A 29 años del fallecimiento de Arturo Illia

Por Juan Pedro Tunessi

El 18 de enero se cumplen 29 años de la muerte del Presidente Arturo H. Illia. Su mayor legado, su ejemplo, se advierte con nitidez al contrastar su prédica y su conducta con los tiempos actuales. Ahora que parece un valor asumido, que la política es hacer lo que conviene y no lo que corresponde, que la distancia entre esta y los ciudadanos se intenta acorta solo en términos de imagen o mediáticos; cuando actuar en base a principios, creencias y valores, está pasado de moda, debemos volver la mirada sobre este gran Argentino, que nos enseñó la importancia de obrar conforme nuestras propias convicciones y principios y a partir de allí reivindicar la dimensión moral de la política.-

En tiempos de exitismo, de una lógica resultadista, donde todo parece apuntar a la concentración y acumulación personal del poder, Illia nos recuerda el valor de respetar los compromisos, de defender las instituciones, de honrar la palabra. Sereno, sin estridencias, su único poder residía en la firmeza de sus convicciones y en el convencimiento de estar siempre cumpliendo con su deber.-

Nací en una familia Radical, que lloró aquél nefasto 28 de junio de 1966, cuando ante la indiferencia de gran parte de la sociedad, el acompañamiento general de la prensa y la complicidad de gran parte de los sectores políticos y sindicales, un grupo de militares encabezados por Julio Alsogaray, desalojaba de la Casa Rosada a uno de los mejores Presidentes que tuvo este País. Por entonces tenia apenas nueve años, pero la suficiente comprensión para entender el gesto adusto y preocupado de mi padre, que consideraba aquél episodio una gran frustración, un retroceso que privaba al País de una gran oportunidad para pacificarlo y consagrar una democracia estable y duradera.-

Illia había sido elegido por el 25,15% de los ciudadanos, con un 18,42% de votos en blanco y el Peronismo proscripto. Sin embargo comenzó su revolución democrática, convencido que la reconciliación era imposible, excluyendo al Peronismo de la vida política. Levantó su proscripción y permitió que participara y ganara las elecciones de 1965 y aún cuando no levantó la proscripción de su líder , Juan Domingo Perón, hoy ya nadie discute que la firme voluntad del Presidente, era reconciliar a los Argentinos y desterrar todo tipo de exclusiones. De hecho se negó a una nueva proscripción del Peronismo y a designar a Aramburu como Ministro de defensa para desarmar la intentona golpista, cuando era reclamada de viva vos por amplios sectores del empresariado, ciertos círculos intelectuales y diversos medios de comunicación.-

Durante su Presidencia, en apenas 1000 días de gestión, aquél gobierno tildado de lento, irresoluto y burocrático, logró la sanción de importantes leyes sociales, como las del Salario Mínimo Vital y Móvil y la de medicamentos, que regulaba su costo y producción, a pesar de la fuerte oposición de los laboratorios extranjeros. En ese período, se redujo el desempleo y la deuda externa, se achicó el gasto público a pesar de haberse aumentando los presupuestos educativos a porcentajes nunca mas alcanzados y las partidas destinadas a salud y vivienda, con un crecimiento del PBI a razón de un 10% por año, en particular el PBI Industrial .-

Illia Gobernó con serenidad, sin altisonancias, con la normalidad de lo cotidiano, confiaba en el valor pedagogico de la democracia y predicaba con el ejemplo: un gobierno honesto, respetuoso de la ley, sin mesianismos era la mejor forma de consolidar la democracia y dejar atrás años de profundos enfrentamientos, odios y antinomias entre Argentinos.

No uso los medios oficiales ni los recursos del Estado para defenderse aún frente a campañas perfectamente orquestadas, que lo estigmatizaban como un Presidente carente de autoridad, apegado a practicas “partidocráticas” y comiteriles, lento e inoperante . Tampoco quiso reprimir ni derramar sangre.-

Illia murió en la pobreza, en la cama de un hospital público, desmintiendo a quienes pretenden hacernos ver el enriquecimiento en el ejercicio de la función como una aceptable estrategia de poder, o en el peor de los casos un mal menor tolerable y extendido.

Pocos años mas tarde, muchos se arrepintieron de haber conspirado y contribuido al derrocamiento de Don Arturo, inclusive algunos de sus protagonistas directos. Como en otras tantas cosas, tuvieron que pasar varios años mas para que la sociedad en su conjunto, asuma como un error , su indiferencia frente al derrocamiento de un gobierno honesto y eficaz, que significó le pérdida de una enorme oportunidad para la Argentina.-

A 29 años de su muerte, comprendemos como nunca, que don Arturo, forjó en muchos de nosotros el valor inalterable de lo verdaderamente importante, hacer y actuar conforme a nuestra propia escala de valores, a nuestras íntimas convicciones.-

Juan Pedro Tunessi es diputado nacional UCR-Buenos Aires

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password