“El todo o nada es la construcción política del kirchnerismo”

La diputada socialista Alicia Ciciliani apuesta al crecimiento del FAP y afirma que ese espacio tiene “muchas ganas de gobernar, de mirar al futuro”. Critica los modos del kirchnerismo y advierte que un fracaso del Frente Amplio Progresista sería “la perdida de una nueva esperanza y alternativa en Argentina”.

Por Pablo Riveros

Suele ser necesario que los tiempos electorales concreten -de manera tardía- proyectos políticos comunes. A diferencia de 2007, cuando se presentaron con la Coalición Cívica, los socialistas llegaron a agosto de 2011 con un candidato propio. Para aquel entonces Hermes Binner finalizaba su mandato en Santa Fe con una buena imagen. El alfonsinismo, el Gen y hasta los agrupados en Proyecto Sur esperaban atentamente las definiciones del gobernador socialista. Finalmente, la alianza Alfonsín-De Narváez en Buenos Aires dio el pie para la fundación del Frente Amplio Progresista, en el cual se unen Luis Juez, Margarita Stolbizer, Libres del Sur y la nueva Unidad Popular.

Atenta a la heterogeneidad del espacio y a la actual relación de fuerzas en el Congreso nacional, la diputada Alicia Ciciliani no omite los desafíos que se le presentan al FAP para asentarse como una alternativa de Gobierno y no ser una frustración más en la historia política argentina.

Semanario Parlamentario dialogó con esta referente en la Cámara baja de un socialismo que salió segundo en las elecciones presidenciales y obtuvo el respaldo del kirchnerismo para alzarse con la vicepresidencia tercera de Diputados.

– El kirchnerismo tiene mayoría en ambas Cámaras y ya demostró que puede avanzar rápidamente y sin inconvenientes con los temas que se propone. ¿Cómo piensa actuar el FAP frente a esta situación?

– Ya lo vivimos en el período 2005-2007 cuando era diputado nacional Hermes Binner y yo era secretaria del bloque socialista. Es la misma situación. Uno ya sabe de antemano el resultado de una votación. Nosotros como tercera fuerza hablamos con la sociedad y le decimos lo que haríamos en posición de Gobierno. Creo que es una postura política de una fuerza que construye con un proyecto que le está hablando a la sociedad y le dice: “Mire, nosotros tenemos otras propuestas; en tal lugar haríamos otra cosa; tenemos ideas y sabemos qué hacer”. Uno conoce las reglas de juego, y ya sabemos cómo vamos a movernos. Estamos tranquilos.

– Más allá de eso, ¿cuáles van a hacer los temas que va a impulsar el interbloque en la agenda parlamentaria, atendiento a esta coyuntura?

– Va a ser difícil lograr proyectos que no tengan un punto en común con los intereses del Frente para la Victoria. Es muy complejo, pero vamos a buscar la forma de avanzar en todos. Particularmente integro la Comisión de Legislación del Trabajo, donde hay un campo muy amplio para trabajar y recuperar derechos. Primero porque está Héctor Recalde al frente de la comisión y porque tiene un compromiso muy grande con estos temas laborales. Hay muchos diputados que vienen del justicialismo y del frente gremial con lo cual ahí también hay posibilidades. Creo que vamos a avanzar en proyectos comunes y recuperando derechos. Después hay otros campos de trabajo interesantes. En el rol que tengo voy a insistir en mejorar el funcionamiento de la Cámara de Diputados y en sus órganos técnicos. Veo en la figura de Julián Domínguez una inclinación a fortalecer institucionalmente la Cámara, y creo que hay muchos indicios de recuperación patrimonial, del edificio. Uno lo puede ver esto como una definición solamente de un acto administrativo, pero creo que tiene una definición política: cuando uno jerarquiza el ámbito de trabajo y le da los elementos mínimos y necesarios para trabajar, está diciendo que esto es un lugar importante. Nosotros lo creemos así. Y en ese sentido queremos que se avance con el proyecto de creación de la oficina para estudiar el Presupuesto. Voy a trabajar mucho para alcanzar los consensos necesarios, porque creo que beneficiaría a todos.

– ¿Es difícil negociar con el oficialismo? ¿Podría haber una moderación en los reclamos de la oposición?

– Creo que el oficialismo no es fácil o difícil, sino que no está dispuesto a negociar. Hay una concepción de que es todo o no es nada. Lo vimos en el período de extraordinarias y con el proyecto del Banco Central. A pesar de proponer cambios menores, sin modificar la médula de la iniciativa, te dicen que si firmás su proyecto se puede pensar algo. Pero si no, nada. Esa es la construcción política del kirchnerismo. El todo o el nada. Estás con ellos o estás en contra de ellos. Esta es una forma de gobernar que vemos desde 2003. Y creo que a lo mejor en otras épocas del peronismo había algún margen para hacer negociaciones. Inclusive lo vemos en la relación con las provincias.

La cuestión del interbloque

– Toda coalición de fuerzas debe atender el problema de la dispersión de sus partes. Teniendo en cuenta el fracaso que significaron otras experiencias, ¿cómo toma el FAP el problema de la unidad?

