Sintonía fina para esmerilar a Scioli

Por José Angel Di Mauro

Sabía Daniel Scioli que la desgastante pelea con el campo para la implementación del revalúo fiscal tendría beneficios exiguos para su administración. Precisamente aquí se señaló que el proyecto de ley tributaria tenía como característica que la mayor parte de la recaudación irá para las arcas nacionales; luego, el mayor beneficio será para los intendentes y en tercer lugar redundará en dinero para la Provincia. Estamos hablando de unos 600 millones que lejos estaban de resolver los aprietos financieros de Buenos Aires.

Aun así, la administración provincial aceptó las exigencias de la Nación para aplicar la norma tal cual se había dispuesto originalmente, sin modificaciones. Esto es, el margen de negociación era bastante acotado.

Se dijo entonces que no le quedaba otra alternativa al exvicepresidente de Néstor Kirchner, pues a la implementación de las directivas de la Rosada estaban atadas al compromiso oficial para asistir financieramente a la Provincia. Se entendía porqué el mandatario provincial decidió entonces tragarse ese sapo que tan malparado lo dejó con las organizaciones del campo con las que aun en los tiempos de la 125 no se había malquistado.

En el ínterin comenzó a sufrir el acoso de legisladores del propio oficialismo y reaccionó oficializando sus intenciones presidenciales, e invitando a Hugo Moyano a jugar un partido de fútbol que tanta polémica generó. En La Plata no creen que esas cuestiones hayan sido desencadenantes de las penurias presupuestarias de hoy. Creen que muy probablemente esa decisión siempre haya estado en la mente de las autoridades nacionales.

Piensan cerca de Daniel Scioli que en la Casa Rosada causa desvelo el hecho de que una gestión complicada como es la de la provincia de Buenos Aires no afecte la imagen del gobernador. Una encuesta realizada por Management & Fit luego de las peleas con Gabriel Mariotto daba a Daniel Scioli como el político con mejor imagen positiva (47,3%), aun por encima de la Presidenta (38,9%), a quien aventajaba también en cuanto a imagen negativa: 41,7% Scioli, contra 52,1% de Cristina. En consecuencia, Daniel Scioli aparece como el candidato del oficialismo mejor encumbrado, para el caso de que Cristina no pueda ir por la re-re, aventajando por 12 puntos a Alicia Kirchner.

Daniel Scioli pensó siempre -y sigue haciéndolo- que el gobierno nacional no se daría el lujo de “incendiar” la provincia para desgastarlo a él. Porque semejante alternativa arrastraría la imagen de la propia Cristina. Un dirigente de la provincia de Buenos Aires advertía por estas horas que ha sido tan importante la presencia del gobierno nacional en el Conurbano que cuando le va bien, mucha gente allí piensa en Cristina. Y cuando le va muy mal, también…

Así las cosas, este mismo dirigente sostenía que más allá de los aprietos que el gobierno nacional pueda provocarle al provincial, no lo llevarían a Scioli a una situación extrema. Pero sí le harán pagar costos en materia de gestión y administración. Cerca del gobernador piensan lo mismo.

¿Está incumpliendo la Nación con la Provincia? Según contó uno de los sindicalistas que esta semana se levantarán contra la gobernación en protesta por el desdoblamiento del pago del aguinaldo, el propio Scioli les dijo que la Nación viene cumpliendo y que el problema radica en el déficit que sufre la Provincia, que necesita nada menos que con 4.900 millones de pesos por mes para abonar sueldos y, en este caso, otros 2.200 para el medio aguinaldo.

Pero está claro que la Nación ha dejado este año de asistir a la provincia de Buenos Aires como venía haciéndolo. Hay una prueba concreta que mencionaba este fin de semana un economista atento a las cuentas provinciales. El año pasado, la Nación asistió a la gobernación con 800 millones de pesos por mes; aparte de los mil millones anunciados el jueves, 800 millones había recibido Buenos Aires… en lo que va del presente año.

Así como Daniel Scioli obtuvo garantías de asistencia permanente de parte de Néstor Kirchner cuando en 2007 el entonces presidente le pidió que dejara de lado sus aspiraciones porteñas y se mudara a la Provincia, lo mismo consiguió en 1991 Eduardo Duhalde de parte de Carlos Menem. En ese entonces, le dieron el Fondo del Conurbano, que ascendía a 650 millones de pesos/dólares. Hoy se estima que esa suma debería ascender a 13.500 millones, pero sigue siendo de 650.

El antecesor de Scioli en el cargo, Felipe Solá, no se muestra sorprendido por las penurias del gobernador actual. De sus charlas con Scioli, llegó a la conclusión de que aquel siempre pensó que el Estado nacional lo iba a ayudar, de ahí que nunca rompiera lanzas con la Nación, ni piense hacerlo. A partir de su experiencia personal, Solá reconoce que la Provincia tiene tal problema estructural que le deja muy poca libertad de acción al gobernador en cuanto a gastos. Así las cosas, le quedan dos caminos: extremar medidas para gastar estrictamente en lo que considere prioritario, o hacerse impopular. “Es un arte difícil, no estoy de acuerdo con eso, pero es lo que pasa”, confía el hoy diputado nacional.

En la otra vereda, pero también desde el Congreso, el kirchnerista Carlos Kunkel justifica el ahogo financiero en términos presupuestarios. “Cuando la situación venía con crecimiento de entre el 8 y 9%, y no había turbulencias en el plano económico internacional, podía haber mayores remesas de fondos, porque se recaudaba más de lo presupuestado”.

Típico de quien no da puntada sin hilo, Kunkel trae a colación la discusión por la suba del mínimo no imponible: “Por un lado a la Nación se le exigen más fondos de los que están presupuestados, y por otro lado, que recaude menos, que baje impuestos. El gobernador podrá pedirle a la presidenta de la Nación, si gasta un poco más de lo que está presupuestado y recauda un poco menos; si la presidenta de la Nación gasta más de lo que está presupuestado y recauda menos, ¿a quién le pide? ¿A Obama?”.

Se va viendo por donde pasa hoy la sintonía fina de la que Cristina Fernández comenzó a hablar a partir de noviembre pasado. Puede que en ese entonces se pensara en una baja de los subsidios, pero hoy claramente pasa por recursos de otras administraciones a las que acostumbraba a asistir la Nación, que hoy argumenta cuestiones presupuestarias imposibles de transgredir.

Por esas mismas necesidades de recursos que hoy escasean, la Nación no cederá de momento al reclamo sobre el Impuesto a las Ganancias, que la Presidenta prefiere denominar “a los altos sueldos”. Se sabía que no lo haría bajo la presión de la protesta impulsada por Hugo Moyano, pero hasta es posible que extienda esa decisión a lo largo de todo este año de restricciones por tantas obligaciones que cumplir.

Siente el gobierno nacional que, contrariamente a sus temores, puede haber recuperado la iniciativa a partir de los resultados exiguos del paro y movilización de Hugo Moyano, a quien todavía se propone doblegar en el ámbito cegetista. Le satisface haber comprobado que el camionero no consiguió ensanchar su base de sustentación; ahora aspira a enflaquecer la del otro dirigente de esa polémica foto tomada en La Ñata.

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