"Los productores han invertido más de 5.200 millones de pesos en esta campaña de trigo, pero si el Gobierno continúa con estas restricciones, no lo van a poder vender cuando este cosechado", alertó el titular de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja, Juan Casañas (UCR).
El presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara baja, Juan Casañas (UCR - Tucumán), se refirió a la situación que atraviesan los productores de trigo en nuestro país: "Lo venimos advirtiendo desde hace mucho tiempo -sostuvo-, en el actual contexto de baja de precios internacionales y suba de costos, la intervención oficial en el mercado llevará a que muchos productores de trigo no puedan siquiera recuperar lo que han invertido para sembrar".
Casañas precisó que "los productores han invertido más de 5.200 millones de pesos en esta campaña de trigo, pero si el Gobierno continúa con estas restricciones, no lo van a poder vender cuando este cosechado" y consideró que "esto va a influir negativamente en la intención de siembra para la próxima campaña".
Asimismo, explicó que "lo más contradictorio es que esto sucede en un marco en el cual las políticas de intervención no han implicado menores costos al consumidor final de los productos derivados del trigo y, además, el Gobierno improvisa medidas desesperadas para que no se fuguen divisas. La venta de trigo y de maíz, podría contribuir a afianzar el ingreso de divisas".
El tucumano también recordó que, “según fuentes oficiales, hay más de dos millones de toneladas de trigo de la campaña 2010/ 1011 que no serán necesarias para abastecer el consumo interno”.
“Asimismo, ese trigo almacenado en silo bolsas muchas veces de manera no planificada pierde calidad día a día al no poder venderse por los canales normales de comercialización”, señaló.
Por último, el titular de Agricultura concluyó que “el efecto de la intervención oficial en el mercado va más allá de la economía de los productores. Afecta a toda la cadena comercial (contratistas de siembra y cosecha, semilleros, vendedores de agroquímicos y transportistas, entre otros) y también tiene un impacto negativo en la macroeconomía, en las rotaciones y en la sostenibilidad de la agricultura".
"El consumo interno se abastece cómodamente con la producción local, sin avizorarse ningún problema de abastecimiento”, finalizó Casañas.