Los flamantes diputados Leonardo Grosso (FpV) y Luis Sacca (UCR) analizan el futuro trabajo de la Cámara baja y el papel de la juventud. Ambos provienen de organizaciones sociales.
Por Pablo Riveros
Ambos son parte de la renovación de sus partidos políticos. Llegaron al Congreso tras las elecciones de octubre y con la decisión de impulsar nuevas problemáticas en la agenda parlamentaria. Leonardo Grosso, militante barrial de 28 años, lo hará en las filas del Frente para la Victoria. Luis Sacca, docente universitario de 39 años, representa a la juventud radical y es la voz más joven de su bloque.
Sin embargo ambos expresan dos formas distintas de la renovación partidaria. El diputado kirchnerista es el responsable nacional de la JP Evita, una de las agrupaciones oficialistas elegidas por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para integrar la lista bonaerense en las últimas elecciones. En cambio, la banca que hoy ocupa el legislador tucumano fue posible gracias al triunfo de La Cantera Popular en las elecciones internas del 14 de agosto, por sobre las candidaturas de otros dirigentes de peso.
La nueva política; la incorporación de jóvenes a la militancia; el rol del nuevo Congreso; sus aspiraciones. De eso dialogaron los diputados con Parlamentario en un verano caluroso.
- Teniendo en cuentan que están entre los legisladores más jóvenes de sus respectivos bloques, ¿qué significa para ustedes haber ingresado al Parlamento?
LS.- Representando a la Cantera Popular, vengo a expresar la renovación partidaria junto a Morena, con nuevos proyectos, ideas, de hacer nuevo lo viejo, la vieja militancia. Valoro mucho haber ingresado al Congreso porque mi candidatura surgió porque fui el que más cantidad de votos sacó en las elecciones internas en Tucumán, donde se presentaron seis listas. En mi Provincia hubo una gran movilización radical lo cual fue bueno.
LG.- Para mi particularmente y para la fuerza que pertenezco, que es el Movimiento Evita, estar ejerciendo el cargo de diputado nacional es una enorme responsabilidad, lo cual me llena de orgullo porque nosotros fuimos designados en este lugar por la presidenta. Y que la presidenta haya tenido en cuenta nuestra fuerza política, nuestros jóvenes, y a mi particularmente, para integrar la lista y representar este proyecto político en el Parlamento lo que primero me genera es orgullo y responsabilidad.
- Debutaron en el período de sesiones extraordinarias, que pese a su peculiaridad recibió muchos cuestionamientos. Se trabajó de manera muy expeditiva, hubo quejas por la limitación del discurso y desde la oposición criticaron al oficialismo por no aceptar modificaciones a los proyectos, más allá de que la sesión fuera extraordinaria. ¿Qué opinión se lleva de ese episodio?
LS.- Cuestiono la falta de institucionalidad. Estoy con un descontento absoluto por el manejo del Congreso. Debería tener mayor independencia. Lo que quedó claro es que hubo una bajada de línea del Poder Ejecutivo. Todos queremos cosas para aportar, todos queremos el bienestar de los argentinos, pero por no aceptar modificaciones por mas buena y argumentada que hayan sido las propuestas me parece poco serio.
LG.- Fueron sesiones particularmente especiales que el Ejecutivo las convocó para tratar temas que quedaron pendientes. Porque a nuestro entender, la particularidad del Congreso en los últimos dos años es que estuvo frizado. Estuvo paralizado y se convirtió en un palo en la rueda. Néstor Kirchner lo llamaba “La Máquina de impedir”. El otro día estaba leyendo sus discursos y recuerdo esa frase para destacar un poco lo que venía siendo el Parlamento controlado por la oposición. Nosotros teníamos poco tiempo para tratar temas que son más que relevantes, algunos tenían que ver con herramientas institucionales co-mo el Presupuesto, que durante un año no se había aprobado. En ese sentido fueron particulares, y creo que en las comisiones hubo muchísimo debate, reuniones que duraron cinco o seis horas, de las cuales participé. El espíritu de nuestro bloque fue escuchar a la oposición para conocer cuáles eran los aportes que podían hacer a nuestros proyectos. Pero no hubo aportes sustanciales, sino pequeñas cuestiones y un montón de modificaciones que han sido aceptadas y que se han hecho realidad en las leyes.
