Encuentros amistosos

A semanas del inicio del año comenzaron rápidamente las movidas políticas en el oficialismo y en el arco opositor de cara al 2015. Todos juegan a la seducción para realinear la tropa.

Acaban de pasar las elecciones generales pero en el ambiente político -ya se sabe- se largó la carrera para 2015, y en principio todo parecía indicar que el escenario electoral de la primera posta, las legislativas del 2013, iba ser un calco de lo que fueron el pasado 2011, pero los primeros movimientos del naciente año estarían modificando sustancialmente aquel escenario.

Que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, reemplazaría a Eduardo Duhalde y los radicales ya no atarán su suerte bonaerense a la figura de Francisco de Narváez, aparecen como los dos grandes cambios que se producen en el imaginario de la dirigencia política del principal distrito electoral de la República.

Macri tendrá que esforzarse para poder finalmente liderar al resto de lo que fue el Frente Popular en las últimas elecciones, no será tarea sencilla. El peronismo disidente entiende que de sus filas debe surgir la referencia bonaerense y no del macrismo, como se agita el parche en ocasiones. Gabriela Michetti no parece ser tan refulgente como imaginan los republicanos a los ojos de los peronistas, que prefieren hablar de un intendente con gestión: Jesús Cariglino, por caso. También desde aquí, el peronismo disidente, se observa con mucho cuidado cómo evoluciona la interna en el universo oficialista, entre los ultra y los críticos, y se muestran pacientes: “no hay que apurar definiciones” dicen.

Los radicales se disponían a poner a prueba la amplitud del Frente Amplio sin decirlo y, mudos, se preparan para sostener listas propias en todos los rincones, con las “puestas abiertas” del centenario partido, mientras empujan una renovación vía los liderazgos locales con participación activa de los cada vez menos intendentes que la fuerza política hoy ostenta. “Algunos miran para un lado y otros para el otro, así que lo mejor es mirar a la UCR” graficó un dirigente que entiende que hablar de “frentes electorales ahora, imposibilita la tarea de reconstrucción” que debe hacer la fuerza política. La convocatoria del socialismo, en boca de Hermes Binner, no alteró los planes del Comité provincial que avanzará en un “proceso de introspección” en buena parte de febrero y marzo.

Pero como en todos lados se cuecen habas, mientras tanto en el propio Frente Amplio Progresista, algunos entienden que su mayor esfuerzo deberá dirigirse a mantener unido al espacio que en las pasadas elecciones agrupó a cinco agrupaciones: PS, MLS, GEN, Unidad Popular y PTP. No parece difícil la cohesión en el distrito bonaerense, pero ya se mostraron en votaciones divididas en el Congreso de la Nación y muchos están inquietos de los “personajes” que empiezan a poblar las bancadas y que, cada uno con sus libritos, atenten contra las posibilidades de trazar caminos en conjunto.

Pero para sondear como está el avispero en la arena, nada mejor que traer a estas páginas a los protagonistas, no ya en off, sino en pleno on y en una discusión que sin duda se prolongará por algún tiempo, pero que aquí hacemos un corte sincrónico.

Entrevero

Emilio Monzó, flamante ministro de Gobierno porteño y armador político, título cotizado, si los hay, en la nueva política criolla, de la carrera presidencial de Mauricio Macri en 2015, adelantó que buscará contener a intendentes de la UCR y el PJ para la tarea. “No todo es kirchnerismo”, advirtió, sacando del arcón el fantasma que Eduardo Duhalde esgrimió durante su campaña presidencial con vistas al pasado octubre.

Monzó explicó que avanza en la construcción de un “frente muy amplio” que busca contener a intendentes “radicales y peronistas que comulgan con las ideas” del jefe de Gobierno porteño.

“Lo que debemos lograr es tener referentes a nivel provincial; hoy empezamos con Jorge Macri, pero tenemos que tener otros. En Buenos Aires hay tres provincias: la Primera Sección (norte y oeste del Conurbano), la Tercera (sur del Conurbano) y la interior. Son idiosincrasias distintas, dirigencias distintas…en la Primera Sección, en cambio, las capas tectónicas se mueven. Contra el Río de la Plata ya estamos viendo la instalación de dirigentes jóvenes, como Jorge Macri, Andreotti, Sergio Massa…” dijo el hombre de Carlos Tejedor que ahora es funcionario porteño.

Pero la sola mención del nombre del intendente de Tigre sirvió para que la respuesta no se haga esperar y sin eufemismos, el massismo salió al cruce de las declaraciones del armador político republicano Monzó. En duros términos, la embestida incluye, además, una descalificación política contra el ex ministro de Asuntos Agrarios bonaerense a quien acusan de “enano político vende humo” y de hablar “pavadas” por los medios.

