A 38 años del fallecimiento de Perón, su proyecto de país sigue vigente

Por Silvina García Larraburu

Hace 38 años que partió físicamente Juan Domingo Perón de esta tierra, pero no lo hizo de la vida de los argentinos. No solo está presente en las conquistas del pueblo, que en tan solo diez años se pudieron arraigar como derechos naturales adquiridos para siempre, sino que está presente en la constitución misma de la ciudanía.

No bastaba con extender los alcances de la salud o la educación pública y gratuita, tampoco con industrializar al país, ni mejorar sustancialmente las condiciones laborales de los trabajadores. Esos grandes logros podían destruirse de un plumazo si el pueblo no hubiese emergido en la vida política del país. Ese es el legado más importante de Perón, haber unido y organizados a las bases populares que protagonizaron los grandes cambios de la Argentina moderna. Fue la extensión de la ciudadanía hacia los sectores antes marginados y excluidos, haciéndolos sentir y ser parte de una identidad nacional, de una argentinidad propia, lo que más perturbó a aquellas elites dominantes que creían ser las dueñas de esta tierra. Fue la inclusión de los más humildes en la vida pública, como sujetos portadores de derechos, lo que los sectores acomodados jamás le perdonaron al General; y es esto mismo, lo que nosotros -los peronistas- levantamos como bandera.

Desde el 2003, el movimiento recupera la esencia de la tradición justicialista, y no solo retomando el modelo económico de la industrialización por sustitución de importaciones, sino también incorporando a la vida pública y política del país a los sectores que “se habían caído” del sistema neoliberal, como los que estaban desencantados y sin esperanzas. Nos estamos refiriendo a los desocupados que recuperaron su fuente laboral, a los abuelos que se incorporaron al sistema jubilatorio, a los jóvenes que se volvieron a enamorar de la política, como a la comunidad gay y trans que se les reconoció sus derechos de plena ciudadanía, para nombrar tan solo algunas conquistas.

Hoy 1° de julio, recordamos al precursor y padre del justicialismo, pero ya no desde la melancolía, sino sabiendo que su proyecto de país está en plena vigencia.

Silvina García Larraburu es diputada nacional.

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