- ¿Qué expectativas tienen acerca del trabajo legislativo de los próximos años?
LS.- Con respecto a mi trabajo legislativo tengo todas las expectativas. Estoy formando parte de comisiones muy buenas como las de Presupuesto, Comercio y Legislación del Trabajo, cosa que me beneficia porque soy jefe de trabajos prácticos de Derecho Laboral de la Universidad de Tucumán. ¿Cuál es mi aporte? Que a pesar de no tener los votos, vamos a tener proyectos y cosas muy buenas para presentar. En la madurez de la Cámara se verán que si tendrán producto o no. Pero yo apuesto a la madurez.
LG.- Para nosotros el Congreso es fundamental en este proyecto que le decimos popular, nacional y democrático. Hemos logrado reconstruir el Ejecutivo, donde la política es el centro de la escena y no la economía, en términos de que el que lleva adelante la batuta es la presidenta. El Congreso debe estar en sintonía; tiene que permitir ir institucionalizando los cambios; y dejar de ser un palo en la rueda. Nosotros teníamos una tarea que era poner al Parlamento al día y espero que la oposición empiece a tener otra actitud porque lo único que escuché fue no. Nunca hubo una propuesta, nunca hubo una discusión legislativa particular sobre algo, sino la negativa ante cualquier iniciativa que viniera del Ejecutivo. Y la verdad es que eso no es lo que el pueblo quiere, y se vio claramente en los resultados de las elecciones. Así que espero que este Congreso nos permita debatir profundamente cuál es el rol que tienen que tener los legisladores y las leyes en el marco de un proyecto de inclusión y restitución de derechos.
- Se dice que en los últimos años la juventud se ha acercado más a la política. ¿Qué piensan al respecto?
LS.- Hay muchas gente con ganas de comprometerse y estoy contentísimo por eso. Me parece fantástico que se involucren y tomen responsabilidades. Eso es lo que estaba faltando. Sabemos que la política es vocación de construcción, trabajar para los que no tiene voz, o están es situación de desigualdad de oportunidades. Que nuestros jóvenes vean con agrado esta actividad lo veo con total beneplácito. Hay que ver cómo hacemos para derrumbar las viejas estructuras mentales de los partidos. Hablo de todos, como el Frente para la Victoria, la Unión Cívica Radical, como del socialismo. En todos cuesta. Es una cuestión que hay que romper. Esto lo observo dentro de la Cantera Popular, en la Juventud Radical y la Franja Morada.
LG.- Estoy seguro que hubo un acercamiento de miles de pibes a la política. Yo vengo de la generación del 2001. Para nosotros cuando empezamos a militar la política era la pizza con champagne, la fiesta menemista, la corrupción. Era todo lo que nosotros no queríamos y todo lo que hacía que nosotros estemos viviendo mal. Creo que Néstor recuperó la relación de nuestro pueblo con la política por una cosa fundamental, que es empezar a hacer lo que decía. Reconstruyó el vínculo entre la palabra y la acción. Eso hizo que nuestra patria y nuestro pueblo vea que la política es una herramienta para transformar la realidad. Recuperó la confianza en la política. Y eso hace que miles de jóvenes participen, sumado a que no es cualquier política sino, insisto, de restitución de derechos. Hay un montón de cuestiones que son centrales para este modelo económico, político y social que tienen que ver con que el pueblo gana terreno donde había perdido, y gana derechos nuevos. Ahora tenemos que avanzar con la adopción igualitaria, la ley de identidad de género, con todas las leyes que impliquen derechos para las minorías que hasta ahora fueron postergados. Eso va a acercar más la participación política de nuestros jóvenes, en particular.
- En base a la experiencia que tienen como militantes de organizaciones sociales, ¿cómo cree que han impactado las políticas sociales impulsadas por el Poder Ejecutivo, tales como las asignaciones universales o el Plan Conectar Igualdad, entre otros?