Vocero de la reacción del massismo contra los dichos de Monzó, fue una espada filosa del armado del intendente de Tigre, el titular de la Comisión de Seguridad de la Cámara alta y actual integrante de la bancada del FpV-PJ, Jorge D’Onofrio que calificó al actual ministro de Gobierno macrista de “dirigente de poca monta” que pretende “reflejar en los medios de comunicación su accionar de intermediario, entre dirigentes del peronismo y Mauricio Macri”.

“Más aún -continuó el senador massista- llama la atención que giran nombres de intendentes y legisladores que ni siquiera les contestan el teléfono a estos intermediarios, como el caso del ministro porteño Emilio Monzó, que sigue convencido que la política se hace diciendo pavadas en los portales de noticias”.

Pero al mismo tiempo que las declaraciones impetuosas del ‘oficialismo crítico’ circulaban, en la UCR designaron a una suerte de canciller de relaciones exteriores que tiene el bloque de senadores provinciales, Orlando Costa, para que hiciera públicas algunas declaraciones.

“Hay que plantear acuerdos políticos serios, más que rejuntes de personas”, dijo Costa sobre las declaraciones del ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, de avanzar en la construcción de un frente que incluya a intendentes radicales y peronistas.

Según el legislador bonaerense el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, “ve la política con lógica de mercado y para ayudarlo, Monzó sale a la caza de intendentes y legisladores radicales y peronistas exitosos para armar una opción para 2015. O sea, según su óptica, un armado multicolor de personas que el público consumiría” graficó.

En este sentido, Costa afirmó que “los espacios electorales vacíos de contenido que generalmente se conforman cada dos años, fracasan. O no satisfacen las expectativas en la elección, o no garantizan gobernabilidad si ganan”. Y recordó que “entre los errores de la oposición en la Argentina, hay que computar las actitudes personales que hicieron fracasar opciones, desde la Alianza hasta la reciente UDESO que integró la UCR, pasando por el Acuerdo Cívico y Social y el Peronismo disidente que él mismo Macri integró”.

La discusión no parecía dar para más pero iba ser la otra gran pasión de los argentinos, el fútbol, la que reinstalaría pero ya como eje peronismo disidente y oficialista.

Pasión de multitudes

“Me rompe las pelotas tener que dar explicaciones”, fue la frase elegida por el gobernador, Daniel Scioli, tras las críticas formuladas en los últimos días por dirigentes del ultrakirchnerismo que objetaron que el mandatario provincial jugará el jueves pasado un partido de fútbol con el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, de tirante relación con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Irónico, el vicegobernador Gabriel Mariotto había roto el silencio tras el partido entre el gobernador y el Jefe de Gobierno con formato de comentarista deportivo, pero categórico en el mensaje que regó tras la foto que disparó la polémica: “no están para jugar en Primera”, dijo.

El diputado nacional y principal rival bonaerense de Scioli en las pasadas elecciones, Francisco de Narváez, elogió públicamente la figura del mandatario provincial proyectándolo a presidente en 2015, con una frase que contrasta con las críticas permanentes que hace, desde la oposición, a la gestión provincial: “No debe haber alguien en la política argentina que pueda exhibir tanto pergaminos”.

El flamante diputado Guido Lorenzino salió a defender al gobernador Daniel Scioli frente a las críticas que recibió, desde el ultrakirchnerismo, por haber compartido un partido de fútbol con Mauricio Macri. “No se puede confundir gobernar y dialogar con abandonar un proyecto”, dijo el legislador asumido el 10 diciembre.

“Daniel Scioli se siente fundacional de este proyecto y acepta que es la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien lo conduce”, aseguró. “El diálogo con Macri y con otras fuerzas es natural porque es el gobernador de la provincia más grande del país. La política es convicción y diálogo”, amplió.

“No se puede confundir diálogo con abandonar un proyecto. Daniel Scioli es una persona de muchas convicciones y de mucho diálogo, el diálogo es algo natural, por ejemplo, uno conversa en el Parlamento con otras fuerzas políticas”, insistió quien se está constituyendo como la espada sciolistas más verborrágica del momento.

La frutilla del postre

Luego de que el socialismo convocara a la UCR, desde el Gen bonaerense parecería que no quieren ser menos y se mostraron generosos, y se deslizó la necesidad, además de la UCR, de sumar a la CC-ARI.

Para el presidente de bloque de diputados provinciales del GEN-FAP, Marcelo Díaz “es una muestra más de coherencia y sensatez política por parte del ex candidato presidencial del FAP, Hermes Binner, de plantear la importancia de llegar a un acuerdo o entendimiento con la UCR para las próximas elecciones, máxime habiéndolo expresado como una necesidad política, alejada de toda urgencia electoralista”.

Para Díaz, “sumar desde las afinidades y desde las conductas éticas, sobre la base de un programa, como el que desde el progresismo presenta el FAP, implica en la provincia de Buenos Aires, no solo convocar al radicalismo, sino también contar con la concurrencia del ARI Coalición Cívica, sumando además a otras expresiones del arco opositor de centroizquierda, lejanas a la derecha y al neoliberalismo agazapado en el poder”.

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