1 de Enero de 2001. El punto de inflexión

Por Alfredo Atanasof

Hace diez años nuestro país alcanzaba una situación inédita en su historia institucional: fue el punto de quiebre de un proyecto de país, la peor crisis económica, política y social que haya tenido la República Argentina. Fueron difíciles momentos de incertidumbre y de tensión social, que agudizaron las condiciones imperantes de esa época. La imagen simbólica de un ex presidente que se retiraba de la Casa Rosada en helicóptero quedará guardada en nuestras memorias, como una expresión de un colapso institucional de una magnitud inigualable.

Fue la consecuencia de un sistema político colapsado en diciembre de 2001, que no tuvo capacidad para soportar el inmenso costo social de los ajustes fiscales que se proponían para cubrir las deudas y sostener la paridad del peso argentino con el dólar, que entre otras incluyo la decisión de recortar en 13% los salarios de los trabajadores públicos , las pensiones y jubilaciones, políticamente imposible, a partir de allí la desconfianza y sospecha de que la paridad no se podía soportar provoco una fuga del 24% de los depósitos del sistema financiero y las reservas del banco central cayeron en 20.000 millones de dólares.

luego el corralito, expresión de la ruptura de un contrato escencial para cualquier sociedad, el que protege la propiedad privada, el que promueve el ahorro como consecuencia del trabajo y el que crea las condiciones indispensables de confianza en las relaciones humanas, que atrapo 65.000 millones entre pesos y dólares de empresas, familias y sector publico, seguido por la mayor cesación de pagos de deuda soberana.

El costado social mostraba indicadores no menos graves, aumento descontrolado del desempleo, el índice de pobreza llegaba al 40%, mas de 15.000.000 de argentinos por debajo de la línea de pobreza y mas de 6.000.000 que no podían satisfacer sus necesidades básicas, mas de 7.000.000 de niños adolescentes pobres, la tremenda combinación de desocupación, exclusión y recesión hizo que en el ultimo año del gobierno Radical 1.000.000 de jóvenes de 15 a 18 años no trabajaran ni estudiaran, durante ese mismo año 730.000 ciudadanos abandonaron la clase media para convertirse en pobres por la caída de sus ingresos o la perdida de empleo.

En esa condiciones asumi como Ministro de Trabajo Empleo y Seguridad Social del Presidente Eduardo Duhalde.

Muchas veces nuestra historia nacional nos ha llevado, lamentablemente, a vivir experiencias de avances y retrocesos en procesos democráticos, fruto de múltiples factores internos y externos. En esa ocasión, después de la renuncia del Dr. De la Rua, nuestro país requería de una acción inmediata, no era momento de buscar culpables o juzgar, sino de comenzar a superar el deterioro extremo de las condiciones económicas, políticas y sociales.

Se necesitaba un gran esfuerzo y sacrificio de todos los argentinos para superar la crisis, para comenzar a reconstruir al país. Argentina estaba en bancarrota. En enero de 2002, el Presidente Eduardo Duhalde convocaba a todas las fuerzas políticas, a los sectores empresariales, laborales, a las organizaciones no gubernamentales para la elaboración inmediata de un programa de salvación nacional. Era un proceso abierto de diálogo, donde se manifestaba la necesidad de recuperar la dignidad de cada ciudadano.

No eran horas de mirar al pasado, sino de esperanzas, de unidad nacional. Había que cambiar un modelo de exclusión social que se había instaurado en las últimas décadas. Ese modelo estaba agotado y Argentina estaba llena de dolor y miseria. Por ese entonces desaparecieron no sólo empresas sino ramas enteras de la industria, ya que se desarticuló el aparato productivo. Los niveles de pobreza y desocupación eran escandalosos, y se necesitaba encontrar soluciones que todo el pueblo esperaba, porque existían muchas urgencias para atender. El proceso de profunda exclusión fue masiva.

Decidimos encarar el desafio de terminar con el modelo agotado que había sumido en la desesperación a la gran mayoría de los Argentinos para sentar las bases de un nuevo modelo capaz de recuperar la producción el trabajo y el mercado interno promoviendo una mas justa distribución de la riqueza con tres ejes básicos reconstruir el poder político e institucional de la Nacion, garantizar la paz social y sentar las bases de un nuevo proyecto nacional fundado en la producción y el trabajo, contamos para ello con el inestimable aporte de organizaciones políticas, sindicales, empresariales, financieras, de la cultura, de la educación y vastos sectores de la sociedad civil en el marco de la convocatoria a la Mesa del Dialogo Argentino en el ámbito de la autoridad espiritual que brindo la iglesia católica, con el apoyo de todos los cultos y con la experiencia internacional del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, comenzábamos a definir un nuevo modelo.
Desde allí surgieron los lineamientos fundamentales del nuevo modelo político, social y económico.

Se propicio decretar la emergencia sanitaria, se destinaron 350 millones de pesos para crear un plan alimentario que asistia a los excluidos , se unificaron los planes de asistencia social a través de la creación del Consejo Nacional de Programas sociales, se creo el programa jefes y jefas de hogar para asistir a 2.000.000 de desocupados, con la intención de reinsertarlos en el mercado laboral a través de un trabajo digno. Era fundamental poner en marcha la economía, reactivando el circulo virtuoso del progreso socioeconómico, haciendo los cimientos de un desarrollo humano sustentable, con inclusión social y equidad.

A 10 años nos reconforta haber alcanzado esos objetivos y ver una Argentina recuperada.

A veces surge la pregunta acerca de si en Europa podría ocurrir algo similar, es posible que los reiterados ajustes y la austeridad fiscal sean difíciles de implementar y que entonces los ahorristas españoles, italianos y griegos entre otros pierdan la confianza en el Euro e inicien un proceso de fuga de capitales.

Si comparamos la situación de Argentina de 2001 y Europa de 2011 observamos que el precio que Argentina pago para sostener un tipo de cambio convertible puso a la estabilidad del tipo de cambio por encima de la soberanía, en aquel momento las tasas de interés las determinaba la Reserva Federal de Estados Unidos para un país mas rico y con una economía muy desarrollada para ser aplicadas en un país empobrecido. De manera muy parecida las economías de la periferia de Europa y algunas de la zona Euro están expuestas a las políticas del Banco Central Europeo, reguladas por las dos grandes economías Europeas.

Es difícil imaginar a Europa sumida en una crisis de agitación social como la que vivimos en Argentina, mas alla de que los indignados sean una versión europeizada de los caceroleros de 2001, pero el dasarrollo económico que llevo a la partida adelantada del Presidente De La Rua, es parecida a la situación europea. Si Europa no resuelve rápidamente las incompatibilidades fiscales y monetarias que la asfixian algunos de sus países sufrirar similares situaciones a las de Argentina.

Creo que los responsables de conducir los destinos de Europa deberían reflexionar acerca de las imágenes que vivimos en 2001.

Alfredo Atanasof es diputado nacional

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