– En primer lugar lo reconocemos. Eso es fundamental y como usted afirma creo que hay una experiencia de mucha frustración en coaliciones políticas en Argentina. Es muy complejo porque es mucho más fácil en todos los órdenes de la vida tomar decisiones en soledad. Pero nosotros creemos que así hay más riegos de equivocarse, se pierde creatividad y la posibilidad de incorporar otras miradas. Por eso elegimos el camino de la coalición política. La unidad es muy difícil. Hay que estar muy convencido de ello y hay que trabajar mucho. Las fuerzas políticas que están en este proceso tienen que tener la capacidad de jerarquizar lo importante y desechar lo accesorio. No perder de vista el objetivo común y no quedarse en el cortoplacismo y las cuestiones personales que muchas veces frustran este tipo de cosas. Los líderes que lleven adelante este proyecto tienen que tener no solamente una formación política, sino capacidad de conducir grupos, deliberar, escuchar y discernir. Esto se trabaja y se aprende. En nuestra coalición lo estamos haciendo y por esto tenemos centros de estudios, foros, y formaciones para no generar una nueva frustración en la Argentina. Estamos convencidos de que el fracaso del Frente Amplio Progresista va a ser no sólo el fracaso de un grupo de dirigentes, que no sería lo importante, sino la pérdida de una nueva esperanza y alternativa en Argentina. Podemos gobernar o no, ganar o perder una elección, pero nosotros debemos ser la alternativa que genere democracia. Además de eso, ganar una elección no significa nada si no ganamos que la gente se involucre en una idea, que te acompañe con las transformaciones propuestas.

– ¿Cuáles son las cuestiones que producen tensiones al interior del espacio?

– En esta coalición hay fuerzas como el Gen o el Partido Nuevo que vienen de los dos grandes partidos políticos, el radicalismo y el justicialismo, con la cultura propia de cada uno. Luego está nuestro Partido Socialista y la Unidad Popular, que viene de la lucha y la práctica gremial. Nosotros tenemos el objetivo claro de querer gobernar Argentina. Ahora bien, a veces los reclamos sectoriales, sociales o sindicales tienen que esperar un tiempo para poder concretarse. Tienen que ser conciliados en base a una realidad compleja para atender los intereses de todos. Una fuerza política con posición de gobierno gobierna la sociedad en su conjunto y no solo para el sector que supuestamente representa políticamente. Obviamente que va a tener preponderancia porque representa determinados sectores. Nuestra experiencia de Gobierno en Santa Fe es muy clara. El Frente Progresista en Santa Fe estuvo enfrentando un paro gremial de los sectores docentes que representan los niveles sindicales que políticamente están en nuestra propia coalición. Y los chicos estuvieron sin clases a pesar de que ofrecimos los mejores salarios, las mejores condiciones. No las ideales, lo sabemos, pero fueron las posibles. Esas son tensiones que tenemos que resolver.

– Hay señales de que el Frente Amplio se está asentando nacionalmente como fuerza política. ¿Cómo superar “la instancia Binner”, teniendo en cuenta que esta coalición se formó en base a su candidatura presidencial?

– Es fácil superar el personalismo de Binner, porque él no es personalista. Su modelo de liderazgo es un modelo de vocación de servicio, una personalidad donde la virtud más importante es la humildad. Y lo que genera en la opinión pública y en la gente es una adhesión natural en base a esos valores y principios. Todo grupo necesita democracia, participación, igualdad de condiciones pero siempre un liderazgo que termine a veces la discusión y permita avanzar. Eso lo representa Binner. Su liderazgo al interior de la fuerza y en la sociedad es indiscutido. No es personalismo porque él no lo es, y eso es una ventaja comparativa muy fuerte y muy buena. Y pensar que empezó hace cuarenta años dirigiendo un hospital público y ha pasado por todas las instancias del Estado en sus diferentes niveles, siendo concejal y diputado de la Nación. Tiene una perspectiva del Estado que hoy muy pocos dirigentes pueden demostrar. Así que cuando tome una política de Estado va a saber qué necesita en lo micro para poder llegar a la gente.

– En su mensaje a la Asamblea Legislativa la Presidenta convocó “a los argentinos a la unidad” y le pidió a los sectores opositores, aunque sin nombrarlos, que no dejen manejar su agenda “por tres o cuatro monopolios”. ¿Cómo tomaron este llamado? ¿Creen qué es tal la influencia de tales monopolios?

– Estoy totalmente de acuerdo con lo que dijo. La verdad es que uno puede revisar la posición política del Partido Socialista y ver que siempre tuvimos una visión crítica de la agenda mediática y del poder de los monopolios. Tenemos que tener una agenda política y social propia. Pero en lo que no estamos de acuerdo es en esa convocatoria de decir “ayúdenme 40 millones de argentinos” porque es lo mismo que decir “no me ayude nadie”. Es imposible. Lo que sí, los partidos políticos y los ciudadanos a través de sus organizaciones representativas podemos ayudar y decir mucho. Queremos que la presidenta nos convoque, organizada y sectorialmente. Ahí si vamos a creer en su palabra. Nosotros tenemos muchas ganas de ayudar, pero tenemos que tener canales y vías institucionales. Sino es una mentira o una convocatoria espuria porque no tiene ningún fin práctico ni consecuencias. Todos los proyectos que estamos presentando son para favorecer la democracia institucional. El Frente Amplio Progresista va a tener un diálogo con la sociedad, con propuestas y alternativas para demostrar que hay otra forma de gobernar la Argentina y no necesariamente tenemos que compararnos con el 2001 o los fracasos de los gobiernos anteriores. Tenemos muchas ganas de gobernar, de mirar al futuro y de aprovechar esta oportunidad histórica que nos dan los nuevos términos de intercambio para hacer cambios estructurales.

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