Ser autocríticos es reconocer que, de un tiempo a esta parte, en lugar de multiplicar voluntades, dividimos fuerzas; en vez de invitar, expulsamos; en lugar de dialogar, intervenimos y lo que es más grave aún; en lugar de proponer, imponemos. Si esto no cambia, todo otro esfuerzo será inútil.
El radicalismo necesita una modernización integral cambiando las formas de hacer las cosas y el proyectar, pero sin dejar de lado sus principios fundacionales. Para esto, primero debemos superar las contradicciones actuales: somos un partido que defiende la institucionalidad del país y le cuesta fortalecer las propias. Somos el partido de la reforma universitaria, y nos perdimos la oportunidad de reformar nuestra carta orgánica; somos un partido que necesita de los jóvenes y las mujeres; y nuestras ofertas electorales y cargos de conducción se construyen sin una significativa participación de los mismos.
El radicalismo necesita cambiar, pero no cambiar algo para dejar todo igual; sino para poder volver a dar respuesta a su principal razón: ser una alternativa confiable de gobierno provincial y nacional.
Este cambio, implica cambiar formas y cambiar personas; siempre con el objetivo de mejorar. Una nueva autoridad partidaria debe ir acompañada de nuevas autoridades en los bloques y Cámaras.
Pero la principal reforma y cambio, del partido consiste en volver a la gente, a sus necesidades, a sus reclamos, abriendo sus puertas en cada rincón del país, para escuchar lo que piensan jóvenes, mujeres, trabajadores, desocupados, jubilados.
Hagamos el máximo esfuerzo, vale la pena.
Julio César Cobos es vicepresidente de la Nación