Reloj, no marques las horas

En el marco de un año de pocas sesiones, el recinto de la Cámara baja funcionó a lo largo del último año 67 horas y 59 minutos. La medición incluye las diez reuniones celebradas a lo largo de 2011, más tres sesiones en minoría y una preparatoria.

“Pobreza” es el adjetivo más acertado para calificar la actividad parlamentaria del 2011. La flaqueza legislativa sólo se vio un poco fortalecida cuando el Poder Ejecutivo Nacional decidió convocar a sesiones extraordinarias para tratar una batería de leyes pendientes en el tintero kirchnerista, realizándose entonces dos maratónicas reuniones que aportaron para este conteo. Aun así, las agujas del reloj no mienten: la Cámara baja trabajó en sesiones un total de 67 horas y 59 minutos, según el Indice de Calidad Legislativa realizado por Semanario Parlamentario. Y aunque la Cámara alta tuvo en 2011 cinco reuniones más, el recinto de Diputados funcionó 3 horas y 50 minutos más que el Senado.

Durante el período ordinario se celebraron 10 reuniones, tres de las cuales fueron en minoría, lo que dejó un saldo de 38 horas y 19 minutos trabajados en el recinto. El llamado a extraordinarias ayudó a equilibrar la balanza; durante el mes de diciembre, en la sesión preparatoria juraron los flamantes diputados; mientras que en las dos sesiones siguientes los legisladores discutieron y aprobaron leyes en maratónicos encuentros que marcaron 25 horas y 30 minutos en el reloj del Congreso.

El último mes del año se consumó la recuperación por parte del oficialismo del dominio de ambas cámaras. El 15 de diciembre los diputados rompieron su propio récord 2011 debatiendo durante 17 horas y 19 minutos consecutivas. En la sesión más larga del año, que comenzó a las 12.40 del 15 y finalizó a las 5.59 del 16, se aprobó el proyecto de ley que declaraba de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y papel de diarios, el tema más candente de la jornada -y uno de los más polémicos del año- que levantó apasionados discursos y reproches entre integrantes de la filas kirchneristas y opositoras.

Tras el arduo debate, los diputados también aprobaron en la última reunión del año la ley anti-lavado y la modificación al Régimen Penal Tributario que se proponen combatir la evasión fiscal; la controvertida ley antiterrorista que levantó polémica entre organizaciones de Derechos Humanos; la ley de extranjerización de tierras, una cuenta pendiente que descansaba en los cajones de Diputados y pone un tope a la adquisición de propiedades en manos de extranjeros; y la reforma al Estatuto del Peón Rural, cuyo punto más sensible es la creación del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea) a cargo del Estado que reemplazará las actuales funciones desempeñadas por el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) administrada por los sindicatos. Norma que fue apelada ante la Justicia, por lo que no tiene plena vigencia.

Durante la primera sesión de extraordinarias correspondiente al 14 de diciembre cuando con mayoría kirchnerista el Congreso se dispuso a tratar la batería de proyectos enviados por el Ejecutivo, las perezosas agujas parlamentarias arrojaron un tiempo satisfactorio para recompensar el descompás de marzo-noviembre: 8 horas y 11 minutos sesionaron los legisladores para dar el visto bueno a seis proyectos. Entre los mismos se destacan el Presupuesto 2012, una cuenta pendiente para el oficialismo que dejó pasar 2011 sin tratarlo, prorrogando el Presupuesto del año anterior. Tras casi 7 horas de debate, la Cámara baja le dio luz verde al proyecto que prevé una pauta de crecimiento del 5,1 por ciento, una inflación del 9,2 por ciento, una cotización promedio del dólar de 4,40 pesos y el uso de 5.674 millones de dólares de reservas para el pago de deuda. En esa jornada también se aprobó la prórroga de la Ley de Emergencia Económica hasta 2013, la prórroga del Impuesto al Cheque y al Impuesto de los Cigarrillos, la modificación del Impuesto a las Ganancias y la prórroga de la Ley de Hidrocarburos.

Nuevamente, los números no fallan: en las dos sesiones extraordinarias anteriormente descriptas trabajaron un total de 25 horas y 30 minutos (un día y monedas) para aprobar 12 proyectos. Una maratónica carrera contra las agujas del reloj.

Vamos atrás con el conteo; el 4 de mayo el Congreso experimentó una marca significativa: la sesión en minoría más corta del ciclo legislativo tuvo una duración de tan sólo 4 minutos. Un tiempo suficiente para marcar el traspié de los diputados opositores que no consiguieron los 129 miembros necesarios para tratar los temas propuestos en agenda. Eran los tiempos en que el Grupo A intentaba vanamente imponer una agenda que nunca se hizo realidad.

