“Negociar juzgados es inadmisible”, sentenció el consejero de la Magistratura de la Nación, Alejandro Fargosi, cuyo órgano a cargo es investigado por supuestas irregularidades en la designación de los jueces federales en el concurso 140.
En torno a la polémica que se generó en los últimos días por una posible designación irregular de jueces federales en el Consejo de la Magistratura, su consejero, Alejandro Fargosi, salió a defender y justificar su accionar.
“El Consejo de la Magistratura no debe quedar detenido en debates paralizantes. Hace años que el 33 por ciento del fuero criminal federal está vacante y eso es nefasto para las investigaciones a su cargo, como sabemos los abogados que sufrimos a juzgados subrogados”, consideró.
Fargosi explicó: “Algo debía hacerse y opté por lo mejor posible, basado en elementos reales y constatables, surgidos de un proceso que la Justicia convalidó hasta sus últimas instancias y que aún durante 2011 pudo ser objetado por cualquiera que tuviese opinión sobre los concursantes”.
“Seguir sin avanzar era inadmisible: cuatro juzgados vacantes por más años era el mal mayor que debía evitarse”, se defendió. Se trata de los juzgados nacionales de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal Nº 2, 7,8 y 9, que desempeñan un rol estratégico en materia de causas de corrupción y de control de los funcionarios.
Fargosi sostuvo que su opinión, “analizando en profundidad los antecedentes de los siete precandidatos, no fue igual ni a la del oficialismo, ni a la de los jueces ni a la de los radicales”.
“Propuse una lista con cinco postulantes que no tenían objeciones de nadie, completada con un juez nacional desde hace 16 años, incluido en la terna original”, indicó el consejero de la Magistratura, y aclaró que su propuesta “fue inicialmente rechazada el miércoles 9 y aceptada el jueves 10 a la mañana”.
“Estoy convencido de que fue la mejor alternativa factible para un problema que afectó demasiado tiempo a demasiados juzgados y que daña la imagen y la administración de Justicia”, insistió.
Fargosi reiteró: “No creo en maniqueísmos “anti” ni en mayorías (o minorías) automáticas; creo sí en la independencia y en la profesionalidad. Con el rigor que me dan 35 años de abogado y 30 de docencia estudié los antecedentes del caso y fui independiente del oficialismo, de los jueces, del radicalismo y de los grupos de presión del sector. Los respeto, pero mi obligación es actuar según mis convicciones”.
“Hice varias consultas y mi propuesta fue compartida por el Pro, coincidiendo en que debía asegurarse la independencia de la Justicia, avanzando de una vez en la terna con la mejor alternativa posible, sin negociar unas vacantes con otras, porque negociar juzgados es inadmisible”, se defendió el magistrado.
Por último, Fargosi fue claro: “Como magistrados, los consejeros de la Magistratura debemos ser estoicos ante los agravios y los ataques de la pasión política, máxime cuando se ejercen en libertad de expresión, pilar de la democracia que siempre he defendido de manera pública”.
“La independencia de criterio no es fácil: comprensiblemente, cada sector quiere influir sobre quienes votamos”, concluyó.