Demografía y matemática actuarial en la previsión social

Por Juan Carlos Tomasetti

A efectos de ampliar nuestros anteriores comentarios y publicaciones sobre la significación de proyectar con rigor técnico, en el mediano y largo plazo, las fuentes propias de financiamiento y las erogaciones de un sistema jubilatorio nacional, ratificamos la aplicación insustituible de herramientas de la demografía y de la matemática actuarial en esas proyecciones.

Una vez más, ratificamos la afirmación, respecto de la insuficiencia de las actuales fuentes de recursos corrientes para atender razonablemente los principios de universalidad, integralidad e inmediatez como así también cumplir con un preciso régimen de movilidad automática de haberes.- Respetando razonablemente el concepto sustitutivo de los haberes jubilatorios, respecto de los salarios .-
Por ello nos parece necesario reproducir el texto del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y recordar las reiteradas sentencias de la C.S.J. sobre la materia.

Art. 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

El número de nuevos cotizantes y el de nuevos beneficiarios, son parámetros de significativa importancia para el financiamiento del actualmente denominado, Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA), pero también y sin excepción, ese dato es básico para todo el universo de regimenes nacionales especiales, de regimenes provinciales, de profesionales etc. que coexisten en nuestro país.- La casi totalidad de ellos sin sustentos actuariales y demográficos que garanticen su factibilidad y sostenimiento en el largo plazo.-

La tasa de fecundidad y los balances migratorios netos, constituyen un factor de crecimiento de nuestra población, su distribución por edad, los niveles de empleo registrado y otras razones, hacen a la fuente de nuevos cotizantes, y de acuerdo a su actividad ( regimenes diferenciales) función o especialidad, de su profesión o de su empleador, definen la incorporación a uno u otro de los múltiples regimenes indicados.-

La esperanza de vida de la mujer y del hombre, es una característica demográfica definitoria de las erogaciones por prestaciones de todo régimen de jubilaciones. Cuanto más elevada es la esperanza de vida, mayores serán las erogaciones relacionadas con las prestaciones abonadas, ya que el régimen tendrá que pagar prestaciones durante un mayor periodo de tiempo.-

Todos esos valores deberían proyectarse por periodos no menores a 20 años, a partir del conocimiento de la distribución actual de la población según su sexo ,edad, actividad, pasividad y otras cualidades demográficas.- Ello indicara la cantidad anual de los que iran cumpliendo las edades requeridas para las prestaciones, con atención de los parámetros de mortalidad, invalidez, etc. y de la cantidad de la población que cada año estará en edad de trabajar y de integrar la masa de aportantes, en nuestro caso a distribuirse entre todos los regimenes vigentes según le corresponda o un nuevo sistema integral de conducción autónoma y con autarquía financiera.-
Esas variables y la proyección de sus valores, siempre con las consideraciones respecto del marco legal vigente, constituyen un factor determinante en el financiamiento de los regímenes de jubilaciones, existentes.

Pero todo lo anterior no puede estar desvinculado de una proyección de variables económicas, como la población económicamente activa, la tasa de actividad por edad y sexo, los índices de desempleo, los índices de niveles de salarios, especialmente de los indicadores del mercado de trabajo y otros.

La participación de la mujer en el mercado de trabajo es un factor que no debe omitirse para analizar las proyecciones de las tasas de actividad de las mujeres, así como las proyecciones de la evolución de las brechas entre las tasas de actividad de hombres y mujeres.

No deben omitirse de considerar los incrementos en la productividad del factor trabajo lo cual producirá aumentos de los niveles reales de los salarios y sus efectos positivos en el financiamiento.-

Por ultimo una consideración del pensamiento de actuarios y de estudiosos de la demografía mundial, respecto del mercado laboral futuro, ellos sostienen que el mismo, será muy distinto al de las décadas pasadas, especialmente en la cualidad sustitutiva de mano de obra en el uso de la evolución científica en los procesos productivos y el envejecimiento de la pirámide poblacional .-

Lic Juan Carlos Tomasetti. Ex profesor de Seguridad Social Universidad Nacional de Córdoba

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