El centro de la discordia

Un controvertido proyecto que propone eliminar la vicepresidencia de la Cámara baja movilizó el tranquilo tablero legislativo. La iniciativa es del diputado denarvaísta Mauricio D’Alessandro.

El diputado denarvaísta Mauricio D’Alesandro recientemente ingresado a la Cámara de Diputados, realizó una jugada, entre “infantil e ingenua”, que movió el tablero de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, específicamente frenó el clima de retiro que reinaba en la Cámara baja.

La movida del legislador tiene el tinte de “foránea” y no resulta fácil de decodificar para los observadores y participantes directos del desarrollo legislativo, opositores y oficialistas. La idea consiste en azuzar la posibilidad de modificar el reglamento interno de la Cámara de Diputados para eliminar la vicepresidencia -a secas- del Cuerpo joven bonaerense que, según la normativa vigente, “deberá visar los actos administrativos del presidente”.

La posibilidad echada a rodar por D’Alesandro fue presentada en público como una idea para recortar el poder que hoy ostentan los “chicos” de la presidenta de la República, enrolados en la agrupación denominada La Cámpora. Al mismo tiempo, como un gesto hacia el propio gobernador Daniel Scioli, supuestamente amenazado por este subgrupo dentro del universo oficialista.

La iniciativa pretende derogar la vigencia de los artículos 29 y 30 del reglamento interno de la Cámara de Diputados y según los fundamentos del proyecto de resolución “debido a que ha quedado desvirtuado en el tiempo este acto administrativo”. De aprobarse la norma en ciernes, ya no será necesaria la firma del vicepresidente de la Cámara, José Ottavis, para realizar los actos administrativos del cuerpo colegiado.

En los artículos 29 y 30 del reglamento se consigna que el vicepresidente deberá visar los actos administrativos del presidente y del Servicio de Auditoría, “incumbiéndole la designación y remoción del funcionario allí previsto”.

El mecanismo instaurado que D’Alesandro considera ‘desvirtuado’ surgió en 1997 cuando los bloques políticos que conformaban la alianza -UCR y Frepaso- sumados constituían la primera minoría, pero la bancada del PJ, sola, también. Se daba la situación que la alianza política vigente por entonces entre el Frepaso y la UCR podían imponer por número al presidente de la Cámara, pero el bloque más numeroso era el del PJ. Ante esta realidad y para zanjar el supuesto equilibrio, surgió una solución salomónica: crear la vicepresidencia con firma para cogobernar la Cámara.

Ahora, en rigor, muchos comparten el criterio de que “no tiene mucha razón de ser”, aunque la funcionalidad aparece a la hora de encontrar equilibrios en el bloque que constituye la primera minoría, que siempre ha sido el PJ, en distintas variantes, desde el 2001 hasta aquí.

Pero no menos cierto es que D’Alesan-dro aprobó hace días, en la sesión preparatoria del 7 de diciembre, la constitución de las autoridades de Cámara, en acuerdo parlamentario. Y según el artículo 32 del reglamento de marras establece que las autoridades de la Cámara “ejercerán sus funciones por el término de dos años computados a partir del 10 de diciembre del año de su designación, pudiendo ser reelectos”.

Para que el trámite parlamentario prospere, la resolución presentada deberá contar con mayoría absoluta, es decir la mitad más uno del Cuerpo. La oposición está en condiciones de aprobarlo si es que logra hacerlo llegar al recinto, pero para ello necesitará el guiño de algún sector del oficialismo para conseguir ingresarlo al recinto.

En definitiva, la iniciativa presentada por el diputado opositor, en términos estrictamente formales e institucionales, no pasa de ser “una chicana política”, pero tirada así, en un clima de desconfianza generalizada, la conmoción política no demoró demasiado en generar declaraciones que en lugar de aclarar, oscurecieron el horizonte. Mientras tanto, José Ottavis, empieza a sentir el rigor de sus pares y del necesario diálogo que tiene que reinar en un cuerpo colegiado para que las reglas se cumplan y, además, no se cambien.

Reacción general

La provocación del denarvaísmo, que insinuaba la venia de sectores cercano a la gobernación, provocó la rápida reacción en ese núcleo. El diputado sciolista Guido Lorenzino calificó la movida del bloque Unión Celeste y Blanca directamente como “una locura” que intenta “cuestionar a José Ottavis” y detalló que “el proyecto, discute encubiertamente no la metodología que funcionó por diez años con los distintos nombres, sino la figura de Ottavis”.

“En los últimos cuatro años, he presidido la Cámara de Diputados, gestión que ha sido ratificada por todos los bloques en forma unánime el último 7 de diciembre marcando la continuidad de un mecanismo de seguimiento y control efectivo en la administración de esta casa de leyes” dijo, más diplomático el titular del Cuerpo Horacio González.

El presidente del bloque del FpV-PJ, Juan De Jesús, aportó sus pareceres, vinculó la cuestión directamente con una “jugada política” para “generar divisiones”. “Es una jugada política, piensan que pueden dividir al bloque, pero aún con nuestros estilos estamos unidos”, dijo mientras detalló que en el espacio que conduce “hay distintas vertientes” pero afirmó que “no hay diferencias”.

A la polémica también se sumó el diputado del FpV-PJ Alfredo Antonuccio, quien dijo que “la iniciativa data de los tiempos en que la Alianza tenía mayoría, se mantuvo cuando Julián Domínguez era el vicepresidente de Horacio González y éramos todos del FpV”, recordó el legislador, por lo cual, concluyó “no veo motivos para cambiarlo”. Además agregó “son iniciativas, no estoy en la cabeza de los diputados que lo plantean, pero desde mi punto de vista está bien como estamos ahora”.

Interna

Desde su propia bancada de Unión Celeste y Blanco también salieron a clarificar la cuestión y no dejaron lugar para la duda. Además de adelantar que el bloque no acompañaba el proyecto, la presidenta del bloque, Mónica López, desautorizó el proyecto por “inconsulto y extemporáneo”. “Las autoridades de la Cámara han sido votadas el día 7 de diciembre por unanimidad del Cuerpo, no habiendo motivo alguno para sugerir modificaciones que alteren la institucionalidad de la Legislatura”, indicó en un comunicado.

Pero el diputado Mauricio D’Alessandro, lejos de dar por concluida su gestión, respondió duramente a los reproches públicos lanzados por la titular de su bloque, a quien ironizó afirmando: “quizás se está por pasar a La Cámpora”. El legislador aseguró que en su bloque “nunca se pidió permiso para presentar un proyecto” y acusó a López de desautorizarlo “sin debatirlo con el resto de los diputados”.

Frente a las críticas de su propio espacio político, D’Alessandro indicó que “varios legisladores lo apoyan” y adelantó que “el proyecto va a seguir adelante y voy a pedir que lo traten en las sesiones extraordinarias”. Luego aseveró que “si se vota por el no, yo acepto lo que decida la mayoría”. Democrático el hombre.

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