En esa jornada, se pidieron dos reuniones especiales. Por un lado, Paula Bertol (Pro) solicitó que el Cuerpo se congregara a las 10 para debatir sobre modificaciones en el régimen de medicina prepaga, lavado de activos, regulación de la asignación de la pauta de publicidad oficial y cambios en el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. La convocatoria no prosperó.

Por otra parte, el titular del bloque Frente para la Victoria, Agustín Rossi, había pedido una sesión especial a las 14 que sólo incluía el tema prepagas y los cambios al proceso contra el lavado de dinero proveniente de ilícitos. En esa oportunidad, con el quórum alcanzado, el punto fue para el oficialismo que logró su cometido con la aprobación de ambas leyes al cabo de 8 horas y 20 minutos.

Llama la atención para la comparación que sólo con 9 minutos de diferencia, durante el segundo encuentro extraordinario se haya dado luz verde a seis proyectos tan o más coyunturales que los dos aprobados ese tranquilo 4 de mayo. Sin embargo, vale la salvedad de que se trataba de situaciones excepcionales las acontecidas en el espasmódico diciembre.

Referido a las otras dos sesiones en minoría, corresponden al 30 de marzo y al 5 de octubre, donde se mantuvieron reunidos en el recinto durante 42 y 15 minutos, respectivamente. En ambas instancias, la oposición se proponía tratar el proyecto para elevar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, su incansable caballito de batalla.

Cabe aclarar que durante la reunión del 30, en la que además se quería debatir sobre la distribución de la pauta oficial, faltaba nada más que un integrante del Cuerpo para iniciar la sesión. Miembros de la UCR, la Coalición Cívica, el Pro, el Peronismo Federal, el Partido Socialista y Proyecto Sur sumaron las 128 asistencias. Agustín Rossi hubiera sido el 129 y, para impedirlo, se levantó de su banca inhabilitando de esta manera el tratamiento. Pasada la media hora, el presidente de la Cámara levantó la sesión. Para peor, en la reunión del 5 la convocatoria hizo estragos: sólo 85 diputados bajaron al recinto.

Como si se marcara con un círculo rojo en el calendario legislativo, el 30 de noviembre se celebró la última reunión ordinaria del período 129º. La séptima sesión comenzó a las 14.48 y culminó a las 22.52, (si hay pereza que no se note). Las agujas, moviéndose como siempre, determinaron que los diputados trabajaron 8 horas y 4 minutos en aquella jornada para darle el visto bueno a los proyectos de ley sobre la modificación de la actual ley de Derechos del Paciente e incorporar el concepto de muerte digna, fertilización asistida e identidad de género. Tres cuentas pendientes en la agenda parlamentaria 2012.

Por otra parte, en el mismo plenario antes del recambio en las bancas se convirtieron en ley una serie de convenios internacionales y la autorización a Cristina Fernández para ausentarse del país durante este año por razones estatales. Además, se sancionó el proyecto que declara al próximo 27 de febrero como feriado extraordinario por única vez en todo el país, en conmemoración del Día del Bicentenario de la creación y Primera Jura de la Bandera.

Retrocediendo ocho hojas en el calendario, el 16 de marzo se dio inicio a la primer reunión legislativa del famélico 2011. Con el fin de evitar cortocircuitos, se trataron temas asépticos para ambos sectores políticos y que no prestaron rispideces a la hora del debate. Algo así como una tregua legislativa: entre los proyectos más destacados figuraron el régimen de contrato para empleadas domésticas, la producción estatal de medicamentos y la educación en las cárceles. Con aires distendidos corrieron las primeras 8 horas y 5 minutos en el tablero electrónico de la Cámara de Diputados; muy diferente a la ebullición parlamentaria del 16 de diciembre, con la nueva composición del recinto, cuyas tablas cerraron a las 5.59 tras una madrugada llena de hartazgos.

Según pasan las horas

38 horas con 19 minutos
Demandaron las sesiones ordinarias en 2011.

61 minutos
Consumieron las sesiones en minoría.

25 horas con 30 minutos
Duraron las dos reuniones de las extraordinarias.

4 horas con 10 minutos
Se extendió la sesión preparatoria del 6 de diciembre.

67 horas con 59 minutos
Fue el total que duraron las sesiones en la Cámara baja.

Fuente: Indice de Calidad Legislativa

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