Seamos sinceros, los mejores tiempos de su proyecto político ya pasaron

Por Martín Hourest

Carta de Martín Hourest, dirigente y referente del GEN CABA, a la presidenta de la Nación

Señora Presidenta:
Seamos sinceros, los mejores tiempos de su proyecto político ya pasaron.

Atrás queda la renovación de la Corte Suprema, la anulación de las leyes de impunidad, la desaparición del sistema de las AFJP, la aplicación parcial de la asignación universal por hijo y la extensión a niveles mínimos de la máxima cobertura previsional.

El proyecto político que usted encarna, aun en sus aciertos y sus logros, no se planteo construir una Argentina igualitaria, respetar las instituciones democráticas y profundizar la ética pública.

Su fuerza política, que es la única con capacidad de adueñarse de agendas contradictorias con el mismo entusiasmo y dedicación, no ha podido siquiera reparar los daños y reconquistar las oportunidades perdidas que ella misma produjo durante los años noventa.

Señora Presidenta, no creo en su proyecto, en su práctica política, en sus construcciones históricas y en su ética personal.

Señora Presidenta, aunque no le creo, la respeto profundamente. No por su dolor personal, utilizado como eje comunicacional, ni porque esté en el puesto mas importante, ni porque haya ganado elecciones. La respeto porque, aun a pesar suyo, usted nos representa a todos. Al acuerdo de sostenilibilidad democrática que va a cumplir 30 años.

No voy a pedirle que no abuse, porque eso está en la genética de su visión del poder.

Tampoco que mire al largo plazo, esta democracia extractiva y consumista, que se traga generaciones, medio ambiente e infraestructura, perdona a los que pueden decidir ( en la economía, la política, la cultura o la sociedad) y castiga a los que esperan las decisiones.

Señora Presidenta, necesitamos que termine bien su mandato. Nadie quiere forzar o festejar una catástrofe.

Con todo respeto, tal vez usted prefiera que la suceda un desastre o una regresión social y política para mantener a su proyecto en actividad.

Mire las crisis las pagan los mas débiles, esos que todavía no pudieron salir del efecto de la maxi privatización menemista y la maxi devaluación duhaldo- kirchnerista.

Usted, puede sentirse en el centro de las miradas.

Algunos preferimos mirar alrededor.

La coexistencia de una crisis capitalista mundial y el agotamiento de la política económica doméstica no presagia más que sufrimiento colectivo.

Señora Presidenta, usted puede tener una preocupación prematura sobre su sucesión.

Nosotros estamos ocupados en lo que sucede día a día.

Las brechas sociales que no pudo cerrar la prosperidad no las va a achicar la crisis.

Por favor, no sea irresponsable.

Hay que discutir como cuidar la vida, esa común de las personas comunes, el empleo, los ingresos, la vivienda, la salud, la educación, la asistencia a las generaciones mas débiles.

Señora Presidente, a usted le gusta inaugurar mausoleos, exposiciones y museos ; hay que poner la mesa, el baño, el trabajo, el tren, el colectivo, la lucha contra el delito y la droga.

A ver si se entiende, esta no es su batalla, el capitalismo es injusticia que se reproduce con desempleo, inflación, crisis fiscal y degradación de la naturaleza.

Es un sistema que se traga biografías para producir mercancías.

Piense menos en usted y un poquito mas en esos millones que la quieren y en los otros millones que la respetan. Un consejo, no piense en millones, piense en uno, genuino, real, con frió, miedo, mugre y dudas. No repita el nombre que le dicen.

Su palabra es importante, no la malgaste.

Señora Presidenta, usted ya es pasado.

Pero tiene el privilegio que puede elegir, todavía, que pasado será.

Los millones de trabajadores informales, los jubilados con la mínima, las victimas del delito, los niños y jóvenes que no estudian, ni trabajan, no pueden siquiera soñar con su futuro.

Dese a sí misma un pasado que no lastime, ni agrande los dolores y las desigualdades, que no traiga más tensiones a una situación grave.

El mundo puede ser oportunidad o amenaza según las decisiones que se toman en el país.

Las decisiones son mejores, aunque a usted no le guste porque le quitan rédito de corto plazo, cuando se toman en conjunto y se sostienen en el tiempo.

Señora, déjese ayudar, el orgullo inflamado, la avaricia, la cortedad de miras y el espíritu de secta son enfermizos para cualquiera e imperdonables para una Presidenta.

Martín Hourest es dirigente Partido GEN Ciudad de Buenos Aires
Ex diputado de la Ciudad de Buenos Aires

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