Por Aníbal Hardy
Es impresionante la situación que vivió en nuestro país, en forma de focos, en diferentes ciudades del interior y el conurbano bonaerense mediante saqueos en comercios y supermercados, con violencia inusitada y brutalidad asombrosa.
Se asistió a un episodio más de guerra social donde los actores son ciudadanos argentinos marginales sin trabajo, estudio ni futuro, emergentes de los últimos años del nefasto modelo de inclusión social, que en realidad solo fabricó gente en serie y aprovechada por los políticos profesionales. Gente que con su tumultuosa y vandálica entrada en escena demostró la gran mentira de la inclusión social lograda con parches realizados a costa de los argentinos que verdaderamente trabajan. “No hay dignidad sin trabajo y sacrificio”. El modelo ha dejado desnudo a gran parte de la población argentina y el gobierno ciego sigue regalando asistencialismo sin contraprestación y miles de indignantes bolsas con sidras y panes dulces como una muestra burlesca de espíritu navideño, al mismo tiempo que los utilizan de carne de cañón para protestas, manifestaciones y este fin de año en saqueos. A los depredadores se los ve alienados, con el cerebro destruido en base a la idiotización mediática, droga y alcohol. Los han convertido a nuestros compatriotas en una suerte de lumpen ( término de origen marxista, con el que se designa a la población situada socialmente por debajo del proletariado, irrecuperable para la sociedad). La mayoría de los saqueadores son jóvenes que no trabajan ni estudian, además nunca vieron trabajar a sus padres. Analfabetos culturales cuyo porvenir es más que incierto, y lo peor que de allí saldrán los próximos dirigentes del país. Nadie sabe quienes organizaron los saqueos y las acusaciones se suceden una detrás de otra sin que se sepa a ciencia cierta quien está fogoneando estos hechos.
Pero lo cierto es que la gente honesta y pacifica, la mayoría de los argentinos que quieren vivir en orden, se ve atemorizada, insegura y esperando cuando les tocará a ellos, la policía parece estar ausente y la Gendarmería en poco tiempo no daría abasto, con el agravante del estado deliberativo en que se encuentra tanto esta fuerza como la Prefectura. Los dos últimos bastiones para contener el caos.
El pueblo trabajador esta siendo arrinconado por los marginales, la lacra social y quienes impulsan a estos últimos a la calle, la violencia y al delito, los punteros políticos que responden de seguro a quienes les pagan mas o a quienes les facilitan mayor parte del botín. La mafia política tanto oficialista u opositora es la que en definitiva sale ganando cuando utiliza a la delincuencia organizada. Pero este juego con fuego se sabe como empieza pero no como termina. Fue un fin de año muy violento.
El 2012 culminó con una gran división social y en franco incremento, peleas entre el gobierno y el campo, los medios, los partidos políticos, los intelectuales y los países vecinos. El Nuevo Año, 2013 será un año con gran actividad política de renovación legislativa, seguirá la insaciable voracidad fiscal, con muy poco para festejar en política y la gran esperanza será que se reviertan los problemas creados por el total abandono de las funciones del Estado por acción directa de los caprichos presidenciales. Concluir con su sistemático plan de destrucción de la familia. Tendrán que revisarse muchas leyes que se votaron a contrapelo de la realidad, estudiar la permanencia de ciertos jueces que le quitaron dignidad al sistema judicial, sustituir gradualmente el asistencialismo esclavizante por trabajos dignos. En Formosa, este fin de año hubo una bocanada de oxigeno con los 10.000 nuevos puestos de trabajo dignos, mediante la construcción de viviendas, escuelas y estaciones de alta y media tensión. Igualmente entre todos debemos insistir para que el 2013 sea el año en se recupere la dignidad popular, y que los argentinos volvamos a ser ciudadanos y no vasallos.
Aníbal Hardy
Diputado de la Nación mc. 1991/95- Bloque Movimiento de Integración y Desarrollo
Provincia de Formosa