LS.- Estamos de acuerdo con toda política social que vaya a contener a los sectores más desfavorecidos. Quisiéramos doblar la apuesta y que algunas cuestiones como las asignaciones sean leyes del Congreso; que se diga cómo, cuándo y por cuánto tiempo se implementan. Con respecto a los planes sociales creo que tendría que haber una alternativa. Veo que se les dan subsidios a los que tienen más necesidades, pero no veo que se generen puestos reales de trabajo. Por eso empiezo a decirme que esto no es para siempre. Hay que tener oportunidades de capacitación. No es sólo un discurso, sino una necesidad real que va a pasar cuando cumplamos la primera generación de los planes sociales. Estos chicos se crearon en un ámbito de no trabajo. Y los jóvenes tienden a imitar a los padres. Así no van a tener vocación de trabajo y de ascenso social. Creo que eso va a suceder. Es un hecho.
LG.- Me acuerdo que en el 2002 analizábamos la situación de los barrios más populares del conurbano como una situación de posguerra o como pasa en la franja de Gaza. Con gente amontonada, donde no quedaba nada. La situación en términos reales cambió muchísimo. Ahora, nosotros militamos en los barrios más pobres de la Argentina y sabemos que todavía falta mucho. Le cuento una experiencia personal: cuando empiezo a militar en el 2000 armamos el Centro de Estudiantes en mi colegio en Tres de Febrero, cerca de un barrio carenciado. La lucha principal fue por el refuerzo alimentario contra el Consejo Escolar que no lo quería dar. Lo hacíamos porque se habían desmayado de hambres dos compañeros. Esa era la pelea del 2000. Pero el año pasado a los que egresaron en esa escuela les dieron una netbook a cada uno. Ni hablar de que está superado el hambre. Esa es una foto de lo que cambió la Argentina. Recordemos que hace diez años nuestro pueblo salió a las calles a buscar comida, el nivel más alto de desesperación que puede tener un pueblo. El era el país que construyó el neoliberalismo y que por suerte lo hemos superado. Hoy estamos en otra discusión.
- ¿Cuáles son las cuestiones que tiene pendiente el Congreso para con la juventud?
LG.- El sistema de responsabilidad juvenil. La ley de la música que quedó pendiente en el Senado. La regulación de todo el marco penal referidos al tema del uso de las sustancias. Es absolutamente pendiente porque se criminaliza a los jóvenes consumidores. Se aborda desde una forma represiva y no desde la prevención y la salud pública. La despenalización del aborto es una deuda pendiente, porque se mueren cientos de mujeres al año, que son generalmente pobres. También el femicidio.
LS.- Creo que una cuestión pendiente es la ley de Cupo Juvenil, proyecto del diputado Juan Casañas. Algunos sectores no quieren hablar del tema. Ese tipo de leyes podrían ser un principio de la solución hasta tanto haya un convencimiento real de que en este país hacen falta todos. Por otro lado, voy a insistir con la Coparticipación Federal, además de la ley de Educación Superior.
- Diputado Sacca, usted juró por la reforma universitaria. Precisamente, el Frente para la Victoria ha modificado todas las leyes del menemismo en materia de educación excepto la Ley de Educación Superior. ¿Cuáles cree que son los ejes principales en que debería trabajar el Congreso para sancionar una nueva ley?
- En todos los proyectos tiene que haber una reivindicación de la igualdad de oportunidades, de acceso de concursos, ingreso irrestricto, libre y gratuito. Todos los postulados de la reforma deben garantizarse, cosa que hoy no pasa: que hoy no se pague un arancel en la universidad pública no quiere decir que sea pública. Porque los costos de la educación universitaria para una familia de clase media con dos o tres hijos son altísimos. Depende también de la carrera, pero a nuestros alumnos les cuesta muchísimo estudiar. Debemos tener un sistema más equitativo, trabajar en becas, estimular el estudio y premiar al que más vocación pone. La nueva ley tiene que garantizar esas cosas. Después podremos discutir los detalles. Por supuesto que no estoy de acuerdo con el presupuesto designado, pero cuando me quise referir al respecto no me dieron la palabra en el recinto. Creo que este año se va entrar en una discusión profunda y lo voy a plantear.